Diseño italiano y motor americano: estos coches demuestran que la fórmula ha funcionado muy bien en el pasado

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Varias han sido las ocasiones en las que el diseño italiano y la ingeniería estadounidense se han encontrado en un deportivo. Estos cinco coches son un claro ejemplo de lo que pasa al unir estos dos conceptos.
Durante los años ’60 y ’70, algunos fabricantes europeos decidieron combinar carrocerías diseñadas en Italia con motores V8 procedentes de Estados Unidos, dos mundos en principio opuestos, pero que sirvieron para desarrollar sus coches deportivos. El resultado eran vehículos con la elegancia y el estilo de los grandes deportivos europeos, pero con la cilindrada y el par de los muscle car americanos. Recordamos estos cuatro casos muy concretos, y añadimos un quinto modelo que llegó en los ’90 invirtiendo los papeles.
De Tomaso Pantera

El De Tomaso Pantera es probablemente uno de los mejores ejemplos de esta combinación italoamericana. Presentado en 1970, el Pantera nació de una colaboración entre Alejandro de Tomaso y Ford. La compañía estadounidense buscaba un deportivo capaz de competir con el Chevrolet Corvette y, al mismo tiempo, aprovechar la imagen de exclusividad de un fabricante italiano.
El diseño de la carrocería corrió a cargo de Tom Tjaarda, que trabajaba para Ghia, mientras que Giampaolo Dallara se encargó de la ingeniería del vehículo. A su silueta baja, con líneas angulosas y faros escamoteables se unió un motor Ford V8 de 5.8 litros con una potencia de 330 CV.
Ford llegó a comercializarlo en Estados Unidos a través de la red de concesionarios Lincoln-Mercury, donde se vendieron más de 6.000 unidades antes de finalizar las importaciones en 1974. De Tomaso, sin embargo, continuó desarrollándolo durante años, hasta llegar a las últimas versiones fabricadas en 1992.
Iso Grifo

El Iso Grifo es otro de los grandes representantes de esta filosofía de desarrollo. Presentado en 1965, fue creado por Iso Rivolta con la colaboración de Giorgetto Giugiaro, responsable del diseño en Bertone, y Giotto Bizzarrini, que se encargó del desarrollo técnico. El resultado fue un elegante gran turismo de dos puertas, con un largo capó y una zaga compacta.
La primera serie utilizaba un motor Chevrolet V8 de 5.4 litros que ofrecía hasta 365 CV de potencia. Sin embargo, la versión más espectacular fue el Grifo 7 Litri, presentado en 1968. En este caso, el elegido fue un enorme V8 de 7.0 litros capaz de desarrollar 435 CV.
Su tamaño obligó a modificar el capó para dejar espacio al motor, dando lugar a la característica protuberancia conocida como Penthouse. Más tarde llegarían versiones con el motor Chevrolet V8 de 7.4 litros y una variante con motor Ford. El Grifo se fabricó hasta 1974, con una producción de 400 unidades.
Intermeccanica Italia

La historia del Intermeccanica Italia es algo más enrevesada, ya que antes de adoptar su nombre definitivo pasó por distintas denominaciones. La compañía Intermeccanica, fundada por Frank Reisner en Turín, había desarrollado el Apollo GT y posteriormente colaboró con Jack Griffith para crear un nuevo deportivo.
Aquel proyecto recibió el nombre de Griffith y se presentó en el Salón del Automóvil de Nueva York de 1966. Su carrocería fue diseñada por Robert Cumberford y refinada por el italiano Franco Scaglione, mientras que bajo el capó se instalaba un motor Ford V8.
Tras algunos problemas empresariales, el coche pasó a denominarse Omega y, más tarde, Torino. Finalmente, una disputa por el uso de este último obligó a Reisner a cambiarlo por Intermeccanica Italia. La versión definitiva estuvo disponible con carrocería coupé y descapotable. Su motor, mientras tanto, pasó de ser un Ford V8 de 4.7 litros a un V8 de 5.0 litros para adaptarse a las normativas de emisiones estadounidenses. Solo se fabricaron 400 unidades
Bizzarrini P538

El Bizzarrini P538 llevó esta fórmula al mundo de la competición. Giotto Bizzarrini, antiguo ingeniero de Ferrari y uno de los responsables del desarrollo del legendario 250 GTO, fundó su propia compañía para fabricar deportivos y coches de carreras. En 1966 presentó el P538, un prototipo de competición con carrocería abierta diseñado por Giorgetto Giugiaro. La carrocería de fibra de vidrio, muy baja y aerodinámica, se asentaba sobre un chasis tubular y escondía un motor central trasero.
En la versión equipada con mecánica estadounidense, el propulsor era un Chevrolet V8 de 5.3 litros asociado a una transmisión manual de cinco velocidades. El P538 llegó a participar en las 24 Horas de Le Mans de 1966, aunque no consiguió completar la prueba. También hubo una variante de este modelo equipado con un V12 de Lamborghini.
Dodge Viper

Por último, el Dodge Viper, el caso opuesto a los modelos anteriores. Presentado como un prototipo en el Salón de Detroit de 1989, el Viper llegó a los concesionarios en 1992 como un deportivo que se inspiraba en el espíritu del Shelby Cobra. Su carrocería, obra de Tom Gale, contaba con un capó larguísimo y una zaga corta.
Pero el protagonista es su enorme motor V10 atmosférico de 8.0 litros, una mecánica derivada de un propulsor que Chrysler había desarrollado para sus camionetas Ram. Sin embargo, el bloque original de hierro fundido era demasiado pesado para un deportivo de estas características, por lo que Dodge buscó un socio.
Y lo encontró en el departamento de motores de Lamborghini, que entonces pertenecía a Chrysler. A sus ingenieros se les encargó que desarrollaran un bloque motor con culatas de aluminio para aligerar el peso del propulsor original. El resultado de esta asociación fue un deportivo con motor V10 que entregaba 400 CV de potencia y 630 Nm de par, gestionados por una caja de cambios manual de seis velocidades.
