Prueba: Ford Fiesta ST200 2016. No merece la pena que compres otro

Cualquier otro Fiesta es taaaan triste a su lado…

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Nuestro veredicto

Igual te estás pasando un poco, ¿no?

No. El Ford Fiesta ST200 2016 es el Fiesta más potente de calle fabricado hasta la fecha y cumple con creces lo que esperas de esta presentación tan pomposa. Al principio pensaba como tú, de verdad. Pero eso fue antes de poner a trabajar sus 200 CV, 18 más que los del Fiesta ST. Ambos llevan el mismo motor, el 1.6 turbo; un cambio en la electrónica y una entrada de aire extra hacen posible este aumento. Y cuando empiezan a respirar…

Ya imagino. Te hace desear con todas tus fuerzas estar en una autobahn

Sí, puesto que la mecánica responde inmediatamente. Sube de vueltas al instante y te da fuerza en cualquier situación; puedes ir muy deprisa. ¿Un adelantamiento? Pan comido. ¿Mantener un ritmo constante en la autopista? También. Pero aquí no apreciarás todo lo que hace del Fiesta ST200 uno de los compactos deportivos más divertidos que hemos probado últimamente. ¿Un Peugeot 208 GTi, un Opel Corsa OPC? No son malas opciones, desde luego… aunque pesan más. Y en este segmento, estar en forma es clave.

Aquí tienes el nuevo Ford Fiesta ST con ¡200 CV!

Hay más que un motor optimizado, entonces…

Mucho más; de hecho, el propulsor casi acaba siendo lo de menos en el Ford Fiesta ST200. No me malinterpretes: por ejemplo, el sonido que llega al interior (un conducto conecta la admisión con el habitáculo) es una pasada. Tiene una variedad de registros mayor que la de la mejor orquesta sinfónica; todos ellos roncos y guturales, eso sí. Quitarás el volumen de la radio con el único fin de escucharlos. Te sentirás el amo de la carretera. Pero para disfrutarlos de verdad tendrás que jugar con el cambio. Y ahí empieza la magia.

¿Tan buena es la transmisión del Ford Fiesta ST200 2016?

Es manual, de seis marchas… y precisa, rápida. Los recorridos de la palanca no son tan cortos como en el proverbial Mazda MX-5, pero su tacto es excelente. Adictivo, diría yo: te hace desear que la zona de curvas no termine. Si lo hace, pisas el acelerador, suben las pulsaciones y te encuentras cambiando inmediatamente para no llegar al corte. Todo se conjura para que tengas que usarla lo máximo posible. Y todavía hay algo mejor.

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¿En serio?

Sí, su dirección. Es más veloz que tus órdenes y coloca el Fiesta ST200 en el sitio al que apuntas casi antes de que lo hayas decidido. Así que suma todo el conjunto: un motor potente, un volante que apenas necesitas mover para trazar los giros y un cambio que muchos fabricantes deberían copiar descaradamente; obtienes…

… Una bomba de relojería en tamaño mini.

No exactamente. Este coche deportivo de Ford está pensado para que te diviertas, así que no se pone exigente ni es impredecible; más bien perdona tus errores como una madre. Aunque, al igual que ella, te educa: va a enseñarte modales. Si te vuelves loco, se encargará de hacerte saber, mediante el subviraje, que así no vas a ningún sitio. Si te empeñas en esa actitud, sacará su carácter y llegará a descolocarse un poco en las curvas. Sin que te des cuenta, te encontrarás jugando con el acelerador para redondear mejor los giros, anticipando los cambios de apoyo y confiando en unas suspensiones hechas a medida. Tu conducción será más fina, elegante.

Déjame que te hable un poco de la amortiguación, puesto que es otro de los aspectos brillantes de este Fiesta ST200 2016. La barra estabilizadora es más gruesa y la rigidez ha aumentado respecto a la del Fiesta ST “normal”, lo que convierte este modelo en un coche ágil y de reacciones rápidas. Si el asfalto está en buen estado, tocarás el nirvana. Si no, acusarás unos rebotes secos que se quedarán ahí, ya que tampoco te harán perder la trayectoria. Así que no tendrás que aflojar el ritmo.

Pero te obligará a pasar por la gasolinera con frecuencia.

Verás, el Ford Fiesta ST200 no es hipócrita, no presenta un sistema Start/Stop, por ejemplo. Aunque sí quiere que ahorres (qué majo es) y te sugiere, mediante sencillos gráficos, que cambies a una marcha superior cuándo lo considera necesario. Al terminar el recorrido de pruebas, la cifra que marcaba el ordenador de viaje era de 8,2 l/100 km para el consumo medio. Sinceramente, teniendo en cuenta el disfrute al volante, me parece más que razonable.

Así que ¿todo son virtudes? Imposible, no me lo creo.

Evidentemente, hay cosas que pueden mejorarse en el Fiesta ST200. Rara vez se le atraganta su potencia y pierde tracción (delantera), pero si te empeñas, lo hará. Aunque será culpa tuya -ya hemos hablado de una conducción suave-, por lo que no lo meto en la lista de defectos. Sí me parecen más molestos detalles como una posición al volante demasiado alta, el mando de las luces pequeño y camuflado junto al de la regulación de la altura de los faros (es fácil confundirse y acabar tocando el que no es), un interior que ya acusa el paso del tiempo y unos frenos que, si bien cumplen perfectamente con su cometido, podían haberse optimizado mínimamente para que acompañaran el buen tono general de… todo, la verdad. Aunque las pinzas en rojo son un punto a su favor: suficientemente discretas, dan a entender que no estás ante un Ford Fiesta del montón.

Hablando de coches del montón: ST200 suena a edición limitada. Y cara.

No hay un número de unidades especificado, pero sí es cierto que su producción no es masiva: si quieres hacerte con un Ford Fiesta ST200 2016, vas a tener que darte prisa. Prepara 26.200 euros, que es un precio sensato por un compacto deportivo como éste, en serio. Quizá te llame la atención que entre su completo equipamiento haya que pagar aparte el reposacabezas central trasero (40 euros) o la rueda de repuesto de galleta (otros 100), pero seguramente se te olvidará al encajarte en sus maravillosos asientos Recaro. Son algo estrechos para los más corpulentos, pero, si eres de talla pequeña, sus laterales sobredimensionados se amoldarán a tu cuerpo en cada apoyo. Para que sólo pienses en la siguiente curva.

 

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