Prueba del BMW iX2 xDrive30: ¿vale la pena el primer X2 eléctrico?

Prueba del BMW iX2 xDrive30

Hemos conducido el primer X2 eléctrico: el nuevo BMW iX2 xDrive30. Con 313 CV y una autonomía de hasta 449 kilómetros, ¿es una opción que debe ser tenida en cuenta?

La actualización del BMW X2 ha traído consigo novedades importantes a este modelo. De entrada, ahora es un SUV coupé, pero también hay otro cambio más llamativo: cuenta por primera vez con una versión eléctrica denominada BMW iX2. En esta prueba del BMW iX2 xDrive30 he conocido cómo se comporta la más prestacional.

En esta nueva generación, BMW ha cambiado muchas cosas. Además de la carrocería coupé, ahora este modelo ha crecido en tamaño. Es 194 mm más largo, 21 mm más ancho y 64 mm más alto. Así, mide 4.554 mm de largo, 1.845 mm de ancho y 1.590 mm de alto. Así, se percibe su crecimiento, pero también su apariencia más robusta.

En línea con los últimos modelos de la firma, el diseño del iX2 y de las variantes de combustión se caracteriza por unas formas más angulosas. En el frontal destacan los nuevos faros LED y una parrilla simulada (y real en los modelos térmicos) casi hexagonal e iluminada que es más grande que la anterior.

Junto a esto, en la trasera también hay unos nuevos pilotos que no se parecen a los de otro coches de la marca, así como un portón del maletero con un spoiler y un difusor para aportar deportividad. ¿Por qué? Porque esta variante cuenta con el pack M de equipamiento, lo que agrega algunos detalles interesantes al exterior.

En general, los detalles en negro de las tomas de aire y paragolpes ayudan a identificar a esta versión. Además, elementos como las llantas opcionales de 20” suponen un gran cambio y no le dan a este coche esa típica apariencia de coche eléctrico. Son menos aerodinámicas, pero hay otras opciones que lo son más. Aun así, con un Cx de 0,25, te puedes permitir este toque deportivo.

Por dentro, casi como el X1

Siguiendo por el interior del iX2, como en el resto de la gama, el panorama es similar al que presentó el X1 en su última renovación. El salpicadero está comandado por el BMW Curved Display, dos pantallas unidas para el cuadro de instrumentos y el infoentretenimiento que utilizan el sistema operativo ID9.

Desde la pantalla central se manejan la mayoría de las funciones, pero agradecería que se hubiesen mantenido mandos físicos para el climatizador. Aun así, por lo general la información se ve y se maneja adecuadamente, aunque la respuesta no es totalmente fluida en ocasiones.

Más allá de esto, como en el BMW X1, en la parte central se sitúa un brazo central flotante con algunos mandos físicos bastante cómodos que sirven para la selección de marcha o varios accesos directos. Debajo hay un hueco portaobjetos y bajo la pantalla central se puede colocar el móvil en el puerto de carga inalámbrico.

Asimismo, en lo referido a las sensaciones generales, los ajustes y materiales transmiten calidad. Además, la amplitud en las plazas delanteras es buena, así como la comodidad de los asientos. Detrás, eso sí, el hueco para las rodillas y el acceso está más justo si eres alto, aunque las butacas sigan siendo cómodas.

313 CV eléctricos y hasta 449 km de autonomía

El iX2 xDrive30 es la versión más prestacional de este SUV y por ello monta dos motores eléctricos, con uno en cada eje para ofrecer tracción total. En conjunto, la potencia es de 313 CV y el par asciende a 494 Nm. Con esto, sobre el papel la aceleración de 0 a 100 km/h se realiza en apenas 5,6 segundos, mientras que la velocidad máxima está limitada a 180 km/h.

Por otro lado, la batería es de 64,8 kWh, la cual permite que la autonomía del iX2 oscile entre los 417 y los 449 kilómetros según el ciclo WLTP. Además, es posible cargar a 130 kW en corriente continua, lo que ayuda a recuperar 120 kilómetros de autonomía tras unos 10 minutos.

Prueba del BMW iX2 xDrive30: ¿qué tal se conduce?

Prueba del BMW iX2 xDrive30

Lo primero que noto al conducir el BMW iX2 xDrive30 es el tacto blando que ofrece. La dirección se siente especialmente ligera y también tengo esta sensación con los pedales, especialmente al conducir por ciudad. Aquí, la suspensión tampoco es demasiado firme, lo que ayuda a tener una conducción más cómoda entre baches, badenes y resaltos.

En este entorno, lo cierto es que este SUV eléctrico es bastante cómodo. El silencio en marcha es evidente y la retención ayuda a apenas tener que pisar el pedal del freno. También sucede algo similar en autopista, con unas sensaciones que me recuerdan mucho a las que tuve cuando probé el BMW iX1

Con todo, en general diría que los trayectos propios de un uso habitual son agradables, pero es cierto que no tendrás una experiencia de conducción destacable. En recorridos convencionales, no tendrás quejas, pero tendrás que hacer algo más para disfrutar realmente al volante

Una de las formas de conseguirlo es navegar por los BMW Experience Modes, donde se encuentra el modo deportivo de conducción que sí ayuda a cambiar las cosas. Aquí varían aspectos como la estética del cuadro de instrumentos, pero también el tacto de la dirección, que se vuelve algo más pesada y comunicativa. A esto se suma un sonido artificial cuando aceleras, claro.

Prueba del BMW iX2 xDrive30

Con esta configuración, al hundir el pie derecho puedes disfrutar de lo que ofrece un BEV, con un empuje inmediato y contundente en los dos ejes que se acompaña de un sonido que parece sacado de una nave espacial. Como buen eléctrico, la respuesta llega al instante y no decepciona, especialmente al usar el modo Boost de la leva situada en el volante.

Al pulsar esta palanca, como en el iX1, tienes unos 10 segundos de respuesta máxima de la mecánica eléctrica. Sin duda, la diferencia se nota y puede ser de ayuda en adelantamientos o incorporaciones. También se acompaña de un sonido más grave y de algunos cambios en la estética del cuadro de instrumentos para añadir dramatismo a la experiencia.

Así, puedes pasarlo mejor al volante de este SUV, aunque no tenga un enfoque deportivo. De hecho, eso se nota en apartados como el de la suspensión, cuyo tarado hace que se incline algo en las curvas si entras con velocidad. Aun así, la posición de las baterías ayuda a que sea bastante estable de todas formas.

Junto a esto, la dirección ofrece una buena rapidez, aunque agradecería que fuera más comunicativa. Aun así, como ya he mencionado, el enfoque de este modelo no es deportivo, aunque tenga 313 CV de potencia. Donde mejor cumple es en un uso convencional, aunque hay algunos elementos que no me acaban de convencer.

Uno de ellos es la presencia de los asistentes de conducción, que llegan a ser demasiado intrusivos en ocasiones, especialmente en carreteras de curvas. Por ejemplo, a veces los sensores pueden detectar que un coche está más cerca de lo que realmente está, lo que te frena automáticamente. Esto es algo que se puede desconectar, sí, pero puede ser algo molesto.

Finalmente, el otro detalle que no me acaba de ganar es el tacto de conducción como tal. Sí, la aceleración es muy buena, el paso por curva es correcto y es un coche cómodo. Sin embargo, hecho me gustaría que estuviera más presente ese tacto de conducción propio de los modelos de BMW y que principalmente obtienes solo en el modo más deportivo. Es una preferencia personal, eso sí.

Prueba del BMW iX2 xDrive30

Precio y rivales

El precio del BMW iX2 xDrive30 es de 58.000 euros, lo que supone un aumento de 1.600 euros respecto de una de sus alternativas, la cual se encuentra en su propia casa: el BMW iX1. En su versión xDrive30 de la misma potencia y hasta 439 km de autonomía, se ofrece por 56.400 euros. Sin duda, es un coche más práctico, pero con un estilo más convencional.

Por otro lado, entre los rivales de otras marcas encontramos el Volvo C40 Recharge, que se ofrece por 58.372 euros en su versión Twin Motor de 408 CV y 549 km de autonomía combinada. Asimismo, el Audi Q4 Sportback e-tron se encuentra por 67.400 euros en su versión 55 e-tron quattro de 340 CV y 527 km de autonomía.

Nuestro veredicto

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Etiquetas: Motor