El Lamborghini Diablo fue un símbolo de los 90 y uno de los superdeportivos V12 más icónicos de la historia del automóvil. Y ahora cumple 35 años

El Lamborghini Diablo elevó el concepto de superdeportivo gracias a su diseño atemporal, su motor V12 y sus innovaciones tecnológicas que le permitieron superar la barrera de los 325 km/h.
Entre los mejores superdeportivos de los años 90, nadie duda que uno de ellos fue el Lamborghini Diablo. Uno de esos coches que, si alguna vez tuviste la suerte de ver uno en la calle, jamás olvidarás ese instante. Ahora, este mítico superdeportivo cumple nada menos que 35 años. El tiempo vuela, como lo hacía el Diablo de Sant’Agata Bolognese.
La historia del Diablo comenzó a tomar forma en 1985, cuando Lamborghini sitió que tenía que dar relevo a otra leyenda como el Countach. Fue entonces cuando puso en marcha el Proyecto 132, con el objetivo adicional de fabricar el coche más rápido del mundo.
Los primeros prototipos presentaban líneas afiladas y futuristas que se perfeccionaron con la llegada de Chrysler en 1987, dotando al modelo de armonía y una visión orientada al futuro. Así se creó la silueta definitiva: puertas de tijera, proporciones musculosas, un diseño trasero llamativo y un habitáculo no solo deportivo, sino también cómodo.
Finalmente, el nuevo superdeportivo de Lamborghini se presentó en 1990 en el Principado de Mónaco, durante la inauguración del Rally de Montecarlo, y se fabricó hasta 2001: se convirtió en un icono mundial que forma parte de la historia del automóvil.
Lamborghini Diablo, un nombre de leyenda

Como es habitual en la marca italiana, el nombre del coche guarda relación con el mundo de la Tauromaquia. En este caso, evoca a una legenda. En Sant’Agata Bolognese escogieron el nombre de Diablo en honor al legendario toro de lidia que, en 1869, luchó durante horas contra el matador José de Lara, conocido como "El Chicorro".
Su debut fue un éxito comercial inmediato: los primeros pedidos llegaron incluso antes de la presentación del coche, en un mundo anterior a los avances en redes sociales e Internet.
Estéticamente, se notaba cierta continuidad con su predecesor, el Countach, pero más moderno, con líneas algo más redondeadas, más acorde con la nueva década que se estrenaba.
Una de las características del Diablo era su nivel de personalización. Lamborghini ofrecía más de 60 colores para la carrocería, 40 de los cuales podían personalizarse, en lo que fue un anticipo a la filosofía Ad Personam de la marca. No obstante, el color preferido de los clientes fue el rojo, con más 550 unidades, aunque el amarillo también fue muy recurrente.
Un V12 que evolucionó hasta los 575 CV

El Lamborghini Diablo recurrió a una mecánica conocida, un V12 atmosférico de 5.7 litros que desarrollaba 492 CV y 580 Nm de par, capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en unos 4,5 segundos, estableciendo un nuevo récord de velocidad para los coches de carretera, al alcanzar los 337 km/h en el circuito de Nardò.
El chasis tubular, la carrocería de aluminio y acero con inserciones de fibra de carbono (utilizadas por primera vez en un coche de serie), así como la sofisticada suspensión dotaban al Diablo de una dinámica de conducción sin precedentes.
Por primera vez, un Lamborghini combinaba un rendimiento excepcional y un confort innovador, con asientos ajustables, elevalunas eléctricos y sistema de sonido Alpine, ofreciendo lujo, diseño y potencia sin concesiones.
Este motor recibió varias modificaciones a lo largo de los 11 años que el modelo estuvo en producción. En 1993, la versión VT introdujo por primera vez la tracción total en un superdeportivo de la casa italiana, lo que se convertiría en una característica típica de todos los motores V12, garantizando una mayor estabilidad y seguridad en la conducción.
Ese mismo año, con motivo del 30º aniversario de la compañía, se lanzó la versión SE30 con un motor potenciado a 525 CV, que llegó a alcanzar los 596 CV en la versión Jota, mientras que el VT Roadster de 1995 allanó el camino para los Lamborghini V12 descapotables.
Bajo el paraguas de Audi

En 1998, con la adquisición de Lamborghini por parte de Audi, el Diablo sufrió un importante rediseño: nuevos faros fijos en lugar de los tradicionales escamoteables, el ABS y el V12 con una cilindrada aumentada a 6.0 litros. Este fue el comienzo de una nueva fase estilística y de ingeniería para Lamborghini.
El SV personificaba la máxima expresión del rendimiento: el GT de 1999 llevó el V12 a 575 CV, permitiéndole alcanzar una velocidad máxima de 338 km/h, mientras que el VT 6.0 y el 6.0 SE representaron la evolución final con el diseño de Luc Donckerwolke, el primer diseñador jefe de la empresa bajo la propiedad de Audi.
Al mismo tiempo, el Diablo abrió las puertas a las competiciones oficiales: en 1996 se lanzó el campeonato monomarca Super Sport Trophy para el Diablo SV-R, con 32 unidades producidas, lo que supuso el primer programa de carreras directamente vinculado a la marca.
De esta experiencia surgieron dos prototipos ultra exclusivos del Diablo GT1 Stradale, auténticos bancos de pruebas de competición con 655 CV, así como el Diablo GT-R: la versión de pista del GT, fabricada en 40+1 unidades y que compitió tanto en el campeonato japonés JGTC como en varias series de GT europeas.
Notable presencia en Hollywood

Como era de esperar, un superdeportivo de estas características atrajo a muchos adinerados y celebridades, sobre todo, de Hollywood. Su presencia en películas, series y videojuegos fue constante, desde el modelo rojo conducido por Jim Carrey en Dumb and Dumber (1994), hasta sus apariciones en Herida Abierta (2001) o Muere otro día (2002), pasando por las series de televisión Smallville, Nip/Tuck y Blue Mountain State.
Ha sido un icono en los videojuegos de la franquicia Need for Speed desde la década de 1990, mientras que en un famoso anuncio de 1996 aparece junto a la top model Cindy Crawford.
También se le rinde homenaje en la música: en el videoclip de Jamiroquai para Cosmic Girl se convirtió en un símbolo pop para toda una generación. Celebridades como Jay Leno, Mike Tyson, Dennis Rodman, Jay Kay, Rod Stewart, Nicolas Cage, Troy Corser y Mario Andretti lo eligieron, confirmándose como un símbolo de estatus mundial y el coche de ensueño.
Un objeto de colección

Con 2903 unidades producidas, el Diablo no solo estableció un récord histórico de ventas para Lamborghini hasta 2001, sino que también contribuyó a reforzar la reputación mundial de la marca, abriendo las puertas a una nueva era de crecimiento internacional.
Cuando se interrumpió su producción en 2001, el Diablo no cerró un ciclo, sino que marcó el comienzo de una nueva era. Además de redefinir el concepto de superdeportivo, allanó el camino para todos los modelos posteriores de Lamborghini.
Hoy, el Lamborghini Diablo se ha convertido en un objeto muy deseado por los coleccionistas, lo que hace que su valor no deje de aumentar, particularmente, las ediciones especiales y las versiones más personalizadas.
Treinta y cinco años después de su debut, sigue siendo un símbolo de rendimiento extremo, estilo atemporal e innovación técnica. Un legado que pertenece a todos los entusiastas de Lamborghini.
