Mitsubishi Galant AMG: la berlina deportiva japonesa de los 80 con ADN alemán que cayó en el olvido

Mitsubishi Galant AMG
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El Mitsubishi Galant AMG es uno de los deportivos japoneses más desconocidos y difíciles de encontrar, el cual no triunfó por tener un enemigo en casa. Esta es su historia.

Las siglas AMG se asocian automáticamente con los coches más deportivos de Mercedes-Benz, pero no siempre han identificado a modelos del fabricante alemán. Hay casos menos conocidos, como el de una berlina deportiva japonesa vendida entre finales de los años 80 y principios de los 90 que hoy en día es una auténtica rareza: el Mitsubishi Galant AMG.

Como ya sabrás, AMG no nació como parte de Mercedes. Se trata de un preparador fundado por exingenieros de la marca de la estrella a finales de los años 60, el cual trabajaba principalmente con coches de la compañía de Stuttgart para modificarlos para competición. Primero se enfocó en las carreras y más adelante dio el salto a los coches de calle.

Llegado el año 1984 AMG se convirtió en un fabricante de motores y sus creaciones ganaron mucha fama en las carreras y en las calles. Si bien la mayoría de sus coches estaban basados en Mercedes, no todos lo eran, ya que el preparador no estaba obligado a trabajar exclusivamente con la marca alemana. Esto hizo posible concebir coches como el protagonista de este artículo.

Mitsubishi Galant AMG
Mitsubishi Galant AMG

A finales de la década de 1980, el automovilismo japonés estaba en un punto muy interesante. Sus modelos estaban conquistando mercados como el estadounidense y estaban ganando fama mundial por factores como su eficiencia y avances tecnológicos. Asimismo, algunos fabricantes quisieron demostrar un carácter deportivo muy demandado en aquel momento y para ello se fijaron en ocasiones en las marcas europeas.

En el caso de Mitsubishi, eligió a AMG para preparar algunos coches deportivos basados en sus berlinas. Junto a esta firma se concibió en 1987 el Mitsubishi Debonaire V3000 Royal AMG, que apenas contó con 1.500 unidades fabricadas. Aun así, la marca de los tres diamantes quiso intentarlo otra vez, en esta ocasión a partir de su Mitsubishi Galant.

El Galant ya contaba con una variante deportiva denominada GTi, cuyo motor 4G63 le permitía contar con unos 160 CV. Sin embargo, se quiso ir más allá y AMG trabajó a partir de este modelo para hacer realidad el Mitsubishi Galant AMG.

Mitsubishi Galant AMG
Mitsubishi Galant AMG

El preparador alemán mejoró levemente la mecánica con una nueva admisión, árboles de levas, pistones y muelles de válvulas. También instaló un nuevo sistema de escape más deportivo y modificó la centralita. La potencia no creció demasiado, solo hasta los 170 CV, con 192 Nm de par. Sin embargo, ahora el corte estaba en unas llamativas 8.000 rpm.

Con tracción delantera y una caja de cambios manual de cinco velocidades, el Galant AMG era una berlina deportiva que no buscaba llamar excesivamente la atención a nivel prestacional, pero contaba con un aire interesante que le permitía diferenciarse. Lo mismo se podía decir de su estética, discreta, pero reconocible.

El exterior destacó por el aspecto amenazante, con un color negro presente en las molduras decorativas, las llantas de 15 pulgadas, los retrovisores, etc. Había paragolpes y taloneras más deportivos, así como un alerón trasero que abrazaba toda la zaga. Por supuesto, no faltaban las insignias AMG, tanto en el exterior como en el interior.

Mitsubishi Galant AMG
Mitsubishi Galant AMG

El habitáculo del Galant AMG no cambiaba tanto, pero también buscaba ofrecer deportividad dentro de la elegancia. Los asientos se ofrecieron principalmente en pie y todo el habitáculo se presentaba en negro, sobre el que contrastaban algunas molduras en imitación de madera, acabado que también presentaba la palanca del cambio de marchas.

Así, en 1989 salió a la venta este AMG japonés, que estuvo disponible hasta 1991. En ese tiempo se ofrecieron dos variantes (Tipo 1 y Tipo 2), tan solo con algunas diferencias estéticas entre ambos. Ahora bien, solo se vendió en Japón y se estima que tan solo se matricularon unas 500 unidades, lo cual lo convierte en uno de los deportivos japoneses más raros.

La razón de esta baja popularidad no era que se tratara de un mal coche, ni mucho menos. Sin embargo, su mejora de potencia respecto del GTi no era significativa y su carácter quedó más diluido por culpa de otra versión del Galant que llegó al mercado un año antes: el VR-4.

Mitsubishi Galant VR-4 Rally Car
Mitsubishi Galant VR-4 Rally Car

En aquellos años la firma japonesa quería participar con esta berlina en el Campeonato del Mundo de Rallies y para ello necesitaba contar con una versión más potente que tuviera un gemelo de producción. Es decir, que necesitaba crear un coche de homologación que le permitiera participar cumpliendo el reglamento. Esta idea nos permitió contar en las calles con coches como el Ford RS200, pero también otros no provenientes de los rallies, como el primer BMW M3.

Para poder competir Mitsubishi creó el Galant VR-4, que era más deportivo que el AMG. Bajo el capó contaba con el mismo motor 4G63 de cuatro cilindros y 2.0 litros, pero contaba con un turbocomrpesor que le permitió alcanzar unos llamativos 241 CV y 304 Nm de par. Si a esto le sumamos la inclusión de un sistema de tracción integral, la diferencia con la versión del preparador alemán era evidente.

De esta berlina deportiva se fabricaron muchas más unidades. Concretamente se tenían que fabricar 5.000 según el reglamento, lo cual tampoco lo convierte en un modelo popular, pero sí más reconocible que un Galant AMG que pasó desapercibido y se convirtió en uno de los coches japoneses de producción más desconocidos de las últimas décadas del siglo XX.

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Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor