Prueba: Dacia Duster… de carreras

Tiene fibra de carbono y 280 CV.

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Nuestro veredicto

Vaya por delante que el Dacia Duster nos gusta. Es un modelo sincero, que ofrece unas prestaciones y un equipamiento muy racional por su precio (en principio, low cost. Si empiezas a sumar extras, ya no lo es tanto). Pero racing, lo que se dice racing, no es, ¿verdad? Error: existe una versión de carreras, un Dacia Duster Proto que ya has visto en Top Gear. ¿Recuerdas la Baja Aragón 2016? Exacto, es el mismo coche en el que ejercimos como copilotos de Kike Bonafonte. En esa ocasión, íbamos a su derecha. Esta vez, nos ha dejado las llaves. Eso sí que es confianza ciega.

Nos encontramos en Portugal, el país con más aficionados a los rallys y los raids por km2. Vamos a probar el Duster en los test previos a la Baja Portalegre, carrera que disputaremos este mismo fin de semana. Para entonces ya estaré de nuevo en el asiento del navegante, así que voy a aprovechar.

El habitáculo del Dacia Duster Proto

Empezamos con una explicación de los elementos que hay en el puesto de conducción. El interior me es familiar, evidentemente, pero nunca he estado al volante (éste puede sacarse, como los de los monoplazas de F1, para que los mecánicos trabajen mejor). El pedalier Sparco es una delicia: pedales juntos y con un tacto duro, tosco, como corresponde a un coche preparado para soportar los castigos que imponen los baches, las roderas y las piedras de los tramos. El bacquet me queda grande: nada que unos arneses un poco más apretados no puedan solucionar. Kike me indica que pulse el botón de arranque y el motor se manifiesta con un bramido que resuena en todo el habitáculo, desprovisto de moqueta, claro. Es peso innecesario.

Rallycross (RX): para los que se aburren en las carreras de coches.

Frente a mí hay una multitud de indicadores e interruptores que sirven para accionar el claxon, el sistema de ventilación, variar el tipo de asistencia de la dirección, vigilar la carga del alternador… En el display central se muestran datos como la presión del aceite o la temperatura. No esperes una cifra que señale la velocidad a la que vas; siempre procurarás que sea la máxima posible. Para algo estás en un coche de carreras.

Frente a nuestros ojos, una segunda pantalla encajada en fibra de carbono indica el momento adecuado para cambiar de marcha. La palanca está justo ante nuestra mano, pero accionarla es un infierno: hace falta tirar con decisión y escuchar un potente sonido mecánico que, lejos de señalar que nos hemos cargado la transmisión, deja constancia de que hemos engranado primera. Soltamos el embrague con cuidado, aceleramos con ganas (de lo contrario, el Duster se cala) y salimos.

El comportamiento del Dacia Duster Proto

El cambio es secuencial, así que tiro de la palanca hacia mí para subir marchas (hay seis) y empujo hacia el salpicadero para bajarlas; una vez metida primera, ya no hace falta volver a pisar el embrague -aunque Bonafonte me indica que es recomendable. Procuro hacerle caso-. De nuevo, esta operación necesita de movimientos enérgicos… la delicadeza no se lleva mucho por aquí. Por eso contrasta una dirección muy manejable, casi suave. La asistencia, con sistemas hidráulico y eléctrico, puede regularse mediante una rueda en el tablero de instrumentos: se vuelve tan amable como la de cualquier utilitario. Pero aquí no estamos sobre el asfalto de la ciudad, sino en un camino plagado de roderas y piedras amenazantes.

Prueba Dacia Duster Proto

El coche pasa sobre ellas como si no importase arriesgarse a un problema: las suspensiones trabajan bien, no hay duda. Mantienen el Duster en su sitio y procuran que la carrocería no se bambolee (todo lo que pueden evitar que se mueva algo que va a 30 cm del suelo, claro). Los rebotes no son excesivamente secos: esperaba algo menos considerado, dada la rudeza del vehículo. Es un todo terreno de carreras, aquí no hay cortesía que valga.

Kike me indica que baje una marcha para estirar el motor: sube de vueltas con un jaleo casi alarmante. Tras la patada inicial, se nota la reserva de fuerza bajo el acelerador, pero la entrega no es brutal ni desmedida. No puede serlo en un Duster que pesa 2.175 kilos, 300 más de los que marca el reglamento como mínimo.

Queda clara una cosa: para llevarlo rápido, hay que saber jugar con él, balancearlo en las curvas, ayudarte con el freno de mano (justo al lado del cambio) con el fin de colocarlo sin perder potencia. Si es necesario pisar el pedal central para detenerlo… Bueno, digamos que hay que tener fuerza en las piernas, subirse casi encima y esperar que aminore la velocidad en un espacio razonable. Algo tan tosco exige estar en forma para domarlo.

Cada cosa en su sitio

En un coche de carreras, hacer la vida fácil a sus habitantes es fundamental. Por suerte, MRacing, los preparadores portugueses del vehículo, cuentan con años de experiencia y aplican soluciones sencillas, efectivas e inteligentes al Dacia Duster Proto. Un ejemplo son los espejos pegados en la parte interior de las puertas: basta con abrirlas y echar un vistazo, sin necesidad de girar la cabeza, para saber si has pinchado. Espero que eso no pase: cada rueda de repuesto (hay dos, firmemente atadas en el maletero), con su correspondiente llanta, pesa 50 kilos. Eso son cinco más que yo. No me veo moviéndola con la soltura necesaria para no perder un valioso tiempo…

En esta tarea ayudan un gato hidráulico pequeño y ligero, como los empleados en el Mundial de Rallys, y una pistola para aflojar los tornillos. Cualquiera de estos elementos, así como una eslinga y una pequeña caja de herramientas, tienen su sitio asignado. No se pueden dejar cosas sueltas en el habitáculo y, sobre todo, es necesario que estén siempre localizadas: cuando las necesites, será una emergencia.

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Si abrir el maletero ha sido una caja de sorpresas, no lo es menos levantar el capó de fibra. El motor está debidamente sellado y precintado para evitar que se cambien las bridas por otras de mayor diámetro (eso subiría la potencia a niveles prohibidos por la normativa). Nos llaman la atención los refuerzos en las torretas de la suspensión, sólidos y robustos, y el muelle que sujeta la varilla del aceite. “Con los baches y los rebotes, puede salirse. Así te libras de problemas tontos”, me explica Kike. No se puede dejar nada al azar, un piloto se juega mucho en cualquier carrera.

Por eso me choca que me haya dejado su coche antes de la prueba y no después. “Si hubiera sucedido algo durante el test (vamos, si me lo hubiera cargado, aunque es muy amable y no lo expresa así), tendríamos esta tarde y parte de mañana para arreglarlo. Y si ocurriera algo en la Baja Portalegre, no lo habrías podido conducir”, comenta Bonafonte. Cierto, pero la responsabilidad ha sido tremenda. Pesaba casi más que esas ruedas.

Ficha técnica Dacia Duster Proto

Motor: 3.5 V6, gasolina, origen Nissan-Renault.

Potencia: 280 CV

Consumo: 50 l/100 km

Tracción: 4x4 permanente.

Dimensiones: 4.315/1.830/1.700 mm

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