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Los 5 campeones sin corona de la F1: pilotos que rozaron la gloria

Stirling Moss, Jacky Ickx, Ronnie Peterson, Gilles Villeneuve y Carlos Reutemann son los 5 campeones sin corona de la F1. Pilotos que se quedaron a las puertas de la gloria y el título. ¡Qué mala suerte!

Imagen de perfil de Javier Prieto

 A lo largo de la historia de la Categoría Reina, ha existido un grupo de pilotos que, a pesar de merecerlo, no conquistó el título de la especialidad. Son los 5 campeones sin corona de la F1, héroes de la velocidad que se quedaron a las puertas de la gloria. 

Hoy nos hemos puesto sentimentales y les rendimos un merecido homenaje rememorando sus hazañas y desventuras deportivas.

En la competición, como en todos los órdenes de la vida, la fortuna juega un papel fundamental para alcanzar el éxito. Pues eso es lo que les faltó a Stirling Moss, Jacky Ickx, Ronnie Peterson, Gilles Villeneuve y Carlos Reutemann en su paso por la máxima categoría del automovilismo. Como dice un amigo mío: estos genios tenían mucha suerte, el problema es que era mala.

Antes de conocer los infortunios del quinteto gafe, te proponemos que eches un vistazo a la actualidad de la Categoría Reina repasando cómo serán los coches de F1 2017

Stirling Moss, el eterno subcampeón

Al pensar en los campeones sin corona de la F1, siempre aparece -y con razón- el nombre de Sir Stirling Crawford Moss. El londinense compitió de 1951 a 1961, quedándose con el segundo puesto de la general entre 1955 y 1958, y con el tercero en 1959, 1960 y 1961. Nadie ha osado igualar esta -desdichada- marca.

Especialmente dolorosa fue la campaña de 1958 cuando perdió el título por un solo punto ante su compatriota Mike Hawthorn (Ferrari) en la última cita de la temporada. Sucedió en el GP de Marruecos 1958 celebrado en el Autódromo de Ain-Diab (Casablanca).

El pobre Stirling Moss coincidió en los circuitos con Juan Manuel Fangio, quien le cerró el paso al cetro mundial en tres ocasiones. Incomprensiblemente, el británico y su verdugo argentino se hicieron amigos. Suponemos que por aquello de que si no puedes a tu enemigo, únete a él.

Durante sus once temporadas en la F1, el corredor inglés disputó sesenta y seis Grandes Premios, logrando 16 victorias, 24 podios, 16 poles y 19 vueltas rápidas.

El mayor lunar en sus estadísticas estuvo en sus abandonos, 33, es decir, que se retiró el ¡50%! de las carreras en las que tomó la salida. 

A pesar de estos reveses, el bueno de Moss, con más moral que El Alcoyano, se convirtió en 1955 en el único inglés que ganó la ya desaparecida prueba Targa Florio (Sicilia). Este hombre manco, lo que se dice manco, no era.

Su último triunfo tuvo lugar en el asfalto de Nurburgring en el GP de Alemania de 1961. Por cierto, Stirling, que tiene 87 castañas y suele dejarse ver por el Festival de Goodwood (Inglaterra), atraviesa un delicado estado de salud. Mucho ánimo.

Jacky Ickx, un belga sin suerte

Jacques Bernard Ickx, conocido como Jacky Ickx, llegó a la F1 en 1966 gracias a Ken Tyrrell, quien se quedó alucinado con sus manos. En ese curso, condujo o mejor dicho, padeció un Matra MS5-Coswoth.

Al curso siguiente demostró con su Matra MS7-Coswoth que era muy rápido. Tanto que en 1968 Enzo Ferrari puso el ojo en sus cualidades y calidades y se lo llevó a La Scuderia. Un año más tarde se convirtió en subcampeón del Mundo con Brabham (1969) y en 1970 repitió posición, ahora con Ferrari (1970). A partir de entonces, por unas cosas o por otras, su rendimiento fue en declive.

En sus trece campañas en la F1, Ickx participó en 114 Grandes Premios y consiguió 8 triunfos, 25 podios, 13 poles y 14 vueltas rápidas. Abandonó 50 carreras, casi la mitad de las veces (43,86%) que salió a pista. ¡Vaya ruina! Después de repasar estas estadísticas, resulta evidente que el de Amberes es un digno integrante del club de los campeones sin corona de la F1.

Por cierto, la fortuna que no tuvo en la F1 la encontró en las 24 Horas de Le Mans, venciendo en seis ediciones (1969, 1975, 1976, 1977, 1981 y 1982) de la mítica prueba de resistencia.

Ronnie Peterson y su trágico destino

Bengt Ronald Peterson (Ronnie Peterson) fue uno de los campeones sin corona de la F1 más brillantes y también más desafortunados. El sueco aterrizó en el Gran Circo en 1970 al volante de un March 701 (motor Cosworth)  en el GP de Mónaco, después de lograr en tres ocasiones el titulo de karting en su país.

Al año siguiente se apuntó su primer subcampeonato de F1 (5 segundos puestos) a los mandos de un March 712, lo que le abrió las puertas de Lotus, formación de referencia en aquellos años.

Y cuando todo apuntaba a que se alzaría con la corona, falleció con 34 años tras sufrir un brutal accidente con su Lotus en el GP de Italia 1978. Terminó la temporada segundo en la tabla por detrás de su compañero, Mario Andretti. 

Su conducción siempre fue extrema, radical y puro espectáculo, quizás con reminiscencias del motocross en el que dio sus primeros pasos competitivos. Tenía todas las virtudes para triunfar, sin embargo la vida se las negó. A veces el azar es así de cruel.

Estuvo nueve certámenes -8 en realidad- en la máxima categoría y compitió en 123 carreras, conquistando 10 victorias, 26 podios, 14 poles, 9 vueltas rápidas, además de retirarse 54 veces (43,90 %).

Gilles Villeneuve, el héroe traicionado

Cuando hablamos de los campeones sin corona de la F1 siempre aparece -por méritos propios- el nombre de Joseph Gilles Henri Villeneuve. No hay duda de que el canadiense fue merecedor de alzarse con algún título y de que solo la muerte se lo impidió.

Gilles Villeneuve sabía conducir sus monoplazas al límite y transitar con ellos por esa zona donde los adversarios levantaban el pie. No tenía miedo. Poseía un talento natural para ir muy, muy rápido en cualquier vehículo con motor. Tanto es así que en 1974 obtuvo el Mundial de motos de nieve.

Posteriormente, participó en la Fórmula Ford y en la Fórmula Atlantic. Precisamente en una de esas competiciones lo descubrió James Hunt, Campeón de F1 en 1976 con McLaren, quien recomendó su fichaje.

Así fue como Gilles obtuvo el tercer coche del equipo, un McLaren M23 de la temporada anterior, y un contrato para disputar ¡5 carreras! con la formación de Woking. Debutó en el GP de Gran Bretaña 1977 disputado en Silverstone, donde se clasificó noveno en los entrenamientos y undécimo en la carrera.

Sin embargo, Villeneuve se enteró de que los ingleses no le iban a renovar y decidió salir pitando  -hizo muy bien- a Ferrari con quien participó en las dos últimas citas de 1977.

En 1978 ganó el GP de Canadá vestido de rojo. Pero firmó su mejor campaña en la F1 al año siguiente, al quedar segundo por detrás de su compañero sudafricano en Ferrari, Jody Scheckter.

Por cierto, admitió con humildad y naturalidad ser su escudero, otro gesto más de la grandeza y del espíritu de equipo de Gilles. Estos detalles, sumados a su carisma, estilo de conducción y su valentía en la pista, lo convirtieron en poco tiempo en un ídolo para los tifosi.

Falleció en el GP de Bélgica 1982 mientras disputaba la sesión de clasificación en el Circuito de Zolder. Mucho se ha hablado de las causas de la tragedia. Parece ser que uno de los factores determinantes, si no el que más, fue la traición de su compañero Didier Pironi quince días antes en el GP de San Marino 1982.

Este Judas francés metido a piloto, le adelantó en la última vuelta de la cita en Ímola, incumpliendo así las órdenes de equipo pactadas. Parece ser que aquello le dolió mucho a Gilles. ¡Y a quién no!

Por eso mismo quiso batir el registro de Pironi en los entrenamientos oficiales en Belgica. Sin embargo, en un último intento por conseguirlo, su bólido chocó con el de Jochen Mass a más de ¡200 km/h! De esa manera se marchó Gilles con tan solo 32 años camino de la eternidad y la leyenda. 

Durante sus 6 certámenes en la F1, participó en 67 Grandes Premios y firmó 6 victorias, 13 podios, 2 poles, 8 vueltas rápidas y muy a su pesar, 30 abandonos (44,78%).

A pesar del reducido tiempo que compitió en la Categoría Reina, dejó una huella imperecedera. Si algún colega te dice que no entiende por qué Gilles Villeneuve tenía y sigue teniendo tantos seguidores, dile que vea el vídeo que aparece debajo de estas palabras. Enseguida lo comprenderá.

Reutemann, el argentino cenizo

En la lista de los campeones sin corona de la F1 no podía faltar Carlos Alberto Reutemann. El mejor resumen de su trayectoria lo hizo su paisano Juan Manuel Fangio: "Reutemann no fue campeón porque no tuvo suerte". Veamos por qué tenía razón.

Lo de este hombre, Reutemann, con los segundos puestos es un caso digno de estudio. Comenzó con esa manía en el Campeonato de F2 de 1971, donde quedó por detrás del vencedor Jochen Rindt en la clasificación general.

A pesar de esta afición, Lole era muy bueno al volante de cualquier monoplaza. Así lo demostró cuando le llegó la oportunidad de subirse a un F1. 

Debutó en la F1 en el GP de Argentina 1972, ¡marcando la pole! al volante del mismo Brabham con el que había corrido en la F2. ¡Qué proeza! Y no contento con eso, terminó séptimo ante sus compatriotas. Extraordinario.

Tras su paso por Ferrari y Lotus, en 1980 fue a parar a Williams. A priori, una decisión acertada puesto que la formación inglesa se había llevado el Mundial  de 1980 con Alan Jones. Sin embargo el equipo le tenía reservado el papel de segundón, a la sombra del inglés.

Pero Lole no estaba dispuesto a someterse a esos dictados. Y la tensión era palpable en el box. Por un lado estaba su escudería pidiéndole que le cediera la plaza siempre a su compañero y que jamás le atacara. Y en el otro extremo del ring, estaba el corredor rebelde de Santa Fe.

Todo saltó por los aires en la segunda cita del calendario, el GP de Brasil. Reutemann con varios segundos de ventaja y bajo un diluvio torrencial, se negó a dejarle pasar a Jones, y se llevó la carrera.

Ni los mecánicos del equipo ni el propio Alan asistieron a la -presunta- fiesta por el triunfo que casi se convirtió en un funeral. Y lo que es peor, le retiraron el apoyo debido.

En esta situación Reutemann llegó a la última cita del año, el GP de Las Vegas 1981, con un punto de ventaja sobre el Brabham de Nelson Piquet. Después de varias peripecias, el brasileño se adjudicó el Mundial por un solo punto.

Al año siguiente, 1982, Reutemann inició la temporada con Keke Rosberg como nuevo compañero. Sin embargo, disgustado con el trato recibido desde Grove en el curso anterior, decidió retirarse de forma repentina tras la segunda prueba del curso, el GP de Brasil 1982.

Curiosamente, tuvo que ver desde su casa cómo Rosberg se convertía en campeón del mundo de F1 con una pírrica victoria. Si el argentino hubiera seguido compitiendo quizás habría conquistado esa corona. ¡Qué cosas pasan!

Reutemann participó durante sus 11 temporadas en la Categoría Reina, en 146 carreras, en las que se anotó 12 triunfos, 45 podios, 6 poles, 6 vueltas rápidas y abandonó en 51 ocasiones (34,93%)

 

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