Así queda un motor de un Audi TT tras estar 135.000 km sin cambiarlo

motor Audi TT quemado

Gustavo López Sirvent

El propulsor quedó completamente carbonizado

A menudo, ya sea por descuido, ya por pereza o ya porque la economía no nos lo permite, dejamos el cambio del aceite del coche para más adelante. Ese "mañana" que todos alguna vez hemos dicho puede llevarnos a cargarnos el motor. Aquí tienes un ejemplo: un Audi TT que estuvo más de 135.000 kilómetros sin cambiar el aceite. Ahora analizamos los resultados.

El motor de este vehículo quedó carbonizado (como se puede apreciar en la imagen). No hay explicación de por qué se permitió que este automóvil se quemara de esta manera, pero es posible que la persona que subió esta imagen inmediatamente retrocediera con horror y tuviera que vomitar antes de publicar algo más.

Como bien sabéis, el aceite es el líquido que mantiene refrigeradas todas las piezas móviles que intervienen en el proceso de combustión y funcionamiento del motor del coche. Si te falta ese oro líquido, todo se va al traste. El bloque se fundiría a los pocos segundos, subirían las temperaturas y adiós motor.

Aceites hay muchos dependiendo de la propulsión que tenga el vehículo. Hay de dos tipos: minerales y sintéticos, pero siempre debemos recurrir al aceite recomendado por el fabricante para evitar problemas. Eso significa que debemos ceñirnos a la norma de la viscosidad (SAE) del aceite que requiere nuestro motor en concreto. 

En el caso de Audi, la firma alemana recomienda cambiar el aceite y sus filtros cada 15.000 kilómetros, o un año de uso, con lo que la temeridad que ha hecho el propietario del TT que ilustra este artículo ha arrojado nefastas consecuencias. También es recomendable comprobar periódicamente el nivel del aceite del motor para evitar estos sustos.

Otro de los aspectos que debemos controlar son los filtros del aceite. Si están sucios o deteriorados, dejarán de actúar para lo que están fabricados, que es evitar que el motor pueda recibir suciedad, con lo que el propulsor recibirá esas partículas. Como ocurre con el aceite, también conviene cambiarlo cada 15.000 kilómetros. Si bien, depende de qué tipo de filtro sea y de su calidad y efectividad.