Prueba: Mitsubishi Montero T3 del Dakar

Probamos el Mitsubishi Montero T3 (categoría para los todo terreno modificados) que Rubén Gracia ha llevado al Dakar 2016. Y esto, amigos, es lo que nos parece un coche que querríamos en nuestro garaje.

8 10

Nuestro veredicto

¿Qué es esto?

El Mitsubishi Montero T3 que Rubén Gracia ha utilizado para representar a la filial española de la marca en el Dakar. Y ha logrado buenos resultados: 43ª plaza final, 2ª en su categoría, reservada a los todo terreno modificados. Para su debut, no está nada mal…

Pues no. Y lo probamos porque…

El 16 de enero, el piloto terminó la carrera por etapas más dura del mundo en Rosario, Argentina. Embarcó su coche y, 40 días después, lo recibió en España, con el óxido del buque engalanando algunas zonas de la carrocería. Sin quitarlas, sin limpiarlo y con las ‘heridas de guerra’ propias de esta prueba mágica y cruel, lo pone a nuestra disposición para que veamos lo que puede aguantar. Pobre loco… Pero, a fin de cuentas, ¿quiénes somos nosotros para negarnos?

Prueba Mitsubishi Montero T3, conducción
Rubén Gracia nos cede su asiento durante unos cuantos kilómetros.

¿Qué tiene de especial?

Supongo que estás bromeando… ¡es un coche del Dakar! Si eso no es suficiente…

Vale, vale. En realidad quería preguntar cuáles son sus características.

Básicamente, es un Mitsubishi Montero como los que puedes encontrar en el concesionario: sus piezas principales son las mismas. Pero cuenta con bacquets, arneses, un arco de seguridad, un habitáculo repleto de fibra para aligerar el peso… Ya sabes, esos detalles que hacen que un vehículo sea ‘de carreras’.

Nos ha llamado la atención el maletero, donde viajan dos ruedas de repuesto intactas: Gracia no ha pinchado en los 10.000 km del Dakar. No debe haber muchos pilotos que puedan decir lo mismo. Aquí también se exhiben dos cajas metálicas con recambios; su contenido está escrito, en estricto orden de colocación, sobre las tapas. Saber dónde está cada cosa en el momento en el que la necesitas es fundamental en esta carrera.

Parece casi perfecto…

Todo es mejorable: estos mismos repuestos suponen unos 80 kilos extra para el Montero T3. La báscula marca 2.200 kg, bastantes más de las casi dos toneladas que propone como mínimo el reglamento. Y el piloto también nos explica que mejorar la velocidad del Mitsubishi sería deseable, pero incrementaría mucho el presupuesto. Aunque está muy orgulloso de su fiabilidad y de su chasis. Se ha trabajado mucho en él, sobre todo en el apartado de las suspensiones.

Muy bien. ¿Cómo se conduce un coche del Dakar?

En éste, concretamente, sorprende su sencillez. El bacquet no se desplaza y tenemos que ponernos cojines y abrigos en la espalda para llegar a los pedales; sospechamos que si no los pisamos a fondo, las marchas no entrarán y el Mitsubishi Montero T3 no se moverá… Pero no es así. Engranamos primera con un movimiento preciso de la palanca (el vástago es más largo para que esté justo a la altura de la mano) y, apenas separamos el pie del embrague, el coche sale a la pista de tierra.

Nos cuesta un poco girar el volante, ya que la dirección opone más resistencia de lo esperado. Pasamos por encima de una piedra que intentábamos evitar; menos mal que sabemos que las cubiertas aguantan… Llevamos a Diego Vallejo, el copiloto de Rubén Gracia, a nuestro lado. No comenta nada sobre este pequeño ‘incidente’; en lugar de ello, nos indica que bajemos una marcha y la estiremos. Hacemos caso y notamos la fuerza del motor empujando desde abajo… Aunque también ‘respira’ con soltura en las marchas altas. El compromiso es bueno. Lo es asimismo el alcanzado en el apartado de las suspensiones. Se tragan cada bache como si nunca hubiera existido; su efectividad es alta. La carrocería, sin embargo, se inclina bastante… Pero hay que tener en cuenta que vamos a un metro del suelo y las inercias se multiplican. Iremos a eso en un momento.

Prueba Mitsubishi Montero T3
La carrocería se inclina bastante; las inercias 'juegan fuerte' a un metro del suelo.

¿En un momento? ¿Por qué, qué hay antes?

Poco más, pero curioso. Cogemos confianza con el Montero T3 y atacamos una segunda vuelta al circuito de tierra, con curvas llenas de arena y gravilla y largas pistas. Vallejo nos indica que ‘quitemos hierros’ para reducir la velocidad, ya que los frenos no son suficientes: están ‘degollados’. Han sufrido mucho durante 10.000 km por el desierto y los discos están completamente desgastados. Todo esfuerzo que se les pueda evitar es poco.

Entiendo. Volvamos a las inercias.

Ah, sí. Después de conducir el Montero T3, Vallejo nos cede el asiento de la derecha y Gracia, legítimo piloto de este Mitsubishi, nos muestra cómo se ‘exprime’. Y en ese momento, nuestros sentidos se agudizan y nos damos cuenta de cosas que hasta entonces sólo habían llamado nuestra atención a medias. Por ejemplo, hay mandos que corresponden al aire acondicionado. Quizá parezca un lujo en un coche de carreras, pero en el Dakar es casi imprescindible para paliar los 56ºC que se alcanzan en el interior del vehículo. También notamos todas las piedras que rebotan contra los bajos: suenan de tal forma que duele. Rubén nos comenta que no es nada, que este terreno es “una autopista” comparado con los sitios por los que ha tenido que pasar. Pero le oímos de forma lejana: el ruido en el interior es alto (no hace imposible una conversación, eso sí) y nuestra vista está puesta en la curva llena de gravilla y arena a la que nos dirigimos a toda velocidad. De hecho, nuestro cerebro ha identificado la situación como potencialmente peligrosa y se debe, precisamente, a las inercias. En esta carrocería vas a un metro del suelo; no sólo ves perfectamente todo lo que ‘se te viene encima’, sino que la física actúa multiplicando sus efectos. Miramos a Gracia justo a tiempo para ver cómo mete una marcha más. Se nos dilatan las pupilas de pura diversión.

Ficha técnica Mitsubishi Montero ARC T3

Chasis y carrocería: de largueros y travesaños con carrocería fijada mediante silentblocks. Estructura integral de seguridad ARC Racing.
Motor: diésel de 4 cilindros en línea, 16 válvulas, delantero longitudinal. Turbocompresor con brida de 38 mm.
Cilindrada: 3.200 cc.
Potencia: 220 CV
Par: 480 Nm
Electrónica: Ralliart
Transmisión: tracción total con posibilidad de reductora.
Caja de cambios: 5 velocidades.
Diferencial central: viscoso, con opción de bloqueo al 100% mecánicamente.
Diferencial trasero: autoblocante tipo Torsen con bloqueo eléctrico.
Suspensión delantera: doble horquilla superpuesta, muelle helicoidal y barra estabilizadora.
Suspensión trasera: multibrazo, con muelle helicoidal y estabilizadora.
Amortiguadores: doble amortiguador por rueda Oram, de triple vía.
Frenos delanteros: discos ventilados de 330 mm. Pinzas Galfer de 4 pistones.
Frenos traseros: discos ventilados de 254 mm.
Longitud: 4.315 mm
Anchura: 1.995 mm
Peso: 1.980 kg
Depósito de carburante: 210 l.

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