El coche volador de Toyota. No, no es 28 de diciembre

Nuestras súplicas están más cerca de cumplirse: ¿quién no ha soñado con un coche volador para salir ‘like a boss’ de los atascos más insufribles?

Toyota ha patentado su coche volador. No, no es una broma, el sueño de la firma japonesa (y el de todos) está un poquito más cerca. Eso sí, ya te adelanto que lo que estás a punto de ver no es bonito, no es algo que vayas a colocar con orgullo en un cuadro en tu salón. Pero ojo, porque como este proyecto loco  de Toyota se haga realidad, esta primera patente puede que se convierta en tan famosa como el Hombre de Vitruvio de Leonardo Da Vinci.

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En las imágenes de la patente del coche volador de Toyota vemos un vehículo muy redondeado, por todos los ángulos. Llama poderosamente la atención la hélice en la parte trasera, encargada de mover el coche en modo avión. Todo el conjunto estará repleto de elementos móviles, que se plegaran y desplegarán según el modo de circulación elegido. Sinceramente, no parece mucho más real que el dibujo del coche perfecto de Homer Simpson, ojalá me equivoque.

Pero sigo analizando el coche volador. En el frontal se encuentra un alerón móvil que parece esconderse en una ranura cuando se circula sobre el asfalto. La parte trasera es, sin duda, la más curiosa. Varias partes móviles harán que el coche pueda volar: alas, alerones, flaps, timón de cola. En teoría todo eso tiene que salir de ahí. ¡WTF!

 

 

El coche volador de Toyota tiene todavía mucha más preguntas que respuestas. Esta patente fue presentada por Toyota en diciembre de 2014 en la oficina americana de patentes. En todo este tiempo la patente original puede haber cambiado notablemente. Lo que parece claro es que tras el vehículo autónomo, el próximo paso podría ser el coche volador. La empresa Aeromobil ya cuenta con tres prototipos mientras que el co-fundador de Google, Larry Page, también está desarrollando empresas para crear algo así. Vamos chicos, nuestro sueño está mucho más cerca: ¡queremos el coche volador! No quiero ni imaginarme el cielo de Madrid dentro de 100 o 150 años…

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