Tienes 1,5 millones: ¿qué te comprarías, un Bugatti o un Koenigsegg?

Un concesionario de Nueva York te pone la decisión sobre la mesa. ¡Bendita elección!

Comprar un Bugatti o un Koenigsegg. Esa es la decisión. Los dos cuestan lo mismo, los dos sin del mismo año y los dos tienen, aproximadamente, los mismos kilómetros. Para facilitar la tarea, los dos duermen bajo el mismo techo, por lo que podrás elegir sin tener que recorrer grandes distancias. Sí amigos, el concesionario Manhattan Motorcars de Nueva York tiene en stock estos dos superdeportivos: aquí puedes verlos.

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Un Bugatti Veyron o un Koenigsegg CCX. Vamos a analizar detenidamente cada ejemplar, para que sea más fácil la elección antes de que nos caigamos de la cama. El Bugatti es del año 2008 y tiene 3.120 km. Está pintado en color negro metalizado y tiene el interior de color marrón oscuro. Hay que reconocerlo: no es demasiado original, pero servirá para aquellos que quieran un deportivo discreto y elegante.

 

 

Bajo el capó, ya lo sabéis: un descomunal W12 quad-turbo de 1.001 CV capaz de devorar los primeros 100 km/h en apenas dos segundos y medio. Frente a él, los 800 CV del V8 biturbo del Koenigsegg parecen poca cosa, especialmente si tenemos en cuenta que es siete décimas más lento en el cero a cien y algo más lento también en velocidad máxima: los dos rondan los 400 km/h, así que me parece un dato poco relevante.

El Koenigsegg tiene menos kilómetros, roza los 2.000, así que se podría considerar un coche prácticamente nuevo. Su combinación de colores también es más curiosa: plata con el interior azul, clásica pero muy eficaz. Su diseño casa mucho mejor con lo que debe ser un hiperdeportivo, pero no voy a entrar a juzgar su diseño: que cada uno saque sus propias conclusiones.

 

 

De momento el Bugatti Veyron parece la opción más interesante, pero ahora entra otro factor clave en este tipo de vehículos: la exclusividad. Mientras que del Veyron se han fabricado unos 300 ejemplares (más 150 descapotables), del Koenigsegg CCX solamente existen 30 ejemplares, diez veces menos, por lo que será mucho más difícil que te encuentres con otro coche igual al tuyo en tus visitas al Casino de Mónaco.

Por último, el precio: el Bugatti cuesta 1.595.000 dólares, el Koenigsegg 1.495.000 dólares. Yo la verdad es que analizando los dos coches lo tengo bastante claro: me quedo el Koenigsegg CCX. Su imagen es mucho más exclusiva y espectacular y, aunque sea algo más lento sobre el papel, me parece mucho más especial que el Veyron. ¡Ah, y con los 100.000 dólares que me ahorro me puedo comprar un Ford F-150 Raptor, para ir al super, ya sabes!

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