Probamos el Caterham Seven 310R: el niño no deseado

La prueba rodante de que un coche no necesita tanto para ser divertido, de nuevo en nuestras manos.

Imagen de perfil de Redacción Top Gear

Texto: Rowan Horncastle

¿Qué es esto?

Es, en palabras de la propia Caterham, un niño no deseado. 

¿Perdona? 

Sí, no son formas para hablar sobre un coche, pero en realidad las hemos usado para referirnos al nuevo Caterham Seven 310R, una versión mejorada del 270 que en principio iba a estar destinada sólo como una opción más en su lista de posibilidades. Después de haberlo conducido, el fabricante decidió que el 310R era un buen homenaje al célebre R300 -cuyo corazón era de origen Rover-, y decidió realizar un nuevo modelo tomando al motor que equipa la unidad que ves en las imágenes como base. 

¿Y en qué cambia?

No demasiado, en realidad. El bloque de 1,6 litros de Ford ha sido revisado para lograr extraer 154 CV gracias a unos nuevos árboles de levas, un nuevo filtro de aire, cables de bujía, un nuevo sistema de alimentación y una reprogramación de su centralita. ¿No te impresiona? Piensa que el conjunto tiene un peso total de 540 kg. Ahora sí, ¿eh?

Además también tiene disponibles unas nuevas luces frontales LED que, teniendo en cuenta que el diseño del resto del coche se ha mantenido prácticamente invariado desde la aparición en el mercado del Lotus Seven, le quedan al coche como a un Cristo dos pistolas. 

Espera, que me estoy liando: ¿en qué parte de la gama se queda el Caterham Seven 310R?

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Sí, te entendemos y estás en lo cierto: para un coche tan aparentemente sencillo, parece que la cosa se complica demasiado. Para resumir, en este momento hay seis modelos disponibles que empiezan con el 160 -de 81 CV-, el 270 -137 CV-, el 360 -182 CV-, el 420 -213 CV- y el más animal 620 -con 315 CV-.

En cualquier caso y salvo en el 160, todas las variantes tienen disponible una versión R -más orientada al uso en circuito- y S -configurada para ser disfrutada en carretera-. El Caterham Seven 310R viene a situarse en el hueco disponible entre el 270 y el 360, y es entendido por la marca como una opción lógica para los que busquen un coche prestacional sin demasiados excesos. 

¿Cómo es conducirlo?

No es muy diferente a cualquier otro Caterham, lo cual es bueno -si algo funciona... ni lo toques-. El 310 que hemos podido probar estaba equipado con el paquete R, que cuesta unas 4.000 libras y endulza bastante la experiencia: con él, obtendrás unos frenos y suspensiones mejorados, un volante motor más ligero, un eje delantero más ancho, una barra estabilizadora trasera ajustable, un nuevo diferencial de deslizamiento limitado, mucha fibra de carbono y unos asientos más deportivos con arneses. Vamos, que lo mejora y mucho. 

Su chasis sigue siendo la referencia para todo aquel que disfrute conduciendo. Su dirección es directa, cristalina y transmite muy bien lo que hay bajo las ruedas delanteras, mientas que lo que sucede bajo las traseras lo puedes sentir en tu propio... final de la espalda. Porque vas prácticamente sentado sobre ellas. Da mucha confianza al conducirlo, y muy rápido. Mola. 

Pero si en algo destaca el Caterham Seven 310R es en el equilibrio logrado entre un coche para utilizar a diario y un auténtico artefacto para los track days de domingo. Con las modificaciones realizadas en su motor, el coche es más suave a la hora de entregar su potencia, y gracias a un escape más racional ahora no parece que haya llegado el fin del mundo cada vez que lo enciendes. Y los mandos son más fáciles de usar. Así que es más amistoso cuando lo usas para ir a por el pan. 

Parece de carreras...

Ajá, y ese es uno de sus puntos fuertes: puedes usarlo para ir al trabajo cada día y luego disfrutar el domingo poniendo a prueba la capacidad de tus órganos para no salirse de tu cuerpo. Y eso está muy bien. Lo de que tenga pinta de coche de carreras, no lo de tus órganos. 

Con los detallitos realizados sobre el bloque de origen Ford, el 310R puede apretar hasta las 7.500 revoluciones sin problema y resulta delicioso. La entrega de potencia y par es tan lineal que recuerda a los auténticos cacharros old school atmosféricos que a todos nos encantan, en un tiempo en el que cambiar por encima de las 4.000 vueltas en un coche actual es visto como poco menos que una locura homicida. 

¿Es manejable?

Con las ruedas de serie de la versión R -con unas llantas traseras de seis pulgadas de ancho en lugar de las ocho de los modelos 360 y 420- el coche va muy bien, ofreciendo tanta diversión como sus hermanos mayores pero a menor velocidad -lo cual está muy bien si quieres obtener menos puntos de sutura si la cosa se tuerce-. Acelera de 0 a 100 en 4,8 segundos y alcanza los 200 km/h, así que es un juguete tirando a serio -pero muy, muy divertido-. 

No me da demasiada confianza eso de los puntos de sutura... 

Vamos a ver: ningún Caterham está recomendado para conductores que aún tengan que llevar la L colocada detrás, pero está claro que la diversión y la conexión con la carretera que permiten obtener al piloto son muy difíciles de encontrar en ningún deportivo del mercado... y menos a un precio razonable. Anda bien, no pesa y está muy bien hecho, con lo cual se convertirá en una adicción en cuanto lo pruebes. Te garantizamos la sonrisa. 

¿Y cuál es ese precio razonable? 

El precio del Caterham Seven 310R es de 21.995 libras -unos 25.000 euros- si lo montas en tu propio garaje, lo cual convierte a este aparato en algo bastante razonable. Si prefieres recibir una unidad ya lista para rodar, tendrás que aflojar otras 3.000. 

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Pero esa cantidad corresponde al modelo pelado, al que habitualmente hay que añadirle cositas si quieres hacerlo algo más conducible: si quieres parabrisas y puertas tendrás que aflojar 1.500 euros; 350 para la calefacción; 175 para un volante en condiciones; y 2.900 para la caja manual de seis relaciones. Eso, sumado a los más de 4.500 que cuesta el pack R hacen que la factura final del 310R tal como lo ves en las imágenes sea de 41.000 euros. Sí, se suben a la parra bastante con el precio, pero piensa en las sensaciones que obtendrás con él. No vas a experimentar nada parecido salvo que te gastes mucho más dinero. Prometido...

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