Prueba del BYD Seal: una berlina eléctrica que viene pisando fuerte desde China

Prueba del BYD Seal

La llegada de BYD a España se ha producido hace apenas unos meses, pero esta firma china ya cuenta con cinco modelos en su oferta. El último de ellos es el BYD Seal, una berlina 100% eléctrica que además se ha convertido en el primer coche hecho en China en ser finalista del Coche del Año. Para descubrir sus virtudes, he podido probarlo.

El segmento D de las berlinas no está tan poblado como el de los SUV, pero sigue teniendo relevancia y el BYD Seal busca hacerse un hueco en él. En concreto, su idea es plantarle cara a coches como el Tesla Model 3, que es toda una referencia entre los coches de baterías.

Todo esto puede parecer absurdo. Al fin y al cabo, hablamos de una firma relativamente nueva en nuestro mercado -en China, sin embargo, está presente desde 1995- y Tesla es un titán en el mundo de los coches eléctricos. No obstante, este modelo parece tener más de un punto positivo para postularse como una opción real en su terreno.

Nada mal en las primeras impresiones

El diseño del BYD Seal se inspira en el mundo marino, de ahí que su lenguaje de diseño -y el de otros coches de la firma- se apode Ocean Aesthetics. Esto se traduce en unas formas muy redondeadas que hacen además que no te percates de las dimensiones de esta berlina, que no es pequeña en absoluto: mide 4.800 mm de largo, 1.875 mm de ancho y 1.460 mm de alto.

Por el frontal, el nuevo coche eléctrico de la marca asiática presenta unos faros LED en forma de C que se acompañan por la iluminación diurna de los paragolpes. Mientras tanto, en la zaga se encuentran dos pilotos unidos entre sí y formados por pequeñas luces LED que, según el fabricante, toman la inspiración de las gotas de agua.

Mientras tanto, en general se trata de un coche con cierto aire deportivo. Es así con el paragolpes frontal, así como con el trasero que incorpora un difusor. Además, en el lateral hay una especie de branquias en las taloneras y destaca la presencia de unas llantas de 19 pulgadas, en este caso con neumáticos Continental EcoContact 6.

Siguiendo por el interior del Seal, cabe destacar que esta berlina firma una batalla de 2.920 mm, de manera que el habitáculo es amplio, especialmente en las plazas delanteras. Detrás también puedes viajar cómodo, pero la caída del techo no deja demasiado espacio libre para la cabeza. Eso sí, no estarás incómodo en el espacio para las piernas.

Por otro lado, un lugar en el que se agradecería más amplitud es en el maletero, que ofrece una capacidad de 400 litros. Sí, hay uno delantero de 53, pero uno esperaría algo más de capacidad de carga, aunque tampoco te verás justo en el día a día.

Más allá de esto, en el habitáculo de esta berlina también destacan otros elementos. Por ejemplo, sentado en el asiento del conductor veo un volante cómodo y con buen grosor, aunque presenta un diseño que podría ser más elegante para mi gusto. También hay por aquí un elemento que no tiene el Tesla Model 3: una palanca para los intermitentes de toda la vida. Simple y práctico.

A excepción de los mandos del túnel central, que los veo algo pequeños, el resto del interior me deja buen sabor de boca. Los materiales tienen buen tacto, los ajustes son correctos y los asientos son cómodos. Además, hay una pantalla LCD de 10,25” para el cuadro de instrumentos y otra de 15,6” para el infoentretenimiento que incluso rota de forma eléctrica. 

Por supuesto, esta función es probable que no la vayas a usar demasiado, pero es un detalle llamativo. Eso sí, independientemente de esto, también hablamos de una pantalla que se ve y responde francamente bien, aunque concentra demasiadas funciones. Para mi gusto, la climatización o los dos niveles de retención deberían poder manejarse desde fuera, con mandos físicos.

Dos versiones y hasta 570 km de autonomía

Prueba del BYD Seal

Entre la gama de motores del BYD Seal hay dos opciones. El modelo de acceso cuenta con un motor trasero de 313 CV con el que es capaz de pasar de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos, mientras que su velocidad máxima es de 180 km/h. Mientras tanto, el tope de gama monta dos motores, tiene 530 CV y acelera de 0 a 100 km/h en 3,8 segundos. Eso sí, su máxima también es de 180 km/h.

Por otra parte, la velocidad máxima no es el único punto en común entre ambas versiones, ya que las dos también comparten la misma batería de 82,5 kWh. Se trata de la Blade Battery de BYD de litio-ferrofosfato, con la que la autonomía es de 520 km en ciclo combinado en el modelo de dos motores, así como de hasta 570 km en el de acceso.

¿Cómo se conduce el BYD Seal?

Prueba del BYD Seal

Arranco mi prueba del BYD Seal con expectativas moderadas. No es que el coche tenga algo malo, pero los coches eléctricos suelen regirse por algunas cualidades: una conducción silenciosa, una aceleración ridículamente inmediata y sensaciones justas al volante. Esto se cumple casi siempre, pero pronto noto que este no es uno de esos casos.

De primeras veo que el silencio a bordo sí se cumple e incluso las ventanillas delanteras tienen doble cristal para aislar aún mejor el interior. Sin embargo, este no es un coche aburrido de conducir. Transmite cosas y esto es algo que se percibe desde el primer momento.

Empecemos por la dirección. Tanto los coches eléctricos, como los coches nuevos en general, suelen tener unas direcciones muy blandas y que no transmiten gran cosa, lo que no es ideal si te gusta disfrutar al volante. Ahora bien, en el Seal es diferente, ya que noto un grado de dureza en el volante que no es común en la mayoría de coches nuevos, pero que me gusta.

Por supuesto, el tacto al girar no es como el de un coche de hace 25 años, pero es agradable e incluso me aporta información de lo que sucede en el asfalto. No me siento desconectado de la carretera y eso es algo que no me esperaba. De la misma forma, tampoco esperaba encontrar una suspensión como la de este modelo, que absorbe bien los baches, pero tiene un toque deportivo.

No obstante, una cosa que debo mencionar es que estoy conduciendo la versión de acceso del BYD Seal, con 313 CV. Además de la potencia, una diferencia de este modelo respecto del más prestacional es la suspensión, ya que el más potente tiene una semiactiva que este no porta u que puede ofrecer una conducción algo más deportiva.

Prueba del BYD Seal

Me explico: en esta unidad, si bien el coche es bastante estable, en curvas a mayor velocidad sí se nota algo de inclinación de la carrocería. No es mucho, claro está, ya que el centro de gravedad está bastante bajo. Sin embargo, no ofrece una sensación tan deportiva, ya que eso se reserva para la otra variante. Aquí se nota el foco en el confort y es algo que se cumple con creces.

A pesar de esto, no quiero decir tampoco que no haya nada de deportividad en esta berlina. Por un lado, la dirección hace que la conducción sea más entretenida, pero también el motor. Aquí también me quedo algo sorprendido, ya que la entrega de potencia no es inmediata, sino que se parece más a la de un coche de combustión y es más paulatina.

Con esto, el coche no es perezoso en absoluto, ya que los 313 CV lo mueven sin problemas, pero es posible regular mejor la aceleración. En los modos Eco y Normal es especialmente así, mientras que el Sport sí tiene más patada al acelerar, pero igualmente se puede modular la respuesta como en un coche térmico. Esto es de ayuda especialmente con suelo deslizante.

Con el asfalto mojado y en zonas de curvas, puedo notar cómo la trasera se desliza levemente, así que esta respuesta de la aceleración viene mejor en estos casos. Además, con la entrada inmediata de los sistemas de ayuda, no tienes ninguna situación que asuste si no intentas ir demasiado rápido en un tramo de montaña. De nuevo, ese no es el objetivo de este coche.

Aun así, a mayores velocidades el BYD Seal se mueve con bastante agilidad y facilidad, mientras que en un ritmo de conducción diaria ofrece comodidad a bordo y una conducción agradable. Así, esta berlina eléctrica me ha sorprendido para bien. Hay cosas que pulir, como la dependencia de la pantalla o los asistentes demasiado intrusivos, pero tiene puntos fuertes para luchar en el mercado.

Prueba del BYD Seal

Precio y rivales 

En España, el precio del BYD Seal parte de 46.990 euros sin ayudas para la versión Design con motor trasero de 313 CV. Eso sí, si quieres la versión de 530 CV con tracción total y acabado Excellence, deberás pagar 48.990 euros

Si cuentas con la campaña de la marca hasta final de año, las promociones, el plan Moves y el achatarramiento, la versión básica se te puede quedar en 36.900 euros. Buena cifra, sí, mientras que el modelo tope de gama queda en unos 40.780 euros con las mismas condiciones. Aquí además tendrás un equipamiento mayor, por lo que también es una alternativa interesante.

Y hablando de alternativas, entre los rivales del BYD Seal hay varios, como el nuevo Volkswagen ID.7 que llegará pronto por unos 61.970 euros. Eso sí, el objetivo principal es el Tesla Model 3, que parte de 39.990 euros sin ayudas en su versión con 513 km de autonomía, mientras que la de 629 km de autonomía se ofrece por 49.990 euros.

Nuestro veredicto

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