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Prueba: Porsche 911 GT3 Touring. Sin alerón. Con todo lo demás

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Imagen de perfil de Redacción Top Gear
Sin alerón. ¿Y qué?

Si crees que el Porsche 911 GT3 Touring que acabamos de probar es un GT3 sin alerón... técnicamente estás en lo cierto. Pero hay más cosas que lo hacen único que lo que el ojo puede ver.

¿Sabías que lo de 'Touring' se utilizó por primera vez en el 911 2.7 Carrera RS de 1973? Entonces necesitaban una versión algo menos extrema, mientras que ahora se busca algo similar al anterior 911 R.

Más bestia aún: mira la prueba del 911 GT2 RS

Diferencias entre el GT3 y el GT3 Touring

Sí, el alerón. El GT3 Touring no lo lleva, sino que monta la taba habitual con el alerón retráctil. También cuenta con un spoiler en el borde posterior.

Una de las cosas que molan es que se puede pedir con la caja PDK o con el cambio manual, que en este caso es de seis velocidades en lugar de siete.

En el interior del 911 GT3 Touring de la prueba se respira un aire clásico con materiales del tipo piel y tela: nada de Alcantara, que se identifica más con la competición.

Otras cosas que no se pueden poner en este GT3 menos radical son la jaula de seguridad del pack Clubsport, que viene también con su extintor: ¿no se suponer que quieres un GT3 Touring para ir más cómodo? Eso sí: los frenos PCCB y demás opciones están disponibles.

El Porsche 911 GT3 no tiene plazas traseras y en este caso... en este caso, tampoco. Lo que tampoco es tan malo, ya que a cambio lo que obtienes es un gran espacio de carga donde puedes tirar el equipaje cuando te vayas de (lujoso) fin de semana.

Por fuera lleva llantas de 20 pulgadas con monotuerca central y es más ancho (44 mm) y bajo (25 mm) que un 911 Carrera normal. Ah, también cuenta con el sistema de cuatro ruedas directrices de serie.

¿Y en cuanto al motor?

La prueba del Porsche 911 GT3 Touring es una de las cosas más molonas que puedes pedir para despedir el año. A diferencia del Porsche 911 GT2 RS, que utiliza un 3.8, este detrás llevas el 'flat six' atmosférico 4.0 que parece tocado por la mano de Dios, con un régimen máximo de 9.000 rpm, lo que hace que, sin ninguna duda, sea nuestro motor favorito de este 2017.

Quizá puedas pensar viendo lo del motor del GT3 Touring que lo que han hecho los de Porsche es trasplantar un 911 R directamente. El caso es que no. Las dos versiones han salido del departamento de Porsche GT y las dos van sin el alerón trasero. Es más: las dos llevan el 4.0 de seis cilindros.

Pero en el caso del 911 R el bóxer está limitado a 8.500 rpm porque lleva la versión anterior del cuatro litros. También cuenta con un techo de magnesio y partes de la carrocería en carbono que le permiten ser 43 kg más ligero que el GT3.

Galería del 911 GT3 Touring

La leyenda de los especuladores

Mucho se ha dicho acerca de que el Touring ha sido una maniobra de Porsche para contener a los especuladores que juegan con los precios del 911 R de manera absurda y loca. De eso algo hay, como nos confirmó Andreas Preuninger, el número 1 del departamento de GT de la marca.

Pero también algo de realidad: con el R se demostró que había ganas de este tipo de coche, así que se atrevieron a lanzarlo para el público en general.

Comienza la prueba del Porsche 911 GT3 Touring

Una de las cosas que más me gustan de este modelo es que es una especie de 'sleeper'. Solo los que saben se darán cuenta de lo especial que es este 911, y eso le añade un plus a esta prueba.

Lo condujimos por carreteras estrechas del sur de Francia, con zonas repletas de curvas y con neumáticos de invierno, lo que, según Preuninger, deja al coche con solo el 40% de su potencial.

Estos compactos deportivos sí que te los podrás comprar

Me encantaría saber qué pasa cuando desbloqueas el otro 60%. Porque es alucinante, y no solo en línea recta. Pisar a fondo en las últimas 1.000 rpm es estremecedor, pero es que la velocidad que puedes llevar en las curvas es más espectacular todavía. Y luego está la claridad de la dirección, milimétricamente precisa, y lo tarde que puedes frenar aunque lleves frenos normales y no los PCCB, como ocurría en el coche de la prueba.

También merece una mención especial la caja manual. Hay que agradecer que en Stuttgart hayan apostado por la de seis marchas, porque es una herramienta de precisión extrema. No solo es apasionante de utilizar, es que te hace sentir que formas parte de algo grande. Te obliga a controlar la revoluciones, a buscar el momento del cambio, a reducir cuando toca... Con el PDK, que también es espectacular, tan solo tienes que sentarte a disfrutar. Gas, gas, gas... Dos manaeras de ver la vida.

Para terminar la prueba del Porsche 911 GT3 Touring, tengo que hablar de cosas feas. El precio. Bueno, y relativamente: cuesta lo mismo que el 911 GT3 normal, lo que no es poco, por lo que escoger uno u otro depende más del gusto personal de cada uno. ¿Quieres parecer en las cuentas de Instagram de tu vecindario? Vete a por el alerón. ¿Quieres apartarte de los focos y disfrutar de la conducción sin llamar (demasiado) la atención? El Touring es lo tuyo. O si no, paga tres veces más por un 911 R... ¡Visto así, el Touring es casi uno de los mejores coches en relación calidad-precio del mercado!

Y para terminar, este vídeo de Walter Röhrl y el GT3 Touring

 

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