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Vídeo: qué son el subviraje y el sobreviraje... Y cómo evitarlos

Escucha con atención. Y reza para no tener que usar ninguno de estos trucos por accidente.

Imagen de perfil de Alex Aguilar

Conocer las diferencias entre subviraje y sobreviraje es fundamental para cualquier conductor que se precie... y saber cómo ponerles solución debería ser obligatorio para poder salir de la autoescuela -aquí tienes la divertida lección con Mick Schumacher- con el permiso de conducir en las manos. Hoy te traigo un vídeo de nuestros compañeros de CarThrottle donde se explica a la perfección cómo se dan los dos fenómenos, cuáles son las claves para corregirlos... y cómo evitar su aparición por nuestra propia culpa. 

No es magia, es ciencia: así se ve una quemada de rueda a través de una cámara térmica

Antes de empezar, debemos dar una pincelada muy bruta pero realmente ejemplificadora de todo lo que vendrá después: subviraje es la aterradora sensación derivada del hecho de observar cómo la parte frontal de tu coche te aproxima irremediablemente contra el grueso tronco de un árbol que, hace mucho tiempo, alguien pensó que podría quedar bonito justo al lado de la carretera. Sobreviraje es, básicamente, la sacudida que suele acompañar de un modo casi simultáneo al tremendo estruendo que produce el impacto de la parte trasera de tu vehículo... contra el mismo maldito árbol. ¿Te has hecho una idea más o menos gráfica de la situación? Bien, podemos continuar...

Subviraje

Las diferencias entre subviraje, sobreviraje y cómo solucionarlos

Y hablando de subviraje... aquí tienes la historia del Opel Kadett GSi

El primero de los casos que estudiaremos en este artículo para aprender a diferenciar el subviraje y el sobreviraje es el producido cuando las ruedas delanteras del vehículo pierden agarre, habitualmente por una entrada en curva a demasiada velocidad o un uso demasiado efusivo de los frenos, que pueden llegar a bloquearse. En este caso, la clave fundamental es mantener la calma e intentar corregirlo de un modo suave y progresivo abriendo el ángulo de giro del tren anterior al mismo tiempo que retiramos algo de presión sobre el pedal del acelerador. ¡Ojo! Dejar de acelerar de golpe no es una buena idea: el cambio repentino del reparto de masas del coche podría dar lugar a un violento latigazo de la parte posterior -sobreviraje- producida por la ausencia de masa sobre las ruedas del eje trasero. 

Sobreviraje

Las diferencias entre subviraje, sobreviraje y cómo solucionarlos

Este fenómeno tiene lugar cuando, en plena curva, las ruedas del eje posterior pierden agarre y empiezan a hacer a la zaga pivotar en un ángulo distinto al comandado por el conductor -como lo que le sucede a este Mustang que se empotra contra un concesionario Lamborghini-. Con escalofriantes resultados. Las dos razones fundamentales por las que puede darse este efecto es la de haber sido demasiado generosos con el gas al encarar el giro... o a haber hecho una reducción muy fuerte sin realizar el doble embrague -¿viste el vídeo que te dejamos para aprender a dominarlo?-. Aunque se trata de una situación más difícil de dominar para el conductor medio, en realidad los pasos a seguir son bastante sencillos: lo único que hay que hacer es contravolantear -es decir, girar el volante en sentido contrario a la curva- de un modo suave y corregir el deslizamiento dosificando la aceleración con el pedal derecho. 

¿Entendida la teoría? Ahora llega el momento clave: que nunca tengas que ponerla en práctica... salvo que lo hagas intencionadamente. Aunque el subviraje y el sobreviraje son, en realidad, dos efectos indeseables derivados de una mala gestión de las tareas propias de trazar una curva, lo cierto es que dominados con maestría pueden dar lugar a tronchantes maniobras. Como el drifting -aquí tienes una sesión muy interesante de un M3... en Nürburgring-. Niños, ¡no hagáis esto en casa si no queréis arriesgaros a terminar como este Audi S5 que se come una parada de autobús tratando de imitar a Ken Block!

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