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Así funcionan unos frenos cerámicos. Ya puedes hacerte el listo

Destinados a los coches más exóticos. Oh, yeah

Imagen de perfil de Redacción Top Gear
Frenos cerámicos

¿Sabías que los frenos cerámicos fueron desarrollados originalmente para los trenes de alta velocidad? Aquí tienes el primero de los datos curiosos sobre este componente que nos explican nuestros amigos de Motormag, pero hay muchos más…

Se presentaron en el Salón de Frankfurt de 1999, pero no debutaron en la producción hasta 2001, montados en un Porsche 911 GT2. Al principio, sólo se encontraban en superdeportivos y vehículos de altísima gama, ya que su proceso de fabricación era complicado: un disco de este compuesto tarda hasta 20 días en manufacturarse. Pero, como toda tecnología, se va mejorando, por lo que ahora tenemos frenos cerámicos y carbonocerámicos en modelos más ‘normales’ (ejem), como un Audi RS3. Opcionales, claro; no se han popularizado tanto.

Estos equipos trabajan mejor a altas temperaturas, por eso no son tan efectivos durante las primeras ocasiones en las que pisamos el pedal; los primeros Lamborghini y Mercedes SLR que contaban con ellos acusaban un tacto ‘todo o nada’, por ejemplo. Porsche y Ferrari lo hicieron mejor, pero, aunque las marcas aseguraban que estos frenos durarían toda la vida del vehículo, sus propietarios pronto se encontraron facturas de cinco dígitos al reemplazarlos después de unas tandas en un circuito. Ups. Por suerte, actualmente cada compañía presenta sistemas carbonocerámicos con una potencia y una resistencia a la fatiga sorprendentes.

Vídeo: esto es lo que pasa cuando te fallan los frenos a 273 km/h.

Frenos carbonocerámicos: ¿de qué están hechos?

Estos discos mezclan una silicona moldeable y fibra de carbono en trozos que se funden en un molde de aluminio a 200ºC. Se insertan, además, láminas de este último material en los laterales para crear las zonas de ventilación.

Una vez formados, se calientan gradualmente a 1.000ºC durante dos días, lo que convierte la resina plástica de silicona en carbono. Este material se quema cuando el oxígeno tiene una temperatura muy alta (por eso ves nubes de humo negro saliendo de las ruedas de los monoplazas de F1 en las frenadas fuertes: son los discos descomponiéndose); para evitarlo, se aplica una capa de pintura que previene la oxidación. Cuando el conjunto se revisa al detalle, es montado en el coche.

¿Son necesarios?

Si no estás todo el día haciendo tandas en un circuito… no. Como pesan menos, notarás un mejor comportamiento del coche (y una mordiente mucho mayor bajo las condiciones de calor adecuadas, claro está), pero eso será todo en un uso normal. Para un petrolhead como tú es apetecible, desde luego, pero prepara el bolsillo: los modelos que los ofrecen llevan los logos de BMW M, Mercedes-AMG, Bentley, Porsche, Ferrari… 

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