Mercedes y Hamilton, los reyes de la fiesta en 2016

La F1 llega al parón veraniego con Lewis Hamilton como líder sólido. Nico Rosberg se ha desinflado tras un gran inicio de temporada. Por detrás de Mercedes, Red Bull ha superado a una Ferrari en crisis. Los españoles han peleado por entrar en los puntos.

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Hamilton y Mercedes, los reyes de la fiesta

Ha llegado el parón veraniego que marca el ecuador de la temporada en la F1. Tras 6 meses de competición todo sigue -casi- igual que el año pasado. La escudería Mercedes continúa exhibiéndose. No hay nadie que les haga sombra. Los de Brackley han ganado 11 de las 12 pruebas disputadas. Y la única que se dejaron escapar a manos de Red Bull -Barcelona- fue por un choque entre las dos flechas de plata. La tiranía teutona se extiende al capítulo de las poles, 11 en total. Tiranía y tedio germanos.

Quizá la única emoción, por llamarle de alguna manera, se centre en saber cuál de las dos flechas de plata vencerá en cada gran premio. Aunque con la racha que lleva Lewis Hamilton6 de 7 en las últimas carreras, ya casi no nos queda ni ese aliciente. Por detrás del imperio germano se ha situado Red Bull. El equipo energético, tras la evolución de su propulsor Renault, ha conseguido desbancar del segundo peldaño del Mundial a Ferrari. Los italianos no encuentran el camino del éxito. Los españoles, por su parte, han estado por encima de las mecánicas, optando a los puntos en cada carrera.

D.J. Hamilton asusta a Rosberg

Rosberg comenzó arrasando con un pleno de victorias en las 4 primeras citas. Pero como dice un amigo mío, Nico tuvo arrancada de caballo y parada de burro. Porque tras esa racha, que se rompió por una colisión con su compi Lewis Hamilton en España, llegó la debacle. Desde entonces solo ha ganado en Bakú. Sí, ése fue el gran premio en el que los botoncitos del volante se le revelaron al pobre Lewis. ¡Qué mala leche tiene a veces la tecnología! Pero lo más doloroso para el menguado teutón fue ver cómo Hamilton vencía por primera vez este año. Y encima lo hacía en su barrio, Monte Carlo. Nico se ahogó en los charcos de las calles de su ciudad, firmando una actuación decepcionante. Y de nuevo se transformó en el Príncipe de Beuckelar, ese personaje blandito y rubito que parecía desterrado del paddock.

Ni los helados que se ha tomado en su local en Ibiza con el amigo Lauda, ni la reciente renovación, le han insuflado los ánimos para retener el primer puesto. Quizá, Nico podría aprovechar las vacaciones para ponerse en manos de algún terapeuta deportivo. Porque de momento, no es capaz de ganarle un mano a mano a su enemigo íntimo. Cada vez que llega Lewis por el retrovisor le tiemblan las p....as (piernas). Si quiere recuperar algo del prestigio y la moral perdidos tiene que dar un puñetazo en la mesa. Y demostrar que es capaz de vencer en el mano a mano al inglés. 

La otra cara de la moneda es Lewis D.J. Hamilton. Empezó el curso algo distraído. Los compromisos personales y su intensa agenda social, requerían demasiada atención. Todavía recordamos aquel épico vuelo con escalas por medio mundo para asistir a un evento lúdico en Estados Unidos. Parecía desmotivado. Pero todo cambió en el Principado. Delante de sus vecinos quiso dejar claro que es el mejor. Y desde entonces no ha parado de demostrarlo. Su cambio fue radical. Estas son las cosas que tienen los campeones. Y así, como el que no quiere la cosa, se ha llevado 6 de las últimas 7 carreras, 4 de ellas en julio. Está intratable. El británico ha remontado ¡41 puntos! a Rosberg y es el líder indiscutible del certamen. El inglés se ha subido a la proa del éxito y ha puesto rumbo a las vacaciones acompañado de su novia y de sus fieles canes, Roscoe y Coco

El Hotel de los líos 

Ferrari, especializada en la venta de humo, lanzó las campanas al vuelo en la pretemporada. El optimismo les invadió tras unos tests invernales prometedores. Su presidente Sergio Marchionne, contagiado de esa atmósfera, aseguró que las victorias llegarían en 2016. De momento, ni están ni se las espera. Y lo que es peor, la fumata blanca, versión transalpina de la barbacoa, acompañó a los bólidos rojos en sus primeras participaciones del año. La imagen era desoladora. Poco a poco consiguieron que su extenso catálogo de averías -caja de cambios, motor, etc.- desapareciera. Ya solo les queda mejorar el pobre ritmo del SFH-16. Porque Red Bull les ha desbancado del segundo escalón de la clasificación.  Ante este panorama el capo se ha puesto nervioso y no ha parado de presionar a los suyos. La tensión se ha repartido de forma vertical en el equipo. Maurizio Arrivabene, ex tabacalero y actual director deportivo del equipo, se ha reunido con sus subordinados. En Bolonia han comenzado a afilarse los cuchillos y a buscar culpables. Las distintas facciones -italiana e inglesa, principalmente- hacen la guerra por su cuenta. Ante este panorama, James Allison, director técnico, ha salido huyendo de Maranello, que se ha convertido en el Hotel de los líos.

Mercedes y Hamilton, los reyes de la fiesta II

Y por si fuera poco, su piloto estrella Sebastian Vettel está muy molesto con la situación y con su 5º puesto en la general. Se le ha puesto una cara de vinagre al estilo madre mía dónde me he metido, que no puede con ella. Ahora ya sabe lo que vivió Alonso. La desconfianza de Vettel hacia los suyos le llevó a cuestionar las órdenes recibidas por radio en Alemania. Así están las cosas. Al menos Kimi Raikkonen está contento con su prórroga contractual. La Scuderia lleva 10 años sin conseguir el cetro mundial. Las urgencias históricas no son buenas. Y por todo ello, los coches rojos viven sumidos en una crisis deportiva y organizativa permanentes. Como sigan así, pueden quedarse en blanco este año. Algunos ya hemos olvidado la fecha en la que Ferrari consiguió su última victoria.

A Red Bull le han dado alas

Tras unos inicios algo dubitativos, Red Bull ha concluido la primera parte del año en plena forma. Actualmente son el mejor equipo después de los intratables Mercedes. Y ya han adelantado a Ferrari. La incorporación del soberbio Max Verstappen ha supuesto un salto de calidad. El holandés es un diamante en bruto, en ocasiones demasiado bruto, sobre todo defendiendo su posición. Debutó en España con una victoria histórica, la única de los coches azules en el presente curso. Su compañero Daniel Ricciardo, 3º en la tabla, también está destacando. En Mónaco, le arrebató a Mercedes la única pole del 2016. El australiano ha subido 3 veces al cajón, dos de ellas en las últimas citas. Y ello gracias a que el RB12 ha elevado su rendimiento. Las mejoras introducidas en su unidad de potencia de origen Renault están dando brillantes resultados. Si contaran con un propulsor más eficiente, podrían inquietar a las flechas de plata. 

Los españoles, notable actuación

Los pilotos españoles se han mostrado por encima de sus mecánicas. Durante esta primera parte de 2016 han peleado por entrar en la Q3 los sábados y por puntuar los domingos.

Carlos Sainz ha tenido que luchar con un Toro Rosso que se ha ido quedando atrás según avanzaban los grandes premios. El STR11 no ha evolucionado prácticamente nada, mientras que sí lo han hecho sus rivales. Para darnos cuenta de la proeza de Sainz hay que recordar que su monoplaza estaba sin motor a ¡3 meses! de arrancar la pretemporada. Si a eso le sumas que compite con un propulsor Ferrari de 2015, está todo dicho. La regularidad y el talento le han llevado a puntuar en 8 pruebas. Por eso, y porque Renault está detrás de él, ha sido renovado por sus jefes de Faenza. 

Fernando Alonso ha sufrido el pobre rendimiendo de su McLata. Tras el brutal accidente en Australia -a este chico le ha mirado un tuerto- el asturiano ha dejado algunas perlas de la calidad que atesora. Memorable su 5º puesto en Mónaco. Pero en total, solo ha podido estar en la zona de puntos en 3 grandes premios. Es cierto que la fiabilidad de su monoplaza, su gran talón de Aquiles hasta ahora, parece haberse mejorado. También lo es el hecho de que ya no pelea en la cola del pelotón. Ahora lo hace en la mitad del grupo. Quizá se vea la luz al final del túnel, aunque esta podría ser la del tren. Duele ver a un bicampeón del Mundo competir por entrar en la Q3. De momento, y a la espera de 2017, es lo que hay. 

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