No ha dado más que quebraderos de cabeza a la marca, y pronto no se podrá comprar más

Hablamos del modelo de la marca Fisker que entró en bancarrota el pasado año.
Pronto no podrás comprar este coche de Fisker. No lo podrás comprar más allá de 2025. Hablamos del modelo de la marca Fisker que entró en bancarrota el pasado año. Recordemos que esta compañía nacía como Lucid o Rivian o Fisker, ejemplos de empresas que nacieron en el boom del coche eléctrico.
Y nació bajo la dirección de Henrik Fisker, el que fuera responsable del diseño de coches como el Aston Martin DB9, el Aston Martin V8 Vantage, el Artega GT o el BMW Z8. Fundaba Fisker, una compañía que aspiraba a robarle grandes ventas a Tesla, la marca a seguir.
Tesla revolucionó el mercado hace más de una década cuando lanzó al mercado el Tesla Model S, siendo su primer éxito. Este modelo colocó a la marca en una posición privilegiada con respecto al resto de competidores. Pero claro, eran otros tiempos. Ahora hay competidores por todos los frentes, llegados desde China, desde marcas tradicionales o desde las mismas mencionadas Lucid o Rivian.

Y en este contexto comenzaron a llegar los problemas. Y eso que el futuro de Fisker era muy prometedor. Su fundador es una figura de referencia dentro de la industria automotriz, un diseñador que colaboró en el desarrollo del Model S, precisamente. Después de que su primera startup se declarara en bancarrota en 2013, siguió intentándolo.
Fisker volvía al mercado en 2016 con una segunda startup, una segunda oportunidad para mejorar en lo que habían fallado. Pero no lo consiguieron. Y eso que uno de los cambios fue externalizar la producción de sus vehículos a través de Magna International, dirigiéndose a un cliente de poder adquisitivo medio.
Cuando se dieron cuenta que el nicho de mercado del cliente de alto poder adquisitivo era pequeño, viraron hacia el cliente medio. Aquí querían rivalizar con el Tesla Model Y, uno de los eléctricos más vendidos del mundo. El Fisker Ocean era su gran apuesta, un coche de gran diseño y tecnología.

Pero Fisker se declaraba en bancarrota. La empresa comenzó despidiendo a gran parte de la plantilla hasta quedarse con menos de 100 empleados. Los empleados apuntaban al matrimonio entre el diseñador y su esposa, Geeta Gupta-Fisker, como inicio del problema que les llevó a la delicada situación.
Gupta-Fisker ejerce el cargo de Directora Financiera y Directora de Operaciones en la compañía. El propio Henrik Fisker tenía una figura más bien de representación. Y claro, al parecer la falta de experiencia en la industria automotriz de la mujer le habría llevado a tomar malas decisiones.
Por reducir costes, se hablaba de problemas de calidad. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carretera de Estados Unidos (NHTSA) puso en marcha cuatro investigaciones sobre el modelo de Fisker. Se hablaba de problemas de frenado involuntario y fallos en el sistema de cierre de las puertas.
El Fisker Ocean era un elegante crossover eléctrico. El modelo tenía un precio para España de 41.900 euros en la versión Sport de acceso a gama, una cantidad con la que tenías acceso a un modelo muy equipado. Desde inicio, estaba equipado con un sistema de iluminación LED, techo panorámico de cristal, portón trasero eléctrico y llantas de aleación de 20 pulgadas.
Contaba con un sistema PowerBanck con una toma de corriente externa. El eléctrico tenía capacidad para cargar vehículo a vehículo o suministrar energía a una vivienda. En su interior enseñaba cuadro de instrumentos digital y un sistema de infoentretenimiento con pantalla táctil de 17,1 pulgadas.
La opción de acceso a gama se llamaba Ocean Sport y ofrecía un motor eléctrico de 279 CV montado en el tren delantero y una batería Touring Range que permitía recorrer hasta 440 kilómetros con una sola carga, todo en ciclo WLTP. Por encima encontrábamos el Ocean Ultra de tracción total, con doble motor de 548 CV de potencia combinada. Firmaba un 0-100 km/h en 4,2 segundos y dispone de una batería Hyper Range de 610 km de autonomía.

Por último, el Ocean Extreme contaba con dos motores con 558 caballos de potencia combinada. Contaba con un sistema de tracción total y firmaba un 0-100 km/h en 3,9 segundos. Montaba una batería Hyper Range para recorrer hasta 630 km sin necesidad de recargar. Un coche que ya no podrás comprar más allá de 2025.