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Las averías en un coche... ¡que causas tú mismo!

Entendemos que no lo haces a propósito.

Averías en un coche

Si pensabas que te había tocado la típica ‘unidad problemática’ o que tu vehículo no salía del taller debido a los achaques de la edad… ¡error! La mayor parte de las averías en un coche está provocada por negligencia o por un fallo del conductor, aseguran desde endado.com. Esta plataforma de recambios online ha elaborado un listado con los problemas más comunes causados… por ti mismo. Con el agravante, además, de que no entran en las garantías o seguros mecánicos. Uppss…

¡Ojo! ¿Quieres saber cuáles son los 15 coches con menos averías?

Repostar el carburante equivocado

Cada año, afirma el RACE, se dan 50.000 casos de error a la hora de repostar. Esto supone el 26% de las averías más comunes en un coche provocadas por el propio conductor. La limpieza del depósito y los conductos, más el cambio de combustible y los filtros, cuesta unos 400 euros. 

No hacer caso a los testigos del cuadro de mandos

Una de las negligencias más flagrantes: se enciende un ‘chivato’ y lo tapas, a lo Homer Simpson. Mal, amigo; esta actitud supone el 20% de las visitas al taller. Y puede salirte tan caro que a lo mejor es más rentable comprar un coche de segunda mano: los más fiables están aquí. Los menos, aquí.

Para casos extremos: Los coches nuevos entre 7.000 y 10.000 euros. Sí, existen.

No realizar las revisiones y el mantenimiento

Otro clásico, asegura el informe. Aunque, en este caso, la causa de este comportamiento está muy clara: la encuesta realizada por la aplicación Wazypark el año pasado reveló que el 55% de los conductores que no lleva a cabo las revisiones periódicas de su automóvil tiene en mente el elevado precio de los talleres.

Tu estilo de conducción

¿Te crees Colin McRae? Cuidado: viajar en la marcha inadecuada, abusar de los acelerones y dar frenazos bruscos afecta a la vida del motor.

Los despistes

Te has dejado las llaves dentro del coche y se ha cerrado (sí, esto todavía ocurre). O, aún peor, no sabes dónde están. Si no tienes un segundo juego a mano, ya sabes lo que toca…

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