Confirmado por el CEO de Mazda: el próximo MX-5 será elétrico

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El próximo Miata no será solo de combustión, también tendrá versión eléctrica, pero controlar su peso es un problema para la marca.
Mazda prepara una nueva generación del Mazda MX-5, el que es el biplaza más vendido de la historia, y en la que la electrificación tendrá un papel protagonista. La compañía japonesa se enfrenta a un desafío que puede definir el futuro del modelo: incorporar nuevas tecnologías eléctricas sin perder la ligereza y la conexión con el conductor tan característicos del roadster. Hasta 2028 no verá la luz, pero ya hay pistas bastante sólidas sobre lo que se viene.
El propio CEO de Mazda, Masahiro Moro, ha defendido en una entrevista con Auto Motor und Sport que el futuro de la marca pasa por mantener una identidad propia frente a la tendencia de la industria hacia vehículos cada vez más grandes, pesados y potentes; algo que va en contra de la filosofía del Miata. El problema está en que, si por fin se salta a una mecánica eléctrica, inevitablemente subirá el peso.
Moro considera que el MX-5 representa uno de los mejores ejemplos de la idiosincrasia de Mazda: un automóvil desarrollado alrededor de la experiencia de conducción y no de la acumulación de tecnología. Para el máximo responsable de la compañía, el valor del modelo reside en ofrecer algo diferente dentro del mercado, una combinación de sencillez, equilibrio y conexión entre el conductor y el vehículo.
Esa filosofía será la referencia para la próxima generación, independientemente de la solución mecánica elegida. Y es que la llegada de un MX-5 adaptado a la nueva era eléctrica supone uno de los mayores retos técnicos a los que se ha enfrentado la compañía.
La marca japonesa no quiere crear simplemente otro deportivo eléctrico con cifras de potencia elevadas, sino mantener el carácter ligero que siempre ha definido al modelo. Según explicó Christian Schultze, director de Investigación y Operaciones de Mazda Motor Europe, una transformación completamente eléctrica obligaría a modificar profundamente la arquitectura del vehículo: “Si se conduce totalmente eléctrico, se cambia la arquitectura del coche por completo: otras proporciones, otro peso y otro equilibrio”.
Ese es precisamente el principal problema al que se enfrenta el futuro MX-5. Mazda quiere mantener el peso del modelo alrededor de los 1.000 kilogramos, una cifra que se ha convertido en una referencia dentro de los deportivos compactos. El actual MX-5 de cuarta generación ya supera ligeramente esa cifra dependiendo de la versión, con pesos que se sitúan aproximadamente entre 1.050 y 1.148 kg, por lo que añadir una batería de gran capacidad supondría un desafío considerable para los ingenieros.

En la entrevista con el medio alemán, Moro no dijo explícitamente que el futuro MX-5 vaya a ser eléctrico, pero expuso que “el sucesor también debe estar preparado para un escenario sin motor de combustión. El desafío para nosotros consiste en aligerar la estructura básica sin recurrir a materiales exóticos como la fibra de carbono”.
Ese “también” es clave, ya que indica que el MX-5 seguirá teniendo versión de combustión, pero confirma que también habrá una alternativa completamente eléctrica. Esa doble vía tiene sentido desde el punto de vista de que se contentará a los fans más acérrimos a la par que se crea una versión a pilas, pero también implica complicarse la vida considerablemente a nivel de desarrollo.
Son muchos los coches que ofrecen gamas mecánicas de ambos tipos (todos los últimos Mercedes, por poner un ejemplo), pero son “envoltorios” mucho más grandes y en los que el peso no es tan comprometido como ocurre con el Miata.
Moro expone que los ingenieros quieren una cifra situada entre “algo menos de 1.000 kg y 1.200 kg”, es decir, que se tanto o incluso más ligero que el actual, algo que se antoja complicado. Pese a ello, está seguro de que es viable: “Y creo que podemos conseguirlo”.
La fórmula para hacerlo realidad es lo que cuesta imaginarse. La opción más realista sería la de optar por una batería de una capacidad limitada, lo que permitiría controlar el peso, pero a cambio ofrecería unas autonomías muy pequeñas. Es una aproximación que la marca ya aplicó en el Mazda MX-30, pero no tuvo mucha aceptación, aunque quizá en un coche deportivo, los compradores estuvieran más dispuestos a hacer un sacrificio de rango a cambio de un comportamiento más similar al del Miata de toda la vida.
Para quienes aún así no estén convencidos por la idea de un MX-5 eléctrico, siempre quedará la opción térmica. Aunque no hay nada confirmado, los rumores apuntan a que podría emplear el motor 2.5 Skyactiv-Z de cuatro cilindros, que además podría estar hibridado. Se especula que, gracias a ese apoyo electrificado, podría llegar incluso a superar los 200 CV de potencia.


