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3 razones y media por las que no nos gusta el Halo de la F1

Pero, ¡qué cosa más fea! Por cierto, ¿y la visibilidad de los pilotos?

Imagen de perfil de Javier Prieto
Halo Ferrari Vettel 2018

Hoy queremos explicarte las razones por las que no nos gusta nada el Halo, esa especie de arco ortopédico que adornará los cockpit de los coches de Fórmula 1 a partir de 2018.

El 'invento' ha sido aprobado este miércoles por la FIA y, según parece, lo habría hecho con nueve de las diez escuderías contrarias a esa decisión.

Da la sensación de que el mareo de Sebastian Vettel sufrido hace unos días al probar el Shield en el Circuito de Silverstone ha permitido la recuperación del Halo, olvidado hacía mucho tiempo.  

 

 

A propósito, y por darle un halo de misterio al mismo, ¿te imaginas cuál es la única formación que está a favor del artilugio que protegerá la cabeza de los pilotos? Exacto. 

Pues la noticia le ha sentado mal a muchos fans de la F1 que han expresado su descontento en las redes sociales. En ese mismo sentido también se han manifestado algunas voces autorizadas del Motorsport. Nosotros nos sumamos entusiasmados a ese coro de 'opositores' al aro negro, aunque siempre aplaudimos los intentos por mejorar la seguridad en la Categoría Reina. Pero siempre que ofrezca más beneficios que defectos.  

Nuestras principales críticas hacia el Halo giran en torno a tres aspectos: sus 'virtudes estéticas', funcionalidad y visibilidad.

 

Qué cosa más fea esto del Halo

 

En cuanto a lo primero, sus atributos saltan a la vista, nunca mejor dicho. Solo hay que contemplar el Halo para darse cuenta de que es un verdadero armatoste, un apósito espantoso que afea el aspecto de los coches. Vamos, que los hace horrorosos.

Sobre la segunda razón, sus aplicaciones, éstas son muy limitadas ante la amenaza de objetos de mediano y pequeño tamaño . Por ejemplo, muy probablemente no habría evitado accidentes como el de Felipe Massa en Hungría 2009. Si lo recuerdas, un muelle del bólido que lo precedía se desprendió y acabó impactando en el casco del brasileño.

 

Qué viene el Halo... en 2018

 

Y por último, y quizás lo más importante. Conducir con un 'palo' vertical delante de los ojos disminuye el campo de visión de los corredores. Nos gustaría que los miembros de la FIA rodaran con dicho tronco delante de sus narices por los cambios de rasante en circuitos como Spa.

Eso por no hablar de las dificultades que podría plantear el Halo a la hora de extraer a un corredor atrapado en el habítaculo del coche.  

 

Vista frontal del Halo. Horroroso

 

Pero, ojo que la responsabilidad de la llegada el año próximo del Halo no es solo de la FIA. Los equipos, que no se han involucrado en las pruebas de los posibles dispositivos alternativos de seguridad, tienen mucha culpa de ello. Así que ahora les toca apechugar con esas chanclas de playa sobre ruedas en las que se convertirán los bólidos.  

 

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