Estas cosas en las que no habías caído acaban con tu coche poco a poco

Si tu coche y está parado en el garaje, sigue habiendo elementos que pueden estropearlo: corrosión, la luz del sol y los problemas con los lubricantes.
Cualquier amante de los coches va a querer siempre que su automóvil le dure lo máximo posible. Da igual si es un superdeportivo o un utilitario, un ‘petrolhead’ ama y respeta a su bólido, sin importar la categoría que tenga. Es por eso, que quizá te interese saber que hay ciertas cosas que están acabando con tu coche poco a poco.
Algunas son más obvias, en otras seguramente ni hubieras caído. Lo bueno es que en general todas ellas tienen fácil solución, por lo que está completamente en tu mano alargar la vida útil de tu automóvil y conseguir que, durante ese tiempo se mantenga en un estado de forma mucho mejor.
Además, otra buena noticia es que, en términos generales, no es que vaya a costarte mucho hacerlo, por lo que no tienes ninguna excusa posible.
Eso sí, antes que nada, tenemos que dejar claro que, aunque los aspectos que vamos a tratar aquí puede afectar a cualquier coche, son aflicciones que difícilmente experimentará tu ‘daily car’, es más probable que sea víctima de ello el que usas menos y tienes reservado para las salidas ocasionales de fin de semana.
Nadie quiere ir ese espectacular sábado soleado de abril a su ojito derecho, meter la llave en el contacto y que el coche no arranque. Así que, presta atención.
Estar parado
Un coche tiene ruedas y las ruedas son para moverse. Así de simple, pero, como hemos comentado ya, hay coches que no se mueven todo lo que deberían. Aguardan en el garaje a que su dueño encuentre la ocasión perfecta para salir con ellos… y eso es algo que puede ser bastante perjudicial.
Puede parecer que es cuando está rodando cuando está más en peligro, pero un vehículo también puede ser víctima de problemas cuando está parado.
Son de todo tipo: la batería se puede echar a perder, el aceite puede estropearse, en casos extremos hasta la gasolina puede terminar evaporándose (casos muy extremos), etc.
La solución es sencilla. Lo ideal es sacar al coche de paseo de cuando en cuando. Pero, si no es posible, al menos sí que es interesante arrancarlo de manera regular para que el automóvil coja temperatura y el aceite haga su trabajo, lubricando los componentes.
La fricción
Está relacionado con el punto anterior. El exceso de fricción no le hace bien a ningún automóvil, hablando de la fricción que se produce entre piezas de metal cuando ya no está presente el aceite o la grasa necesarios para que el coche funciones como debe.
Y es que la gravedad hace su función de manera inexorable, por lo que, si el coche está completamente parado, ambos elementos tienden a caer, deslizarse y en muchas ocasiones escapar por los huecos y las juntas, haciendo que las piezas que tienen que estar lubricadas, no lo estén.
Si no te percatas de ello y utilizas el vehículo, la fricción excesiva entre componentes puede acabar implicando averías graves.
Corrosión
Es ley de vida. La naturaleza actúa y cuando se trata de metales, la corrosión suele acabar apareciendo tarde o temprano. Se trata de un mal que afecta a los coches de muchas maneras y es que, aunque lo más llamativo sea cómo se come la carrocería, por ejemplo, también afecta a los componentes mecánicos y puede acabar dejando inservible un automóvil.
En este caso la prevención más sencilla es la de mantener el coche en un lugar seco, pero aún así utilizar productos que protejan las partes más vulnerables también es un añadido que, por relativamente poco, ayuda a alargar la vida útil de tu bólido.
La luz solar
Aunque pueda sonar extraño, prácticamente todo lo que hay a tu alrededor es una amenaza potencial para tu coche y sus componentes.
Ya lo hemos visto con la humedad y el metal, pero hay mucho más. Uno de los ejemplos más evidentes es el del sol. Si un vehículo se deja a merced del astro rey, no tardará mucho en mostrar evidentes signos de desgaste, siendo los más visuales los que afectan a la carrocería.
Pero, no solo eso, por ejemplo, los neumáticos son otro elemento que acusa mucho la exposición solar, pudiendo secarse y acabar agrietándose por este motivo, lo que termina por dejarlos inservibles.
La buena noticia es que basta con una funda para evitarlo y, si se tiene en cuenta que muchos de los coches que no pisan mucho la calle suelen estar en garajes cerrados, es un problema por el que no hay que preocuparse en exceso.

