Ni superdeportivos eléctricos ni motores V12, el apagón deja a todos los coches igual (de parados)

El apagón masivo que afectó a España ayer, lunes 28 de abril de 2025, ha tenido una gran repercusión.
Ni superdeportivos eléctricos ni motores V12, el apagón deja a todos los coches igual (de parados). El apagón masivo que afectó a España ayer, lunes 28 de abril de 2025, ha tenido una gran repercusión. Y sin suministro eléctrico, la recarga de vehículos eléctricos no era posible. Aunque no solo los coches eléctricos se vieron afectados.
El suministro de combustible convencional también se veía afectado. La recarga de vehículos eléctricos y el suministro de combustible convencional se complicaba. Y es que, la interrupción del suministro eléctrico dejó fuera de servicio la mayoría de los puntos de recarga.
Tanto públicos como privados, los puntos de recarga no podían hacer su función. Estos cargadores dependen de la red eléctrica. Y claro, sin red alguna, su funcionamiento se vio comprometido durante el apagón. Con las redes de telecomunicaciones afectadas, también era imposible utilizar aplicaciones móviles necesarias para activar los propios puntos de recarga públicos.

El uso de aplicaciones móviles necesarias para activar muchos de estos puntos de carga es un tema controvertido. Muchos se quejan de la complejidad para efectuar una recarga, con la sencillez por el contrario de echar combustible. Y es que, depender de una app a veces es frustrante.
Con ello, se evidenció la vulnerabilidad de la infraestructura de recarga. Ante fallos en el suministro eléctrico la red de recarga queda totalmente abatida. Un coche que necesitara esta recarga quedaba inservible, sin poder ser utilizado. Y ante cualquier urgencia, no servía de nada.
Pero no solo fueron los coches eléctricos los afectados. Las estaciones de servicio también se vieron afectadas por la falta de electricidad. Y no solo a la hora de pagar con tarjeta, pues los móviles no podían utilizar el internet necesario para pagar con el mismo. O las TPV, que tampoco podían conectarse. Los sistemas de pago electrónicos estaban inactivos.

Pero igualmente, sin energía, las bombas de combustible no podían operar. Si bien, es cierto que algunas estaciones contaban con generadores de emergencia. Aunque claro, estos no fueron suficientes para cubrir la demanda generalizada.
Ante esta situación, el Gobierno se vio obligado a liberar reservas estratégicas de productos petrolíferos para garantizar el suministro en las zonas más afectadas. Este apagón puso de manifiesto la dependencia de la movilidad moderna, y nos hace dudar del futuro.
Somos muy dependientes de un suministro eléctrico estable. Este acontecimiento nos obliga a fortalecer las infraestructuras críticas para enfrentar situaciones de emergencia. Según Red Eléctrica de España (REE), el apagón se debió a una "oscilación muy fuerte" en los flujos de potencia de las redes eléctricas.

La misma explicación apunta a que esto llevó a una pérdida masiva de generación y a la desconexión automática de la red ibérica del sistema eléctrico europeo. El desequilibrio en generación y demanda desencadenó una reacción en cadena que resultó en el colapso total del sistema eléctrico, con el resultado que todos conocemos.
En un primer momento, se barajaron diversas hipótesis. Por supuesto, se habló de un posible ciberataque. También de fenómenos meteorológicos inusuales. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) confirmó que no se registraron eventos atmosféricos anómalos ni variaciones bruscas de temperatura ese día.
Sobre el ciberataque, no se puede descartar por el momento ninguna hipótesis. La Red Eléctrica de España (REE) ha indicado que en apenas cinco segundos, se perdieron unos 15.000 megavatios de potencia, lo que representó aproximadamente el 60% de la demanda eléctrica en ese momento.