La réplica del mítico avión Bugatti 100P acaba en tragedia

En esta noticia te cuento la bonita historia del Bugatti P100, el avión que diseñó el mismísimo Ettore Bugatti y que hace unos días acabó de la peor forma posible.

El avión diseñado por Ettore Bugatti en 1938, el conocido como Bugatti P100, vivió ayer su episodio más triste. En su tercer vuelo de prueba, la réplica ideada y construida por el expiloto de las fuerzas aéreas Scotty Wilson se estrelló con consecuencias fatales para el innovador aeroplano y para el propio Wilson, víctima de su pasión por esta máquina que pudo ser el inicio de una gran historia de la aeronáutica.

En 1938, Ettore Bugatti se asoció con el diseñador e ingeniero belga Louis de Monge, con el objetivo de crear el avión más veloz del mundo, una máquina capaz de batir el récord mundial de velocidad que por ese entonces pertenecía al italiano Francesco Agello, quien alcanzó los 709.209 km/h en un Macchi M.C.72.

Louis de Monge y Bugatti se pusieron manos a la obra y en su frenesí creativo diseñaron el Bugatti 100P, un avión indiscutiblemente hermoso y a la vez radical, con un timón de cola en forma de “V” a 120⁰, tren de aterrizaje retráctil (todo un avance, ya que para esa época todavía se seguían fabricando biplanos con ruedas fijas) y alas en forma de flecha invertida. Además, contaba con una extrañísima configuración que permitía la inclusión de dos motores Bugatti de 8 cilindros en línea con 4,5 litros y 450 CV cada uno montados en la parte posterior de la cabina, conectados a las dos hélices contrarrotativas situadas en el morro mediante un complicado sistema en el cardan.

El avión debía estar listo para finales de 1939 e incluso la Fuerza Aérea Francesa ya había tomado contacto con Bugatti para ponerse al tanto de la tecnología que estaba desarrollando. Llegaron a planificar la producción en masa del 100P, con la esperanza de hacerle frente al inminente avance alemán, que para ese entonces ya marchaba sobre Polonia. Pero todo se paralizó con la invasión a Francia por parte de la Wehrmacht en Mayo de 1940, provocando que Bugatti y Monge escondieran su proyecto a medio terminar para que no cayera en las manos enemigas.

La guerra pasó dejando millones de muertos, miseria y destrozos en las tierras francesas. Sin embargo, el escondite funcionó bien, ya que el avión se mantuvo intacto. Ettore Bugatti falleció dos años después de finalizada la contienda, en 1947, y los planes para continuar con el proyecto se desvanecieron. Pasaron muchos años y el avión no pudo ganarle a los elementos naturales. Varias maderas se pudrieron, sus motores fueron perdiendo piezas que fueron usadas como repuestos y actualmente una versión restaurada pero incapaz de volar es exhibida en el museo de Art Decó Mullin Automotive, en Los Ángeles.

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Y desde este punto, la historia nos lleva hasta un grupo de entusiastas estadounidenses como John Lawson y el propio Scotty Wilson que quisieron construir una réplica a la que llamaron Blue Dream,  propulsada por dos motores de Suzuki Hayabusa.

Tras una financiación a través de donaciones por internet en la que superaron los 50.000 euros, se pusieron a trabajar y el año pasado realizaron los primeros vuelos de prueba, con una altura máxima de 30 metros y una velocidad máxima de 203 km/h. Tuvieron algún problema con uno de los frenos, pero ninguno grave que hiciera presagiar la tragedia del pasado sábado. Aun después de pulir una serie de fallos, la réplica del sueño de Ettore Bugatti se estrelló. El accidente tuvo lugar en Burns Flat, Oklahoma.

Los detalles sobre la causa del accidente aún se desconocen, pero los testigos informan de que el avión viró repentinamente hacia la izquierda y se estrelló de morro. Poco después del impacto, el marco de madera del avión se incendió. Los servicios de emergencia que se acercaron para prestar ayuda fueron insuficientes para salvarle la vida al piloto.

Una auténtica tragedia, en la que un proyecto aeronáutico muy bonito tiene el peor de los finales.  

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