Para celebrar los 50 años de Ferrari, en Maranello lanzaron el F50. Pero también celebraron una mítica frase de Enzo Ferrari al hacer solo 349 unidades

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El fundador del fabricante italiano de superdeportivos era un tipo peculiar y dejó algunas frases para la historia, entre ellas, una relacionada con la producción del Ferrari F50.
La historia del automóvil está llena de personajes legendarios y uno de ellos es Enzo Ferrari, un hombre capaz de hacer coches espectaculares y, a la vez, enfadar a medio mundo. Cuando salió al mercado el Ferrari F50, ya no estaba en este mundo, pero, de alguna manera, incluyó en el coche de Maranello.
Siguiendo la tendencia iniciada con el Ferrari F40, la marca de superdeportivos italiana presentó el F50 en 1995 para celebrar los 50 años de su fundación (si bien la efeméride se cumplía en 1997).
El coche era espectacular en todos los aspectos, pero llegó al mundo con un problema: la sombra de su antecesor, el F40, era demasiado larga. No sólo por sus características técnicas y diseño, sino también por haber sido el último modelo de Maranello que se desarrolló con Il Commendatore en vida (aunque falleció antes de su lanzamiento).
Durante muchos años, el Ferrari F50 ha permanecido en un segundo plano, subestimado injustamente. Pero la cosa ha empezado a cambiar en los últimos años, como demuestran las altas cotizaciones que han alcanzado algunas unidades en varias subastas.
Proyecto F130, el origen del Ferrari F50

El desarrollo del Ferrari F50 empezó ya en 1989, bajo el código 'Proietto F130' (Proyecto F130), con la idea de fabricar un superdeportivo derivado de la Fórmula 1, equipado con motor V12 atmosférico, abandonando así los motores sobrealimentados que habían montado tanto el F40 como el 288 GTO.
Luca Cordero di Montezemolo se encargó de diseñar todas las fases del proyecto. El coche se presentó oficialmente en el Salón de Ginebra de 1994 y llegó a los concesionarios un año después.
Era un momento difícil, porque el lanzamiento coincidió con algunos de los deportivos más espectaculares jamás fabricados, como el McLaren F1, el Bugatti EB110 o el Jaguar XJ220. Eran tiempos magníficos para los superdeportivos, los últimos analógicos, sin intervención de la electrónica.
Sólo se construyeron 349 unidades del Ferrari F50

Ferrari fabricó un total de 349 unidades del F50. ¿Por qué 349? Aquí es donde entra en escena una frase mítica de Enzo Ferrari. El fundador de la marca de coches siempre decía que “había que fabricar una unidad menos de la que demanda el mercado para mantener la exclusividad y las ganas de tener uno”.
En Maranello hicieron un estudio de mercado y comprobaron que se podían vender 350 ejemplares del modelo. Así que hicieron 349 para mantener la filosofía de il capo.
Pero no sólo eso. El proceso para hacerse con un F50 era peculiar. Los ‘aspirantes’ debían pasar una especie de ‘examen’ previo. Ferrari no quería vender su supercoche a cualquiera y, sobre todo, quería evitar la especulación, como había ocurrido con el F40, que muchos lo compraron y lo revendieron por el doble de precio.
Así, durante los primeros dos años, el cliente no era todavía dueño del coche, sino que lo tenía en una especie de régimen de alquiler. Pasados los dos años, se convertía en propietario de pleno derecho.
Además, no bastaba con tener una cuenta corriente más que saneada, también había que rellenar un cuestionario con preguntas como cuántos modelos de Ferrari poseían o habían tenido, cuántos habían vendido, si había tenido un F40, si pensaba correr en circuito con el F50…
El motor del superdeportivo italiano procedía de la Fórmula 1

El Ferrari F50 montaba un verdadero motor de Fórmula 1, pero de verdad. Era el V12 del Ferrari 641 que pilotó Alain Prost en 1990, pero con algunas modificaciones para uso de calle.
Los ingenieros aumentaron la cilindrada de 3.5 a 4.7 litros, colocaron el ángulo entre bancadas a 65º, una culata de cinco válvulas, distribución variable tanto en admisión como en escape y bielas de titanio.
El resultado fue un motor que entregaba 520 CV a 8.500 rpm y 470 Nm de par a 6.500 vueltas. El corte de inyección lo tenía en las 8.700 vueltas, aunque se decía que podía llegar hasta las 10.000. Alcanzaba los 100 km/h desde parado en 3,5 segundos y llegaba hasta los 325 km/h.
El Ferrari F50 fue el último gran deportivo analógico, desprovisto de cualquier ayuda electrónica. Se concibió como un auténtico coche de Fórmula 1 de carretera y, aunque ha sido infravalorado durante mucho tiempo, ahora tiene el reconocimiento que se merece.


