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Bosch cerrará su fábrica de Barcelona dejando en la calle a 300 personas

Imagen de perfil de Elena Sanz Bartolomé
Bosch

Malas noticias para la planta que Bosch tiene en Castellet i la Gornal (Barcelona). La multinacional alemana ha anunciado su decisión de cerrar “lo antes posible en 2021” la fábrica dejando en la calle a casi 300 personas. Y para ello ha iniciado las pertinentes negociaciones del expediente de regulación de empleo (ERE) vinculado a la clausura de las instalaciones. 

Castellet, que fabrica motores de limpiaparabrisas, fue fundada en 1975 como FEMSA y tres años más tarde, en 1978, la compró el Grupo Robert Bosch en 1978. Actualmente tiene una plantilla formada por 300 empleados, aunque la empresa alemana cuenta con más líneas de producción en España. No en vano, ocupa a otras 8.100 personas en nuestro país. 

El papel de la competencia

Para comprender cómo se ha llegado esta situación hay que viajar hasta 2014. En aquel momento Bosch y el comité de empresa firmaron un acuerdo para reducir los costes de la planta en un 20%: una determinación que repercutió en las nóminas, pero salvaba a 200 personas del despido. A cambio, la compañía alemana se comprometía a invertir en la planta hasta 2019, como mínimo. Y aunque el empleo se ha mantenido, las inyecciones económicas necesarias para garantizar el futuro de la fábrica… no han llegado.

Bosch

Una ausencia que ha influido en la decisión actual. Bosch lleva un tiempo estudiando la situación de Castellet, pero según ha informado la empresa alemana no es viable implantar todas las medidas necesarias para mejorar la rentabilidad de la división de limpiaparabrisas. La razón es sencilla: su competencia ha crecido mucho justo cuando la fabricación de coches a nivel mundial ha echado el freno de mano.

Falta de implicación

Tal y como ha señalado la empresa, “el negocio de equipamiento original en Europa se ha visto afectado significativamente y aunque desde 2016 se ha impulsado intensamente la adquisición de negocios alternativos, el resultado sólo ha mostrado un efecto mínimo sobre el empleo. Por lo tanto, no se puede considerar una alternativa realista”.

Bosch ya ha empezado las negociaciones con los representantes de los trabajadores, que han mostrado su “rechazo total” ante la decisión tomada por la compañía. El sindicato UGT ha recordado que la planta de Barcelona ha soportado en los últimos años planes de viabilidad, expedientes de regulación, bajas incentivadas y reducciones salariales. Algo a lo que hay que añadir la reducción de una plantilla que ha pasado de los 1.200 trabajadores que había en 2003 a los 300 actuales… sin olvidar que se ha ido prescindiendo del personal subcontratado para los servicios logísticos, responsabilidad que ha asumido la plantilla interna. Por ello, los trabajadores de Bosch aseguran que ha habido “una falta de implicación” por parte de la empresa.

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