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Cummins apuesta por los combustibles sintéticos con un motor universal

Sede de Cummins
Sede del famoso fabricante de motores Cummins.

Cummins

El conocido fabricante de motores estadounidense no desiste en su empeño con los bloques de combustión interna.

Cummins es una compañía muy conocida en el ámbito industrial y de transportes, sobre todo por sus motores para camiones. Potencia, par y fiabilidad. Tres pilares fundamentales que la compañía estadounidense lleva defendiendo más de 100 años y que ahora, se enfrentan al coche eléctrico.

Ahora han desarrollado un motor de combustión interna universal. Es decir, que funciona con cualquier tipo de combustible. Desde diésel hasta hidrógeno, gasolina o etanol. Este nuevo bloque se basará en el archiconocido B6.7, con una configuración de 6 cilindros en línea con un sistema turbo de geometría variable.

Una evolución clave de un motor de 40 años

Motor B6.7 con certificación EPA 2021 de Cummins
Motor B6.7 con certificación EPA 2021 de Cummins.

Cummins

En la versión actual, este bloque turbodiésel para camiones medianos cuenta con entre 202 y 330 CV de potencia y desde 773 hasta 1017 Nm de par máximo para 'solo' 522 kg de peso. Está disponible en multitud de versiones y Cummins ha vendido más de 13 millones de unidades en todo el mundo a lo largo de 40 años de evolución.

El nuevo motor universal entregará entre 155 y 326 CV de potencia en sus diferentes versiones, que tenderán a las letras B, L y X. Los componentes hasta la junta de la culata (bloque, pistones, bielas, etc) serán comunes a todos los combustibles, pero será la parte superior la que cambie.

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Es algo obvio que el hidrógeno y la gasolina no contarán con los mismos sistemas de admisión, inyección o válvulas, por lo que la tapa de balancines lucirá, seguramente, de un modo diferente en el caso de cada tipo de combustible.

Lo importante de este tipo de motor, sin embargo, es que su modularidad parece la clave del éxito en un panorama que pretende (al menos en Europa), acabar con los motores de combustión interna en 2035. O, al menos, con los combustibles fósiles.

En Cummins ya han dejado claro en varias ocasiones que sus ICE (Motores de combustión interna) de hidrógeno son gran parte de su futuro, al ser un combustible prácticamente ilimitado en el universo y que encaja perfectamente con los sistemas mecánicos actuales.

Una transición eléctrica de la plataforma de camiones o vehículo mundial acarrearía un cambio de transmisiones, instalación de baterías, sistemas de regeneración, etc. Sin embargo, el hidrógeno posee el potencial necesario para la industria pesada y de transportes.

En un tamaño más comedido, estos motores podrían instalarse en cualquier vehículo mediante un swap y una electrónica a medida, lo que permitiría no desprenderse de ellos o reducirlos a chatarra cuando pueden seguir funcionando sin problemas (la meta del reciclaje, vaya).

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Y no es de extrañar el interés de la empresa por este avance tecnológico, ya que cabe recordar que Toyota y Yamaha se encuentran construyendo un motor V8 de hidrógeno en estos momentos, y que en esos planes también figuran como apoyo Mazda, Subaru y Kwasaki.

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