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Prueba del Ford Mustang GT: el sueño húmedo americano

No se me ocurre ni una sola razón para no tener uno.

Imagen de perfil de Alex Aguilar

¿Prueba del Ford Mustang GT? ¿Ya habéis podido conducirlo?

Mmmm... me temo que, si te estás refiriendo al Ford Mustang 2018 del que te hablamos hace tiempo, te llevarás un pequeño chasco: hoy estamos poniendo a prueba la versión más salvaje del mítico deportivo americano que se comercializa en este momento en España. 

Pues vaya... ¿qué sentido tiene hacer un test de un modelo que desaparecerá pronto? 

En realidad una de las principales razones para ponernos tras el volante del modelo más espectacular de la gama Ford -con perdón del Focus RS- ha sido el intentar descubrir cuáles pueden ser sus argumentos para, mes tras mes, ser el deportivo más vendido en nuestro país -aquí tienes a los modelos con mayor éxito en 2016-. Ah, sí: y también porque, sinceramente, no creemos que exista ni un solo momento inoportuno para tratar de domar los 418 CV de su bloque de cinco litros. 

Vale, te compro eso último. Háblame del coche

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El Ford que ves en las imágenes pertenece a la sexta generación del mito yanqui nacido en 1964 -aquí tienes uno de los primeros Mustang fabricados, a subasta-, que llegó al mercado coincidiendo con el 50 aniversario del modelo con el ambicioso objetivo de ser el mejor fabricado en toda su historia... y dirigido por primera vez a un mercado global. Sí, eso implicaba desembarcar de manera oficial en el Viejo Continente, donde reside el público más exigente del mundo y el más sediento de poder conducir sin tener que recurrir a tediosos procesos de importación del espectacular automóvil de Detroit. 

Me gusta su línea...

A mí me vuelve loco. Sé que habrá quien se me lance al cuello por lo que estoy a punto de escribir sobre el Ford Mustang pero, sin lugar a dudas, creo que esta generación es la más atractiva de todas y la más respetuosa con el espíritu, concepto e imagen originales del coche. ¿Te has fijado en cómo todos y cada uno de sus trazos esconden alguna reminiscencia del modelo original? ¿En cómo el logotipo trasero de GT está colocado sobre un añadido que recuerda la tapa del depósito de su ancestro? ¿En su largo capó delantero? Y así podría seguir durante párrafos y párrafos.

¿Qué hay de su interior?

Antes de realizar esta prueba del Ford Mustang GT debo reconocer que era muy receloso sobre el acabado de sus interiores. Los vehículos americanos, por norma general, tienen una calidad de fabricación tirando a justa y modelos como este Mustang no dejan de ser automóviles de corte generalista (es un Ford) para ellos... lo cual no resultaba nada tranquilizador. Afortunadamente el saber que serían los clientes europeos quienes más ganas le tendrían al coche hizo a sus diseñadores echar el resto a la hora de darle forma al habitáculo y eso se deja notar. Para bien. Aunque existen ciertas zonas con plásticos de tacto y sonido más toscos de lo deseable, lo cierto es que la sensación que transmite el conjunto es muy satisfactoria y, pese a contar con todas las modernidades exigibles a cualquier coche vendido en este momento, las formas de su salpicadero recrean con bastante fidelidad las originales. 

Los asientos tienen buena pinta

Prueba del Ford Mustang GT

Oh, sí: aunque se trata de una opción con un coste de 1.900 euros, los asientos deportivos firmados por Recaro son toda una delicia para la vista... y la espalda. Su capacidad de sujeción es realmente buena y sorprendentemente cómoda a la hora de devorar kilómetros sobre ellos. ¿Estás pensando en comprarte el coche? Pues no olvides seleccionarlos antes de hacer el pedido. Lo agradecerás. 

¿Qué hay de su motor?

Es delicioso. Se trata de un bloque V8 de cinco litros atmosférico con 418 CV y 530 Nm de par máximo fiel al lema "there´s no replacement for displacement". Que viene a significar algo así como que "no hay nada como una cilindrada generosa". Y tiene toda la razón...

Pero ahora mismo hay motores turbo con una potencia mayor con la mitad de cilindrada...

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¿Y? En ningún momento los motores tradicionales americanos han luchado por ser los más económicos, los más potentes o los que ofrecen un mayor rendimiento. Aquí de lo que se trata es de transmitir sensaciones, de ofrecer un empuje salvaje, brutal y progresivo que te incite a seguir escalando hasta la zona más alta del tacómetro... y de eso, la unidad de prueba del Ford Mustang GT que tienes ante tus ojos, sabe bastante. 

A pesar de no tener una patada inicial que te pegue al asiento -eso lo dejaremos para los aburridos motores turbo-, la voluntad con la que el bloque empieza a rendir en cuanto alcanza la zona media del cuentarrevoluciones es una auténtica gozada: pisa a fondo, estira las cuatro primeras marchas y... cuando quieras darte cuenta, estarás rodando a una velocidad de infarto. Literalmente. Y eso no es lo mejor. Seguro que conoces ejemplos de vehículos con un sistema de escape diseñado para que parezca que el mismísimo cielo se está viniendo abajo con cada acelerón, ¿verdad? En eso modelos como el Abarth 695 Biposto son auténticos expertos... y este Mustang GT, no. Todo el sonido que escucharás proviene de las ocho cámaras de combustión de su cinco litros... y no necesitarás nada más. ¿Quieres una anécdota? He tenido el coche entre mis manos durante una semana y sólo usé la radio el último día. Para comprobar que funcionaba, principalmente. 

Me estás convenciendo. ¿Qué tal en movimiento?

Se trata de un americano muy europeo. Deja de mirarme así: a pesar de no estar diseñado para batir en un circuito a un Porsche 911 GT3 2017 o en una carretera de montaña a un Audi R8 V10 Spyder, tras la prueba del Ford Mustang GT he podido comprobar que los ingenieros de la marca han trabajado y mucho en mejorar su comportamiento para hacerlo más fácil de llevar en cualquier situación... sin brillar especialmente en ninguna de ellas. Salvo en las pruebas de aceleración, claro. Su novedad más importante es la incorporación de un eje trasero de paralelogramo deformable que sustituye a la configuración rígida de modelos anteriores que, además de un funcionamiento más suave y progresivo, dota al conjunto de unas reacciones mucho más ágiles de lo esperado. 

Entonces... ¿va bien?

Prueba del Ford Mustang GT

Mucho. Como te he dicho en el párrafo anterior, si lo que buscas es exprimir al máximo su capacidad en una revirada carretera o sobre la pista, quizá no sea tu coche ideal. Pero si lo que necesitas es darle alegría al pedal derecho de vez en cuando y escuchar el bramido de su motor sin sufrir en cada curva que traces, puede ser el candidato perfecto. A su mejora de comportamiento también ayuda un voluntarioso equipo de frenos firmado por Brembo y una caja de cambios cuyo tacto es una delicia... aunque prefiera que las cosas pasen más despacio de lo deseable cuando se empieza a subir el ritmo. 

¿Prestaciones? 

Según la firma del óvalo, el protagonista de nuestra prueba del Ford Mustang GT es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos con una velocidad punta de 250 -limitada, lógicamente-. Adscrito a la normativa de emisiones Euro VI -bostezos-, el más potente de la gama es capaz de conformarse con un consumo medio de 13,5 litros cada 100 kilómetros y unas emisiones de 299 gramos. ¿Sabes lo mejor? Que esa cifra de consumo no sólo se ajusta a la realidad... sino que es incluso pesimista: haciendo una conducción relativamente suave con algún que otro homenaje al grito de "fuck the fuel economy", he logrado devolverlo a sus legítimos dueños con sólo 12,8 litros en el marcador. Bien. 

¿Algo más?

Sí, las Track Apps. 

¿Apps? ¿Como Spotify y eso?

Mmmm, no. El Mustang que ves en las imágenes tiene, además de distintos modos de conducción -Normal, Sport +, Pista y Nieve/Agua- y tres configuraciones distintas para su dirección que en realidad cambia bien poco, una maravilla de la automoción conocida como Track Apps. Si te preguntas qué es, debes saber que es lo que todos y cada uno de los seres humanos con algo de pasión por el mundo del automóvil necesita para soportar mejor el día a día. Alojadas dentro del menú principal del coche, este conjunto de aplicaciones está orientado a enseñarte a sacar lo mejor del coche... y de ti. Cuenta con elementos tan chulos como un medidor de fuerzas G, un cronómetro de vuelta, la posibilidad de registrar el tiempo empleado en realizar aceleraciones de 0-100, 0-200 y también de distancias como el cuarto de milla -400 metros- y el kilómetro. 

Menuda maravilla, ¿no?

Pues aún no he llegado a la mejor parte: también incorpora dos detallitos llamados control de salida... y bloqueo de frenos delanteros. El primero de ellos sirve, como ya te habrás imaginado, para maximizar al agarre de las ruedas posteriores a la hora de realizar un arranque desde parado a toda velocidad. Aunque te resulte difícil de creer al tratarse de un modelo manual, con él activado sólo tienes que preocuparte de seleccionar el límite de revoluciones al que quieres salir, acelerar a fondo... y soltar el pedal del embrague como si lo fueran a prohibir. El coche hará el resto. Y créeme: lo hará bien. La infinidad de vídeos que inundan YouTube con bofetones antológicos protagonizados por este modelo me hicieron afrontar la primera prueba con algo de temor... pero tras la prueba del Ford Mustang GT he podido comprobar que, en realidad, hay que ser muy torpe para perder el control del coche si el firme es medianamente bueno. 

Te olvidas del bloqueo de frenos delantero

Ah, sí: se trata de una herramienta diseñada para poder hacer patinar las ruedas sin que el coche se mueva del sitio con el objetivo de hacer alcanzar a las gomas la temperatura ideal que te permita realizar con mayor acierto una salida rápida en una prueba de aceleración. Su funcionamiento es sencillo: una vez activado, el Mustang bloquea los frenos de su eje anterior para permitirte jugar con el acelerador y el embrague hasta que la humareda procedente de sus neumáticos traseros inunde toda la atmósfera que te envuelve. Sólo debe usarse para este fin. Y no para, simplemente, llenar tus pulmones de un delicioso olor a goma quemada. No. Para nada. 

¿Veredicto?

¿De verdad me estás preguntando algo así? Cómpralo. Ahora. 

Dime su precio primero...

Perdona. El Ford Mustang GT tiene un precio base de 46.950 euros, a los que puedes añadir unas cuantas golosinas que lo harían aún más apetecible. Mi recomendación es que te plantees seriamente el incluir los asientos Recaro -1.900 euros- y, si valoras mucho el tener un buen equipo de música montado, te lances a por alguno de sus Paquetes Premium que incluyen la pantalla táctil de 8 pulgadas, un completo sistema de navegación y un sistema de sonido de 12 altavoces firmado por Shaker. 

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