Prueba del Peugeot 508 PSE: una buena berlina deportiva PHEV con detalles que pulir

Prueba del Peugeot 508 PSE

Conducimos el Peugeot 508 PSE, la versión más prestacional de la berlina francesa, con una mecánica híbrida enchufable de 360 CV. Un coche interesante y con un buen rendimiento, pero que podría subir de nivel tras trabajar algunos puntos.

Las berlinas deportivas ya no son tan populares como lo fueron hace años. Cada vez hay menos, especialmente si hablamos de modelos provenientes de marcas generalistas, pero el Peugeot 508 PSE que voy a probar busca defender este concepto al acompañarlo de las bondades de la electrificación.

La versión deportiva de la berlina de Peugeot no es nueva. Ya llegó hace cuatro años al mercado, pero se ha actualizado con la última puesta al día de este modelo y el cambio es realmente significativo.

Diseño del 508 PSE: deportivo por fuera y por dentro

Como en el resto de variantes del Peugeot 508, se han realizado cambios de diseño que, en mi opinión, funcionan de maravilla y hacen que esta sea una de las berlinas más atractivas del momento. Destaca el nuevo frontal, con una parrilla con patrón degradado y que se presenta en color negro en esta versión. También llama la atención la firma lumínica de las tres garras.

También llaman la atención los añadidos a los parachoques y taloneras que hacen que la deportividad de esta configuración se haga notar al instante, si bien no es lo único que la identifica. Por supuesto, hay insignias PSE (Peugeot Sport Engineered) en la carrocería, así como unas llantas de 20” envueltas en neumáticos Michelin Pilot Sport 4S 245/35 ZR20.

En esta zona también destacan las pinzas de freno en color Kriptonita, tono que identifica claramente a esta configuración y que también está muy presente en el interior del 508 PSE. Aquí, como ocurre en el exterior, el carácter deportivo se hace notar allá donde mires.

Esto es algo que ves en esos detalles de color como los de las costuras, pero también en elementos más evidentes, como unos asientos deportivos cómodos, pero que ofrecen un agarre bastante bueno. De la misma forma, el volante aparece achatado por arriba y por abajo, así como muestra una superficie perforada y otra placa identificativa de la versión deportiva.

Más allá de esto, el habitáculo aparece dominado por los tonos oscuros y por una disposición muy asociada a la firma del león. Por ejemplo, encontramos el polémico i-Cockpit que, en realidad, diría que se ve mejor en este modelo. No obstante, eso puede ser así por la postura de conducción, deportiva, pero que notarás algo extraña al principio.

Junto a esto, la pantalla central de 10” concentra multitud de funciones y se maneja bien, aunque están presentes varios accesos directos que facilitan mucho la convivencia con el coche en el día a día. En general, en las plazas delanteras me encuentro a gusto tras acostumbrarme a la postura de conducción y mi mayor queja es el exceso de negro piano en la cabina.

Por otra parte, las plazas traseras también son importantes en el interior del Peugeot 508 PSE, ya que se trata de una berlina. Por suerte, tampoco lo hace mal aquí, con un espacio razonable, si bien es algo justo y deberás tener cuidado con la cabeza al acceder y al salir del coche. Eso sí, me gusta que cuente con entradas USB y salidas del aire acondicionado.

Motor

Como sabemos, el 508 más deportivo es un híbrido enchufable, el cual combina aquí un bloque de cuatro cilindros y dos eléctricos. En concreto, el motor del 508 PSE es un 1.6 Puretech de 200 CV que se une a uno eléctrico de 110 CV y otro de 113 CV. En total, contamos con 360 CV y 520 Nm de par.

Esta fuerza se gestiona mediante una caja de cambios automática de ocho relaciones y se envía a ambos ejes. Así, sobre el papel firma un paso de 0 a 100 km/h en 5,2 segundos y hasta 52 kilómetros de autonomía eléctrica, lo que le permite recibir la codiciada etiqueta CERO de la DGT. Ahora bien, ¿cómo se comporta?

Prueba del Peugeot 508 PSE

Prueba del Peugeot 508 PSE

En conducción normal, el 508 más potente es tan civilizado como cualquier otra berlina moderna. El tacto deportivo está ahí, claro. Por ejemplo, la suspensión deja notar su tarado firme, pero no es incompatible con la conducción diaria y filtra los baches mejor de lo que uno se esperaría. Esto, junto a un funcionamiento general suave, hace que el día a día sea cómodo a bordo.

En esto juega un importante papel el protagonismo de la propulsión eléctrica, especialmente al circular por ciudad. Salvo que selecciones el modo más deportivo, conducirás sin usar el motor de combustión en entorno urbano hasta que se agote la energía, lo que ayuda a reducir el consumo.

Una vez que te quedas sin energía, sin embargo, el gasto de combustible se hace notar y se agradecería algo más de autonomía para que esto no sea muy habitual. Sin embargo, la regeneración y los puntos de carga en multitud de aparcamientos te ayudarán a recuperar capacidad de la batería sin que tengas que pasarlo mal.

Así, el 508 PSE cumple razonablemente bien como berlina y como híbrido enchufable, pero también debe ser un deportivo. Para ello, hace uso de sus modos de conducción, aunque la diferencia entre ellos no es mayúscula, más allá de la relación de marchas. Algo importante, sí, aunque debo reconocer que el funcionamiento del cambio no me acaba de convencer.

En el modo automático, el coche se mueve bien hasta unas 6.000 revoluciones y no suele haber problemas, pero hay ocasiones en las que el cambio tarda en reaccionar, dudando entre algunas marchas o dejando el motor revolucionado durante demasiado tiempo. Sí, puedes usar las levas del cambio, pero no hay un modo 100% manual, lo que me parece una pena.

Prueba del Peugeot 508 PSE

Es esta quizás mi mayor queja al intentar explorar las prestaciones de esta berlina PHEV que, como digo, no se mueve nada mal. Por supuesto, no tiene un tacto deportivo extremo, pero los 360 CV de su mecánica híbrida se hacen notar con unas prestaciones muy interesantes. Además, la conducción es ágil y ayuda el volante pequeño, aunque agradecería que la dirección fuese un poco más comunicativa.

De la misma forma, los frenos de 380 mm delante y 268 mm detrás actúan de forma eficaz cuando lo necesitas, pero reconozco que el tacto del pedal del freno puede parecer algo extraño al principio, ya que es algo esponjoso. No es algo malo, pero requiere que te acostumbres a ello.

Así, el Peugeot 508 PSE no es un mal coche en absoluto. Se agradece que haya berlinas generalistas deportivas y este es un modelo que combina las virtudes de una berlina híbrida para diario con unas prestaciones respetables. Simplemente, tiene apartados por pulir, principalmente en el apartado deportivo, como el cambio o el tacto del freno. Con mejorar algunos detalles, daría un gran salto.

Prueba del Peugeot 508 PSE

Entonces, ¿merece la pena? Depende de lo que busques, claro. No es la berlina deportiva más radical del mercado y no es perfecta, pero es un coche bastante equilibrado y sigue siendo capaz de ofrecer una buena diversión al volante. Es rápido, atractivo y no es la opción evidente. Aún con sus puntos mejorables, puede ser interesante, aunque no lo vas a ver en cada esquina.

Sobre esto último, puedo estar equivocado, pero el precio del 508 PSE no está al alcance de todos y ese puede ser su gran hándicap respecto de algunos rivales más premium. Arranca en 66.560 euros y un BMW Serie 3 en su versión 330e de 292 CV cuesta 57.650 euros. Por 79.500 euros está el M340i de 374 CV. No es híbrido, pero es una berlina deportiva más redonda.

Por otro lado, el Mercedes C300 e de 313 CV arranca en 63.127 euros y, si buscas algo con más carácter, el Skoda Octavia RS de 265 CV llegará este año y se espera que se sitúe en torno a unos 45.000 euros. Aun así, la apuesta de Peugeot tiene su público y será más valorado en el futuro. Es uno de los últimos de su clase, al fin y al cabo...

Nuestro veredicto

7.5