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Los negocios fracasados de las marcas de coches

Los negocios fracasados de las marcas de coches

Algunos de los negocios fracasados de los fabricantes de coches solo pueden considerarse como tales pasado el tiempo. Al fin y al cabo, una empresa que dura 15 o 20 años, no es una ruina total salvo que arrastre pérdidas gigantescas al final. Y todo depende siempre del factor tiempo.  

Si no, Volkswagen por ejemplo jamás hubiera seguido adelante con Bugatti si solo hubiera sido por su primer modelo, el Veyron, que ahora ha cumplido 15 años y que costó tanto dinero desarrollar que la marca perdía unos 5 millones de euros con cada unidad que vendía. Sin embargo, hoy el fabricante francés es rentable o está cerca de serlo.

Aunque este ejemplo no vale, puesto que aquí solo vamos a repasar algunas de las aventuras empresariales de los fabricantes de coches fuera del automovilismo. Por supuesto, aventuras que acabaron entre mal y muy mal.

Te adelanto una cuestión: en negocios fracasados de las marcas de coches, Ford se lleva la palma. 

 

1. Eletrodomésticos Philco (Ford)

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Radio fabricada por la Philco Ford Company

En 1961, Ford compra Philco, un histórico fabricante de tecnología de EEUU, que fue algo así como el Apple de la primera mitad del siglo XX. Por entonces, todos los coches Ford llevaban radios de Philco y le paso parecía lógico. Sin embargo, este negocio no fue lucrativo para la marca de coches porque llegó a él sin los conocimientos oportunos. 

Philco fue la primera marca de EEUU en abrir fábricas en Asia para poder producir más barato. Sin embargo, esto le hizo perder la confianza de muchos usuarios que consideraban los productos hechos entones en Taiwan de peor calidad. En 1973, Ford vendió Philco que tras una serie de avatares empresariales fallidos terminó engrosando el consorcio Electrolux. 

2. Aero Subaru

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No se puede negar que el avión de Subaru tenía su encanto

Entre 1968 y 1986, al igual que Honda tiene su avión hoy en día, Subaru fabricó aviones de la mano de Fuji Heavy Industries. El que ves arriba se llamó de hecho Fuji FA-200-160 Aero Subaru. Aunque consiguieron legalizar el aparato para que volara en EEUU ya en 1967, en casi 20 años solo lograron vender 275 máquinas y tuvieron que cerrar. Fue un mal negocio para un fabricante de coches, pero un gran aprendizaje de que dejarlo a tiempo es mejor que hundirse. 
 

3. El Ford Trimotor

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Hoy todavía quedan operativas dos unidades del Ford Trimotor

En 1925, Ford adquirió la Stout Metal Airplane Company y fabricó el Trimotor con bastante éxito. De hecho, el avión aportaba más seguridad en la incipiente era de la aviación comercial al llevar un tercer propulsor y Ford vendió miles de aviones en todo el mundo hasta 1933. Aquel año fallecía en accidente Harry J. Brooks, el piloto personal de Henry Ford.


El megalómano propietario de la mayor compañía del mundo en aquel entonces, perdió interés por la aviación y dejó morir a esta división. Aunque, unos años después, durante la Segunda Guerra Mundial se construyó en la planta del Ford Trimotor la mayor fábrica de aviones del mundo. 
 

4. Los trenes diésel y eléctricos de GM

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Línea de Burlington operada con una locomotora GM Zephyr

En los años 30, GM ya bullía de ideas... y compras, y una de ellas incluyó a la Electro-Motive Corp. Con cuya tecnología empezaron a desarrollar trenes aerodinámicos de tracción híbrida diésel y eléctrica. Aunque la Segunda Guerra Mundial paró el proyecto, los encargos bélicos generaron gigantescos beneficios y tras la contienda, decidieron volver a la carga con sus trenes. 

Más baratos de mantener que los diésel puros y con el vapor ya muerto, EMD (General Motors Electro Motive Division) llegó a vender 15.000 cabezas de tren en 1954. La división de trenes de GM continuó su andadura hasta el año 2005, cuando el Rick Wagoner -entonces CEO de la empresa y uno de los peores ejecutivos del automóvil de la historia, pero esa es otra película- decidió prácticamente regalarla -este fue el negocio ruinoso para el fabricante de coches realmente- a un grupo de inversores privados. 

5. Lanchas Chrysler

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A muchos les gustaría tener una lancha Chrysler antes que conducir uno

En uno de esos arranques de megalomanía de las marcas de coches, Chrysler decidió convertir la división que fabricaba motores para otros usos, como fuera borda, y en la que las cosas les iban bien y producir barcos. Como suele hacerse en estas ocasiones, el emprendimiento no fue tal además, porque compraron a una empresa que ya se dedicaba a eso a comienzos de los 60, la West Bend Outboard and Elgin.

Y no se conformaron con eso, también compraron a otra marca de Texas hasta lograr copar un tercio del mercado de motores fuera borda. Convertirse en el primer fabricante de lanchas de recreo fue un mal negocio en la larga historia de malos negocios de Chrysler. Sin embargo, entre 1965 y 1980 hicieron más de 40 modelos que hoy son objetos de coleccionismo.

6. Fordlandia

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En Fordlandia viven hoy unas 3.000 personas, aunque fue proyectada para 20.000

Antes he apuntado que Henry Ford tenía cierta megalomanía y no es por manía al personaje. A comienzos de los 30, decidió meterse en el negocio del caucho para fabricar los neumáticos de sus coches y, para ello, creó toda una ciudad a orillas del río Tapajós, para lo que hubo que desbrozar unas 20.000 hectáreas de selva amazónica. 

El lugar se llamó y se sigue llamando Fordlandia y es una especie de Chernobyl de Brasil pero sin residuos nucleares. Ford llevó a sus managers desde Detroit para cultivar árboles de caucho sin tener ni idea de cómo hacerlo mientras obligaba a los trabajadores nativos a vivir en casas estilo americano y a comer hamburguesas. El negocio fracasó de la marca de coches y el proyecto urbano fue abandonado al poco tiempo tras unas revueltas. 

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