Prueba: Mini Clubman Cooper S

Nos ponemos al volante del Mini Clubman Cooper S, con 192 CV bajo su alargada carrocería. ¿Necesita un vehículo que casi puede considerarse un familiar tanta potencia? No se nos ocurre una sola razón en contra.

7 10

Nuestro veredicto

Nuestro veredicto

Unir lo mejor de dos mundos, un familiar y un motor propio de un deportivo, puede parecer un sinsentido. Pero funciona.

¿Qué es esto?

Mini Clubman Cooper S, estática.
La toma de aire en el capó deja claro que estás ante uno de los motores más potentes de la gama.

Estás ante el Mini Clubman Cooper S, lo que significa que la carrocería del simpático modelo se estira desde los 4 a los 4,25 m, ya que se construye sobre la plataforma del BMW Serie 2 Tourer. Ése es el primer punto que lo distingue del resto de la gama. El segundo lo forman sus seis puertas: la del maletero es doble y se abre hacia los laterales. Entre la constelación de motores que puede equipar, hemos elegido el de 192 CV, el más potente hasta que llegue la versión John Cooper Works. En principio, parece una combinación extraña: ¿para qué quieres un familiar con tanta fuerza? Y surgen más preguntas: ¿son cómodas esas puertas? ¿Un Mini así continúa portándose como un kart? Y, si lo hace, ¿no es demasiado para llevar a tu prole? Ajá, sí, con matices y no son las respuestas. Para empezar, porque no te estás comprando un familiar potente, estás adquiriendo un capricho que, curiosamente, tiene ese diseño. Son cosas distintas.

Conducción

Mini Clubman Cooper S, frontal
Gracias a su motor de 192 CV, es posible rodar a cruceros muy respetables. Ahora bien, cuidado con el consumo...

Este Clubman Cooper S lleva cambio automático, por primera vez de ocho marchas. Y los cambios automáticos no me gustan, pero, en este caso, tengo que reconocer que me lo quedaría, ya que va francamente bien. No vas a enterarte del paso de una velocidad a otra, ni al subir, ni al bajar. ¿Prefieres manejarlo tú? Posición manual (lo que añade el apellido ‘Sport’ al modo de conducción escogido, aunque sea el más ecológico de todos) y adelante; por suerte, las relaciones se manejan de la forma correcta –no me cansaré de decirlo: si en un coche de carreras lo colocan así, por algo será-: tiras de la palanca hacia ti para meter una marcha más y la empujas hacia la consola central para ‘quitar hierros’. La respuesta es suave e inmediata, lo que te deja pensando por qué no habrán puesto levas tras el volante. En fin.

Muy bien. Pero querríamos hablar de sus 192 CV…

Mini Clubman Cooper S, lateral
Aunque no es tan ágil como sus 'hermanos', un chasis muy bien afinado hace que se defienda con soltura en cualquier situación.

Ahora vamos con ellos. Pueden mover el Clubman Cooper S de forma ecológica (modo Green), Normal o Sport. Cuando eliges entre los diferentes programas, en la enorme pantalla central aparece una explicación convincente: “conducción eficiente, pero igualmente divertida” o “la tradicional sensación de kart de Mini”. Estos chicos saben cómo vender sus puntos fuertes. Para la ciudad, nada que objetar ante el modo ‘medioambiental’: el motor se hace el remolón en los semáforos y sube de vueltas muy despacito para que no te emociones y se dispare el consumo (que aun así, es alto). Es decir, está en su papel. Los otros dos programas… hay que salir a carretera para disfrutarlos.

La buena noticia es que cumplen su cometido; la conducción normal es eso, normal, con una buena respuesta al acelerador. Todo correcto. El modo deportivo añade lo de siempre: estira más las marchas, el rugido de la mecánica suena más alto y la dirección -nos encanta su rapidez en las reacciones y el volante más grueso- se vuelve más rígida. Pero pronto te olvidas de esto gracias al chasis: pese al incremento en las cotas, el Clubman sigue siendo ágil. Quizá no tanto como un kart, es verdad. Pero si tenemos en cuenta que su peso también es mayor que el del resto de la gama, lo cierto es que su comportamiento encaja en lo que esperas de una tecla que cambia el color del habitáculo para que te metas en el ambiente ‘racing’.

En el interior

Mini Clubman Cooper S, consola central.
Aunque un patrón de cuadros anima los plásticos, no esconde que podrían ser de calidad mejorable.

El habitáculo del Mini Clubman Cooper S es similar al de sus ‘hermanos’: un enorme reloj central (que obliga a desviar la vista de la carretera, lo hemos dicho siempre), esos pulsadores tan coquetos y materiales con buena impresión al tacto y a la vista. Pero el iDrive, el mando que maneja los dispositivos multimedia, situado entre los dos asientos, sigue exigiendo demasiada atención. Además, presumiendo de diseño como lo hace la marca, alguien debería haber tenido en cuenta que la gruesa barra central que divide las puertas del maletero resta bastante visibilidad.

Por lo demás, nada que no conozcas: asientos cómodos, plazas traseras en las que caben tipos altos -el acceso ya no es a través de puertas asimétricas, sino de unas ‘al uso’- y un equipamiento muy completo. De nuevo tenemos que hablar de sus medidas, pues el incremento en ellas, si bien ha traído más espacio para las piernas de los pasajeros (desde luego, se viaja mucho mejor que en un Mini ‘normal’), no ha supuesto un maletero que te deje sorprendido. Con 360 litros, sus pretensiones familiares se desmontan un poco… Si es que alguna vez las había tenido.

Mantenimiento

Mini Clubman Cooper S, detalle portón
El maletero se abre mediante una doble puerta similar a la de una furgoneta.

El desembolso inicial para el Clubman Cooper S es de 32.000 euros. A partir de ahí, puedes añadir extras, aunque no hay ninguno que sea realmente necesario. En tu día a día, calcula un consumo que va a rondar los 8 l/100 km –no hemos conseguido bajar de ahí, aunque es justo decir que la ciudad ha sido nuestro campo de batalla. También será el del dueño de este Mini, por otra parte-. Pero seamos honestos; no compras esto porque necesites un coche que gaste poco para desplazarte con tu prole. Para eso tienes muchas opciones muy válidas: un Peugeot 2008 es más asequible, mientras que Mercedes Clase A o BMW Serie 1 te dan ese plus de exclusividad. Incluso podemos mirar un Audi A3 Sportback o un VW Golf Variant. Simplemente, te apetece darte un capricho y tener la posibilidad de compartirlo con tu familia. Ser tan generoso es muy bonito.

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