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Así es el control de calidad del Bugatti Divo: ¡300 km y obsesión por el lujo!

¿El precio del máximo lujo y calidad? Cinco millones de euros.
Imagen de perfil de Raul Salinas
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Se llama Steve Jenny y para muchos tiene el mejor trabajo del mundo. Es el responsable de dar el visto bueno a los Bugatti que abandonan la línea de montaje de Molsheim. Hoy, su trabajo cambia ligeramente: los primeros Bugatti Divo se enfrentan al control de calidad antes de ser entregados y todos ellos tendrán 300 kilómetros de exhaustivas pruebas en su haber para que toda la experiencia sea inmejorable para el afortunado propietario.

Y es que el Bugatti Divo está a punto de empezar a ser entregado a sus dueños, en un momento importante para Bugatti y para todo el equipo que trabaja artesanalmente en una de las grandes fábricas de sueños de cuatro ruedas. Un lugar donde el lujo y la más alta tecnología se abrazan como en pocos sitios. 

Así es el control de calidad del Bugatti Divo

La producción artesanal del Bugatti Divo tiene que ser perfecta y para conseguirla, todos los coches que pisan la calle al final de la línea de montaje son revisados a fondo por un equipo especialista. Cada Bugatti Divo recorre 300 kilómetros de pruebas por los alrededores de la fábrica para comprobar que todo está bien, pero antes, se protege como un bebé recién nacido.

 

 

Cuatro trabajadores del Atelier y dos miembros del departamento de calidad se encargan de llevar al Bugatti Divo a la calle por primera vez. Lo primero que se hace es proteger al coche: se utilizan ocho metros cuadrados de film protector para cubrir por completo la carrocería y pintura de esta obra de arte con ruedas. Se cambian las llantas por unas de prueba y empieza la prueba.

Steve Jenny es uno de los responsables de llevar a cabo este proceso y por sus manos han pasado el 95% de los Bugatti que han salido de la planta de producción. En sus 15 años de trabajo, ha conducido más de 340.000 kilómetros en los Bugatti Veyron, Chiron y ahora el Divo, el nuevo integrante de la familia más exclusiva del mundo.

El objetivo del control de calidad del Bugatti Divo es analizar cerca de 100 puntos clave para asegurarse que el coche es sencillamente perfecto. Primero se comprueba que todos los elementos de homologación necesarios en el mercado local del vehículo están correctamente incorporados. Por ejemplo: el paragolpes del Bugatti Chiron en Europa no es el mismo que en EEUU.

 

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Después se comprueba que absolutamente cada mínimo detalle coincide con la configuración que ha realizado el cliente en el Atelier. Se comprueba que todos los elementos del vehículo funcionan correctamente, tales como el navegador o las ventanillas. Cualquier cosa puede fallar y en un coche así un error no está permitido.

Los primeros kilómetros del Bugatti Divo

Una vez que esto está comprobado, es momento de dar vida al motor W16 quad-turbo del Divo y empezar una prueba dinámica que le llevará por diferentes parajes de la Alsacia, en una prueba de unos 300 kilómetros por carreteras estrechas, zonas urbanas y autopistas. Para alguien como Steve Jenny, que ha conducido prácticamente todos los Bugatti, saber dónde está el punto de perfección es fácil.

Se comprueban sus cualidades dinámicas en carreteras de montaña, aunque para comprobar que sus prestaciones son las adecuadas, es necesario un espacio más grande. Para ello, el coche se enfrenta a pruebas de velocidad en el aeropuerto de Colmar, superando los 250 km/h y utilizando los diferentes modos de conducción.

 

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Esta sin duda es la prueba más dura para el recién nacido Bugatti Divo. Allí es donde cada coche se enfrenta a la verdad, a las altas prestaciones, donde toda la tecnología que tiene podría fallar: cualquier mínimo error en este sentido provocaría que el coche tuviese que volver a la fábrica y probablemente tendrían que desmontarlo hasta encontrar el problema.

Por último, antes de la entrega, se retiran todas las protecciones y se prepara para la entrega, con un mimo increíble. Los expertos en pintura dan el acabado final durante dos días, mientras que en el último momento el coche se detalla por completo y se realiza una comprobación visual durante seis horas. Utilizando todo tipo de luces para encontrar el más mínimo detalle que no debiera estar ahí.

Bugatti es lujo y el lujo es esto. Es la perfección. Es tener la seguridad absoluta que te llevas a tu casa un pedazo de historia, un pedazo de perfección en un mundo imperfecto. Cuando el propietario recibe su nuevo Bugatti Divo, está en condiciones de poder usarlo como quiera, sabiendo a ciencia cierta que esecoche no tiene ningún fallo. ¿El precio de este nivel de lujo y artesanía? Cada uno de los 40 Bugatti Divo que se van a fabricar cuestan 5 millones de euros. 


 

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