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Comprar un coche eléctrico de segunda mano, ¿es una buena opción?

Te puedes ahorrar un buen dinero.

Nissan Leaf 2016 trasera

Está claro que comprar coches eléctricos todavía es algo a lo que los españoles no nos hemos abocado. Bien por miedo, bien por sensatez viendo la ausencia de una infraestructura de carga que permita su uso fuera de la ciudad o bien por un precio todavía elevado. Muchas pueden ser las causas. Hoy toca analizar una cuestión: ¿puede valer la pena comprar un coche eléctrico de segunda mano?

Entre los pros, está claro que el precio es el principal. Lanzarse a la compra de un coche eléctrico requiere, primero de todo, cierto pulmón financiero. No son baratos y si comparamos tamaño, habitabilidad y potencia, son notablemente más caros que sus homónimos con motor de combustión. Por ejemplo, un Nissan Leaf básico, con la oferta actual, sale por 32.600 euros. Un Nissan Qashqai lo puedes comprar desde 18.500 euros: con un motor gasolina de 160 CV y el mismo acabado del Leaf, sale por 21.750. ¡Es una fortuna de diferencia!

 

Nissan Leaf

 

Aquellos que quieren apostar por la tecnología eléctrica, pueden tener en el precio su gran talón de Aquiles y comprar un coche eléctrico de segunda mano puede ser la solución ideal: por ejemplo, un Nissan Leaf puede salir por unos 12.000 euros. Ahora bien, a priori, el precio es probablemente la única ventaja de comprar un vehículo eléctrico en el mercado de ocasión.

 

Puntos negativos de comprar un coche eléctrico de segunda mano

Lo primero que debes tener en cuenta al comprar un coche eléctrico usado es tener en cuenta los ciclos de carga que ha completado. Esa información será muy útil para hacerse una idea del estado de las baterías. También deberías informarte de la vida útil de las baterías en concreto de cada vehículo y hacer números según el kilometraje del vehículo.

 

Nissan Leaf 2016
Nissan Leaf 2016

 

En principio, a nivel de fiabilidad, los coches eléctricos no tienen grandes problemas. El motor es fiable y las baterías, deberían serlo. Únicamente un uso indebido de estas puede provocar fallos, aunque en la mayoría de los casos se limitará a una menor autonomía disponible con una carga completa.

Ahora bien, bajo mi punto de vista, el mayor problema de comprar un coche eléctrico de segunda mano es la velocidad de la tecnología. Su evolución es increíblemente rápida si la comparamos con vehículos tradicionales con motor de combustión y eso puede hacer que comprar un coche eléctrico usado no sea demasiado interesante: se puede quedar tremendamente obsoleto en pocos años.

 

Renault Zoe 2016 coches eléctricos enchufe cargador cargando

 

Si el dinero es un problema importante a la hora de comprar un coche, yo no te recomiendo la compra de un vehículo eléctrico. Ni nuevo ni de segunda mano. Hay opciones mucho más económicas en términos generales en el mercado. Y también más atractivas. Comprar un coche eléctrico usado solamente será inteligente para aquellos que quieran probar una tecnología innovadora, se quieran ahorrar un pico respecto a comprarlo nuevo pero sin una necesidad económica agobiante.

En esos casos, hay vehículos que pueden cumplir con nota, como por ejemplo el Renault Zoe o el citado Nissan Leaf. El principal problema de la compra es que dentro de muy poco tiempo, la tecnología que incorporan estos vehículos estará completamente desfasada y es de prever que el valor futuro de estos coches no sea especialmente interesante. 

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