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Los coches de Al Capone en el 70 aniversario de su muerte: ¡qué delito!

¿Nos damos una vuelta con los coches de Al Capone en el 70 aniversario de su muerte? Súbete con nosotros a los espectaculares Cadillac, Lincoln y Packard que dormían en su garaje.

Imagen de perfil de Javier Prieto

Tal día como hoy de 1947 falleció Al Capone a los 48 años de edad en su mansión de Miami Beach (Florida). El gánster, casi tan famoso por sus gustos caros como por sus fechorías, poseía una flota de vehículos alucinante. Seguramente que por exclusividad y lujo, estaban a la altura de la colección de coches de Elvis Presley y de los vehículos de Bernie Ecclestone.

Junto a los puros, los trajes, los sobreros y las armas, los coches de Al Capone eran una de sus señas de identidad. Algunos los empleaba para su trabajo, mientras que otros le servían para asistir a sus múltiples fiestas...y para mostrar su poderío económico ante todo el mundo.

Porque Scareface era un fantasma de tomo y lomo. Así acabó, claro, mirando la Bahía de San Francisco desde Alcatraz. Ya se sabe que el abrigo de chinchilla siempre delata al delincuente.

Debido a su patológica tendencia al despilfarro y a la opulencia, sería imposible enumerar el listado competo de los coches de Al Capone. Tanto es así que solía comprarse varios automóviles en un solo año.

Y no solo para él, sino también para sus hombres de confianza. Hay que tener en cuenta que su séquito personal, estaba compuesto por una decena de guardaespaldas que no iban a ir en autobús ni a pata.  

En Top Gear te adelantamos que entre sus favoritos estaban los modelos más exclusivos de Cadillac, Lincoln o Packard... y algunos de la ¡policía! Sí, has leído bien. Ahora te lo explicamos.

De momento, te proponemos un viaje por el Chicago de los locos años 20, donde las partidas ilegales de juego, los clubes nocturnos de jazz y los locales clandestinos donde se consumía alcohol infringiendo la Ley Seca, eran la melodía de cada noche

Cadillac Town: el coche de la poli

Probablemente, uno de los coches más famosos de Al Capone sea un Cadillac V8 Town Sedán de 1928. La particularidad de este vehículo eran su color verde y con los pasos de rueda negros. ¿Y qué tiene eso de especial?

Pues que así eran en aquella época los vehículos oficiales y de la policía de Chicago. De esta forma el capo consiguió un camuflaje perfecto que confundía a los agentes de la autoridad, mientras que a él le permitía pasar desapercibido a la hora de moverse libremente para perpetrar sus delitos. Tonto, lo que se dice tonto, no era este malvado personaje.

El Cadillac V8 Town Sedán 1928 montaba un motor de 5,5 litros y 91 caballos, además de una caja de cambios de tres velocidades. Pero lo que le hizo especial fue el blindaje de 1.300 kg de acero que le instalaron. 

De hecho el automóvil está recubierto con planchas de dicha aleación. Ya se sabe que cuando uno se dedica a esos negocios, la competencia es muy envidiosa y los enemigos tienen muy mala leche. Pero, ¿sería útil un coche con ese peso para huir de los enemigos?

Siguiendo con las medidas de seguridad, Al Capone instaló unos cristales a prueba de bala con casi una pulgada de grosor. Las ventanillas contaban con unos orificios muy prácticos por lo que se podía introducir el cañón de las metralletas. Asimismo, la luneta trasera era abatible.

Y para que no le faltara de nada, también contaba con una luces rojas instaladas en la parte delantera y una sirena idéntica a la de los automóviles oficiales. Así el mafioso parecía uno de los buenos.

Cadillac Imperial para fardar 

Podemos decir que el Cadillac 452 Series Imperial Sedan 1930 era uno de los coches de Al Capone cuando iba de juerga. No era extraño verle llegar a los clubes de jazz con ese pedazo bicho y en plan aquí estoy yo

A pesar de esa pinta que tenía, además de las mujeres, el juego, el alcohol y asesinar a enemigos, al criminal de Brooklyn le encantaba ese género musical. De hecho, había apadrinado a más de un artista. Pobrecitos de ellos como no dieran la talla.

Volviendo al tema del Cadillac 452, éste era un elegante trasatlántico propulsado por un descomunal V16 de 7,4 litros y 163 caballos. También estaba equipado con una protección extra similar a la de su hermano menor de color verde policía.

 El color negro, le otorgaba una gran elegancia y caché, que desaparecía al ver  bajar de él a la oronda figura de su propietario.

Packard Super 8: su último coche 

El Packard Super 8 Sedan 1947 podría haber sido el último vehículo del criminal. Según algunas fuentes consultadas, adquirió dos unidades idénticas; una fue enviada a Chicago y la otra se quedó en Miami. De esta forma, el criminal quería mantener el anonimato.  

Este modelo, por su elegancia y precio,de la época, es uno de los coches más exclusivos de Al Capone.

 

 

 

 

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