En 2016 Mercedes lanzó un roadster al que nadie hizo caso. Una década después, los SLC R172 pueden ser una manera muy agradable de disfrutar de un buen deportivo

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Si lo que estás buscando es un roadster deportivo de segunda mano, con una estética todavía moderna, pero sin pasarte de presupuesto, una opción interesante es el Mercedes SLC.
El mercado de roadster de dos plazas se encuentra en un momento en el que la oferta es extremadamente reducida. Los fabricantes de coches apuestan por otro tipo de vehículos, con mayores volúmenes de ventas y mejores márgenes de beneficio (los SUV, por ejemplo), por lo que, de querer comprar un biplaza descapotable nuevo, las opciones que vas a encontrar son muy limitadas. Sin embargo, existen modelos en el mercado de ocasión que pueden ser muy interesantes, y el mejor ejemplo es el Mercedes SLC que la firma de la estrella tuvo a la venta entre 2016 y 2020.
Hablamos del Mercedes SLC (código de generación R172), un vehículo que tuvo el honor de ser el último representante de una saga que durante más de dos décadas convirtió a la firma de la estrella en uno de los grandes referentes entre los roadster compactos.
Aunque estrenaba nombre, en realidad el SLC era una profunda evolución del Mercedes SLK de tercera generación, un coche que aprovechó una importante actualización de diseño, tecnología y mecánica para adoptar la nueva estrategia de denominaciones de la marca alemana. De esta forma, el SLK pasó a llamarse SLC con el objetivo de reforzar su vínculo comercial con el Mercedes Clase C.
Todo lo que hace interesante al Mercedes SLC

Más allá del cambio de nombre, Mercedes implementó una completa renovación que afectó tanto al exterior como al apartado mecánico. Los ingenieros rediseñaron el frontal con una parrilla inspirada en el resto de la gama, nuevos paragolpes y ópticas, y una imagen más deportiva, mientras que el interior recibió mejoras en el sistema multimedia, nuevos acabados y la incorporación de más asistentes a la conducción.
Sin embargo, el elemento que seguía definiendo su personalidad era el techo duro retráctil Vario-Roof, una solución que permitía transformar el coche de un coupé cerrado a un descapotable en apenas unos segundos y que había sido una de las principales características de la familia SLK desde su lanzamiento original en 1996.
El Mercedes SLC conservó la configuración de motor delantero longitudinal y propulsión trasera. También incorporó el selector Dynamic Select, con diferentes modos de conducción, y, dependiendo de la versión, podía equipar suspensión adaptativa y una transmisión automática 9G-TRONIC con convertidor de par, responsable sustituir a las anteriores cajas automáticas de siete velocidades.
La oferta de motorizaciones del SLC estaba formada por cuatro motores de gasolina y, aquí el punto más polémico del roadster alemán, un propulsor turbodiésel. La opción básica era el SLC 180, una versión que estaba equipada con un motor turbo de gasolina de 1.6 litros con 156 CV y que no llegó a estar oficialmente a la venta en España (se reservó para mercados del norte y centro de Europa, como Alemania o Reino Unido).
Un escalón por encima, y esta vez sí que estaba disponible en España, se situaba el SLC 200. En este caso, el motor era un bloque de 2.0 litros sobrealimentado con 184 CV de potencia y cambio automático 9G-TRONIC. Otro de los que tampoco se vendió en el mercado español fue el SLC 300, que utilizaba el mismo motor turbo de 2.0 litros que el SLC 200, pero con 245 CV de potencia.
La versión más controvertida del roadster de Mercedes fue, sin lugar a dudas, la equipada con el motor diésel. El SLC 250 d utilizaba un bloque de cuatro cilindros y 2.1 litros con 204 CV de potencia y el mismo cambio automático 9G-TRONIC que el resto de la gama. La gran diferencia es que, aunque todavía era capaz de pasar de 0 a 100 km/h en 6,6 segundos, lo hacía con un consumo medio de 4,4 l/100 km (NEDC).
Precios de segunda mano

Por último, la gama la completaba el Mercedes-AMG SLC 43. Este modelo está considerado como el sucesor del SLK 55 AMG, aunque no utilizaba un motor V8 atmosférico. En lugar de ello, la marca equipó un V6 biturbo de 3.0 litros y 367 CV junto a una caja de cambios automática Speedshift de nueve velocidades que le permitía pasar de 0 a 100 km/h en 4,7 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 250 km/h, limitada electrónicamente.
Hoy es posible encontrar Mercedes SLC de segunda mano a un precio interesante. Las unidades más económicas parten desde los 20.000 euros, aunque ya con bastante kilometraje acumulado. Para una unidad por debajo de los 100.000 kilómetros deberás aumentar el presupuesto hasta más o menos los 30.000 euros y, si buscas un AMG, prepara como mínimo 40.000 euros y un poco de suerte para encontrar una unidad disponible, ya que la oferta es todavía más reducida.
