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Prueba Mercedes GLB: uno para todos

El gen G también cabe en un compacto

Prueba Mercedes GLB
8 10

Nuestro veredicto

La prueba del Mercedes GLB no pudo tener lugar en un escenario mejor. Mientras el resto de España amanecía congelada, Málaga nos recibía con unos más que agradables (para la época) 15 grados, así que la jornada prometía. Más aún cuando el protagonista de la prueba, el Mercedes GLB, ha sido catalogado como un Mercedes Clase G a escala. ¡Ojo! Que eso son palabras mayores…

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Por eso, estaba expectante por echarle el guante y demostrar si este SUV compacto tiene de verdad ese gen todoterreno que se les presupone a este tipo de carrocerías. Visualmente, parece estar preparado para ello: se le ha dado una imagen musculosa y robusta, con pasos de rueda reforzados, protecciones en los bajos delanteros y traseros, una imponente parrilla -que varía en función de si es el GLB estándar o el 35 AMG- y unas barras longitudinales en el techo de aluminio pulido que le aportan una personalidad única.

 

Prueba Mercedes GLB off-road subida

 

No hay nada tan coqueto y a la vez incitante en toda la gama Mercedes. Por suerte, Mercedes ha elegido un buen lugar para que podamos poner al Mercedes GLB a prueba: un circuito de enduro con unos desniveles y características que, realmente, no cualquier SUV compacto sería capaz de enfrentar.

Sin embargo, el Mercedes GLB 200d 4MATIC parece estar más que preparado para ello. Su motor ofrece 150 CV, potencia que se transmite a las cuatro ruedas a través de un cambio automático de ocho velocidades, y tiene unos ángulos de ataque realmente tentadores. 

 

Prueba Mercedes GLB pantalla

 

Ofrece una capacidad de inclinación lateral máxima de 35º, ángulos de entrada y salida de 18 y 18,3º, respectivamente, y una distribución de par 50:50 que garantiza una tracción óptima, algo que podemos comprobar durante el recorrido off-road de la prueba de conducción. 

Viene equipado además con un paquete de asistencias off-road que adapta el despliegue de potencia del motor, la tracción integral 4MATIC y la regulación del ABS y gracias a sistemas como el control de descenso en pendiente o la información práctica que muestra en la pantalla del sistema de infoentretenimiento las condiciones del terreno y del vehículo, es fácil sentirse confiado a la hora de afrontar subidas o bajadas con una inclinación de hasta el 57%. Primera prueba superada.

 

Mercedes GLB: a prueba su versatilidad

Habiendo superado el primer obstáculo de la jornada -meter a un SUV compacto como el GLB en un circuito de la talla de un Clase G y llegar a meta con éxito y sobre todo, con mucho polvo y diversión- llega el momento de comprobar si también es capaz de dar lo mejor de sí sobre el asfalto.

Y es que no podemos olvidarnos que probablemente, quien se fije en un coche como el Mercedes GLB no solo busque un todoterreno, sino también un coche para sobrevivir a la rutina sin morir en el intento. Y sin tener enfadada a la familia…

El Mercedes GLB es el primer compacto de los de Stuttgart en poder ser equipado con una tercera fila de asientos, con dos plazas adicionales, aunque hay que decir que como suele ser habitual en estos casos, estas siguen estando reservadas para niños, debido a sus dimensiones y a la forma de acceder a ellas.

 

Prueba Mercedes GLB asientos traseros

 

Dicen desde Mercedes que pueden acomodar a personas de hasta 1,68 metros, pero esa es mi altura y no creo que pudiera viajar largas distancias a bordo sin necesitar un andador para cuando llegáramos a destino. 

Pero que eso no te confunda: el GLB es espacioso para cinco personas. El diseño cuadrado de su zaga genera una gran sensación de amplitud y su distancia entre ejes, con 2,829 metros, es la más larga de la generación actual de compactos; además ofrece muchos ajustes a bordo para dar siempre la mejor versatilidad.

 

Prueba Mercedes GLB asientos

 

El maletero, de 570 litros ampliables hasta 1.805 en el Mercedes GLB de cinco asientos y de máximo 1.680 litros en el de siete, también es reseñable.

 

El Mercedes GLB aprueba también sobre asfalto

Una vez en marcha, compruebo que el Mercedes GLB también ha sido creado pensando en el día a día. Para el tramo de asfalto conduzco el modelo equipado con el motor 220 d 4MATIC, conocido internamente como OM 654q, un propulsor diésel de nueva generación que cumple con la normativa Euro 6d.

Ofrece 190 CV y 400 Nm de par motor entre 1.600 y 2.600 rpm, unas cifras más que suficientes para moverse con soltura, suavidad y brío por la carretera. En carreteras de curvas que exigen cambios de apoyo rápidos acusará un poco más las inercias -algo que podría traer problemas si tus hijos se marean y viajan en la tercera fila de asientos...- y quizá se sienta un poco más 'torparrón', pero gracias al Dynamic Select, el modo Sport permite modificar la respuesta de sus parámetros, tales como la distribución de par -que varía de un 80:20 a un 70:30- para llevar a cabo una conducción más firme y deportiva. 

 

Prueba Mercedes GLB carretera

 

El sonido del motor se vuelve también un poco más activo, pero en ningún momento esto afectará al confort y la tranquilidad que se respira en el habitáculo, perfectamente insonorizado, al que no le faltan tampoco tecnologías como el sistema de infoentretenimiento MBUX o la posibilidad de equipar el paquete de confort ENERGIZING para mejorar aún más la experiencia a bordo.

 

Conclusión

Quien busca un todoterreno y un mito…  lo tendrá fácil: el Clase G no tiene rival. Pero durante la prueba el Mercedes GLB 2020 (llegará al mercado español a comienzos del próximo año) ha dejado claro que puede ser un buen candidato para quien quiera saborear las mieles de 40 años de desarrollo de la tecnología off-road de Mercedes sin renunciar a un coche manejable y práctico para el día a día; y además, con un estilo más particular que el de un Mercedes GLA o un GLC y un espíritu aventurero a la altura de los más grandes. 

Encuentra más información del Mercedes GLB en nuestras fichas

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