Vídeo: épica salvada con un Porsche Cayman GT4 a 230 km/h. ¡Qué manos!

Buf, los pelos como escarpias: ¡una de las mejores salvadas que hemos visto jamás!

La salvada de este Porsche Cayman GT4 Clubsport es digna de aplauso, digna de reconocimiento y digna de ser mostrada en las escuelas de pilotaje, autoescuelas y hasta en las clases de primaria de tus hijos. Perder el control a 230 km/h en el Circuito de Nürburgring suele ser sinónimo de accidente brutal, como el accidente de este Audi S3 en Nürburgring. Y es que el exigente trazado alemán no permite el más mínimo error, por algo es conocido como el ‘Infierno Verde’.

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En el vídeo que puedes ver bajo estas líneas se aprecia el momento en que la trasera del Porsche Cayman GT4 Clubsport pierde tracción, una curva famosa por protagonizar varios accidentes fuertes: ¿quién no recuerda el del Renault Megane RS dando vueltas de campana? La trasera recula, el piloto contravolantéa y es ese el momento más delicado: el segundo latigazo suele ser más fuerte y, a esa velocidad, te suele enviar de cabeza al muro. Pero el piloto sabe controlar muy bien la situación.

 

 

El coche finalmente termina el la hierba y al intentar volver al asfalto, el coche realiza un trompo, aunque en ningún momento toca contra el muro: ¡seguimos a más de 140 km/h! Toca el asfalto del Circuito de Nürburgring completamente fuera de control, aunque no desbocado, ya que el piloto parece tener muy claro dónde están los muros, ya que envía el coche hacia la puzolana, donde finalmente la tierra frena el coche. No obstante, lejos de pararse y quedarse tirado, el conductor sigue como si nada hubiese pasado. ¡Toma susto!

Lamentablemente, nuestra fuente no ha sabido especificar el nombre del piloto: tendremos que esperar para conocer su identidad. Sin duda, una de las salvadas más alucinantes de la historia: no digo que la suerte no haya intervenido, pero su fugaz movimiento de manos inicial fue clave para que el coche no terminase en un amasijo de hierros y, probablemente, el piloto con numerosas magulladuras. ¡Todos los respetos!

 

 

 

 

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