Pasar al contenido principal

Este HSV GTSR W1 es la forma de despedirse que tienen los australianos

Los australianos locos de HSV dicen adiós a los sedán que derrapan con un VXR8 de 644 CV.

Imagen de perfil de Redacción Top Gear

Texto: Craig Jamieson

Un HSV GTS es, esencialmente, un Vauxhall VRX8 GTS antes de ser exportado al hemisferio norte y el ‘tope de gama’ entre los HSV. Y, con un propulsor 6.2 V8 de 584 CV envuelto en las formas de un inocente sedán australiano de altas prestaciones (capaz de perdonártelo todo), es una cosa muy buena.

Pero, según la filosofía de esta empresa, menos no es más. En realidad, más es más. Por eso está aquí el HSV GTSR W1, el coche con el que se despiden los Holden con mucha potencia y propulsión trasera. La factoría australiana de la marca cierra y, desde ese momento, los vehículos de la compañía serán tracción delantera bajo el imperio General Motors. Ohhhhhhh.

Eso sí: ¡qué adiós se han marcado! En lugar del motor turbo del modelo ‘normal’, el HSV GTSR W1 cuenta con… bueno, con otro 6.2 V8. Pero es el del Corvette ZR1, con 644 CV. Mola.

Diez coches de carreras que han sido prohibidos.

La arquitectura de ambas mecánicas es la misma, pero la más potente tiene pistones con una mezcla de silicio más rica, válvulas de admisión de titanio, válvulas de escape con sodio, un ratio de compresión más alto y un turbo mayor. Lleva cárter seco, siguiendo la tradición de los mejores coches de carreras. Por lo que hay un montón de modificaciones aquí.

Si todo esto te ha dejado rascándote la cabeza, lo resumiremos diciendo que estos cambios sirven para que el motor sea más fuerte, respire mejor y trabaje con mayor libertad. El ratio de compresión más alto y el turbo mayor son para que la patada sea más grande. El cárter seco mitiga un fenómeno conocido como falta de aceite -que es exactamente lo que parece por su nombre (ejem)- en las curvas pronunciadas… lo que a su vez previene la mayor patada de todas y una factura del taller muy seria.

¿A qué conclusiones llegamos tras ver todos estos componentes? Pues nada menos que a 644 CV, a 814 Nm y a un 0 a 100 de 4,1 segundos, presumiblemente con las ruedas traseras patinando todo el tiempo. Y, aunque quizá suena un poco lento para algo con tanta potencia, recuerda que hablamos de un coche más largo y ancho que un BMW Serie 5, con un peso de unos 1.800 kg y que intenta gestionar esta fuerza monumental mediante unos neumáticos Pirelli Super Trofeo R de 25 cm de ancho. Para mantenerlo todo bajo control, el GTRS W1 cuenta con amortiguación de carreras y frenos de 410 mm con pinzas de seis pistones.

Dicho esto, te contaremos que estás ante una edición limitada a 300 unidades, con un precio de 170.000 dólares australianos (120.000 euros) cada una. Seguramente, ya estarán adjudicadas a los fans más locos de la marca y a los especuladores.

Ah, y no te hemos dicho que puedes elegir el HSV GTSR W1 en colores llamados Sting, Son of a Gun, Phantom y Light my Fire. Flipa.

Lecturas recomendadas