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Skoda reinterpreta el Ferat, su 'coche-vampiro'

Reinterpretación del Skoda Ferat
Skoda

Probablemente, el Skoda más llamativo

El fabricante checo Skoda está creando una serie de reinterpretaciones de algunos de sus modelos más icónicos en forma de renders y ahora le ha tocado a uno de lo más peculiar. Se trata del Skoda 110 Super Sport ‘Ferat’, un coche que nació como un prototipo, pero que finalmente terminó siendo el protagonista de una película de ciencia ficción. 

El trabajo ha sido obra del diseñador francés Baptiste de Brugiere, que forma parte del equipo de diseño de la firma. Así, se ha tratado de crear un modelo futurista, pero que mantiene elementos clave del coche de los años 70 como el gran alerón trasero o el cierto aire siniestro.

Con esta idea, muestra cómo podría ser este modelo en la actualidad, justo cuando se celebran 40 años desde que el original protagonizase el largometraje The Vampire of Ferat. En la película, un doctor investigaba a una nueva marca de coches extranjera -llamada Ferat- que había reclutado a una de sus enfermeras para pilotar su nuevo deportivo en competición. Y es que sospechaba que estaban utilizando sangre humana a modo de carburante, creándose así una especie de ‘coche-vampiro’. Os puede gustar más o menos la idea, pero no me negaréis que era original…

El coche en cuestión era un prototipo modificado. Concretamente, un 110 Super Sport que se presentó en el Salón del Automóvil de Bruselas de 1972. Pesaba 900 kg, tenía un motor de 1,1 litros con 70 CV situado en posición central -después se cambió por otro con 100 CV proveniente del 110 L de rallies-, montaba seis faros retráctiles delanteros y tenía la friolera de dieciséis pilotos traseros.

El coche alcanzaba originalmente 180 km/h y posteriormente pudo llegar a los 211 km/h. Sin embargo, lo cierto es que no captó demasiada atención y tampoco se pudo crear tal y como se había ideado. Y es que la idea era montar un novedoso motor OHC de 1,5 litros que se estaba desarrollando en ese momento, pero no llegó a finalizarse y el coche perdió interés.

El Skoda Ferat
Skoda

El prototipo quedó guardado durante años hasta que, en 1981, fue elegido para salir en la citada película. No lo haría con su aspecto habitual, eso sí. Se pintó de negro, se añadió un alerón y unas llantas BBS de 15”, se cambió el frontal por uno con faros rectangulares y las luces traseras provenían de un Skoda 120. El ‘Ferat Vampire RSR’ tenía que tener una apariencia siniestra e imponente y el resultado cumplió de tal forma con las expectativas que terminó siendo la parte más llamativa de la cinta.

Por ello, la firma preservó esta decoración en lugar de devolverle a su estado original tras la grabación y lo ha conservado como uno de los modelos más peculiares de su historia. Ahora, se recuerda y se reinterpreta este deportivo que, si bien no es un coche de cine tan famoso como un DeLorean, no deja de ser una parte de la identidad de una de las marcas más antiguas de Europa.

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