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Lamborghini Huracán o Porsche 911 Turbo S. ¡Dos maneras de ver el mundo!

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El mundo de las altísimas prestaciones.

A veces en la vida elegir resulta complicadísimo. ¿Corazón o cabeza? ¿Lamborghini o Porsche? ¿Lamborghini Huracán o Porsche 911 Turbo S? ¿Emoción o racionalidad? Muchas preguntas para empezar la mañana, ¿verdad? Tranquilo, respira que esto no es un juicio sumarísimo. Elegir entre el Lamborghini Huracán o el Porsche 911 Turbo S no es fácil y si has llegado hasta ese punto en tu vida, enhorabuena, ya has ganado.

¿Por qué digo esto? Pues porque elijas lo que elijas, el resultado será satisfactorio. El Lamborghini Huracán es uno de los coches deportivos más emocionantes que puedes comprar. Su motor V10 atmosférico, su diseño afilado, su interior tecnológico y su comportamiento muy equilibrado, enfocado siempre hacia la diversión, lo hacen deseable.

Por su parte, el Porsche 911 Turbo S es el DEPORTIVO con mayúsculas para muchos, el coche perfecto, la cuadratura del círculo. Un coche estéticamente elegante y proporcionado, con un interior lujoso, tecnológico y de una calidad altísima, con unas prestaciones de infarto tanto en línea recta como en curva. ¡Incluso lo puedes usar a diario si te apetece!

Elegir entre el Lamborghini Huracán o el Porsche 911 Turbo S parece imposible, pero créeme, son tan diferentes que probablemente muy pronto sepas cuál se adapta mejor a tu estilo de vida.

Diseño: dos maneras de ver la deportividad

Lamborghini Huracán EVO

Y es que la primera en la frente. El diseño del Lamborghini Huracán es afilado, agresivo, parece que te quiere poner en apuros. Es un Lamborghini y desde el Miura, pero especialmente desde el Countach, prácticamente todo lo que han producido tiene ese punto de macarra y de querer llamar la atención que o te encanta o lo odias. Si eres de los primeros, el Lambo es tu coche, si no, el Porsche es mejor.

Y es que el modelo alemán es la elegancia y la proporcionalidad, ¡incluso la discreción! Son la antítesis del concepto de superdeportivo, para ser honesto. Además, creo que el nuevo Porsche 911 Turbo S ha llevado un paso más allá el concepto de la discreción: su diseño apenas varía respecto a un 911 Carrera y será perfecto para quienes busquen altísimas prestaciones pero sin llamar demasiado la atención. ¡Por eso en España este coche triunfa!

Dos interiores 'made in Germany'

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Hace décadas, el interior de un Lamborghini era lo más parecido a una película de terror: malos ajustes, temperaturas extremas, mala ergonomía. Pero hay que aceptar que desde que la firma italiana entró en la órbita del Grupo Volkswagen la cosa ha mejorado mucho. El interior del Lamborghini Huracán es espectacular, sin más: su nueva pantalla central es tan espectacular a la vista como efectiva en su uso. Eso sí, su posición no es del todo cómoda y obliga a bajar algo la vista.

Para mí lo mejor del interior del Lamborghini Huracán Evo es la sensación racing que puedes llegar a conseguir: asientos tipo bucket, tapicería de alcántara, inserciones en fibra de carbono forjada. Es un interior más deportivo que el del Porsche, sin lugar a dudas. Transmite mayor deportividad y más sensaciones.

Y es que el interior del Porsche 911 Turbo S vuelve a lo mismo: calidad, perfección, discreción, elegancia, tecnología. Alguna vez he criticado que la nueva generación 992 del Porsche 911 me parece demasiado perfecta. Es todo tan perfecto, todo funciona tan bien, que te deja algo frío. Sé que suena a contradicción pero es la sensación que me dio. El interior del Porsche simplemente no tiene fallos.

Dos monstruos de la carretera

Lamborghini Huracán Evo Spyder (interior)

En cuanto a comportamiento dinámico las diferencias también son evidentes: un deportivo con motor V10 atmosférico en posición central y tracción integral contra un deportivo con motor bóxer de seis cilindros y doble turbo, colgando más allá del eje trasero y también con tracción integral. En cuanto a la puesta a punto a nivel de chasis o suspensión, el Lamborghini es más duro y exigente

Sí, cuenta con diferentes modos de conducción, pero en todos ellos se muestra como una fiera dispuesta a desatar la tormenta. Para ir tranquilo, el Porsche le da cien mil vueltas, ya que es mucho más refinado en todos los aspectos, empezando por ejemplo por la dureza de los asientos. El Lamborghini se disfruta cuando quieres velocidad, sensaciones y emoción. La suspensión es dura, la dirección muy precisa y todo aderezado con la melodía del V10 tras tus orejas. Una experiencia religiosa.

El comportamiento del Porsche 911 Turbo S es mucho más sensato y coherente con su manera de ver el mundo. Es más bien un GT, con un alto grado de confort y refinamiento que permite poder utilizarlo todos los días sin problema. Sí, corre mucho y sí, es súper eficaz en curvas, pero no transmite las mismas emociones que el Lamborghini cuando lo que buscas es sudar al volante. 

Motor del Lamborghini Huracán o el Porsche 911 Turbo S

Porsche 911 Turbo S 2020 interior

Y es que entre estos dos superdeportivos todo son diferencias y el motor es una de las más grandes. El V10 atmosférico del Lamborghini es un motor de esos que ya no quedan, un motivo de compra por sí mismo. Es glorioso, maravilloso y emocionante desde que lo arrancas hasta que lo subes por encima de las 8.000 vueltas con un sonido que te pone los pelos de punta.

El motor del Porsche 911 Turbo S es tradición, evolución y perfección. Es un concepto que no debería funcionar pero que funciona. Es un motor explosivo, rabioso, lleno de fuerza y absolutamente delicioso en cualquier terreno. No es tan emocionante como el V10 subiendo de vueltas (especialmente si optas por una versión descapotable) pero es un motor inacabable y siempre dispuesto a pegarte al asiento.

Precio: no es lo más determinante

Lamborghini Huracán EVO

Está claro que si te puedes gastar más de 200.000 euros en un coche es que las cosas te van más que bien y no tienes necesidad de estar racaneando cuatro duros para decidirte por uno u otro. Ambos son muy caros. El precio del Porsche 911 Turbo S parte en los 249.963 euros para la versión coupé y de 265.439 euros para la versión descapotable. Aunque como en todas las marcas de súper lujo, el precio puede subir mucho al completarlo con tu equipamiento opcional seleccionado.

Para que te hagas una idea, con cierto equipamiento que considero esencial, como un color bonito, un interior completamente forrado en cuero o elementos técnicos como la suspensión PASM, el sistema de escape deportivo o el elevador del eje delantero, es fácil sumar entre 20 y 30 mil euros extra al precio fijado. ¿Te parece una animalada? 

Pues en el Lamborghini puede ser incluso peor. El precio base es similar, pero Lamborghini es una marca todavía más exclusiva que Porsche, juega en otra liga, y si empiezas a apostar por equipamiento exótico y único, la factura puede subir por encima de los 300.000 euros con una facilidad alucinante. Pero permíteme que insista, como diría Matías, el precio es quizás el apartado menos importante en este duelo entre el Lamborghini Huracán y el Porsche 911 Turbo S.

Conclusión: ¿qué caracter va contigo?

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Aunque parezca todo lo contrario, hoy es fácil elegir. Si te gustan los coches deportivos y radicales, que no solo corran mucho, sino que también lo transmitan, el Lamborghini es mejor. La experiencia en general es más emocionante: es más duro, más ruidoso, ese motor V10 es maravilloso y es también más llamativo. Es un tipo más extrovertido y le gusta disfrutar de la vida a lo bestia.

El Porsche 911 Turbo S es la definición exacta de perfección. Lo tiene todo, pero para alguien que no quiera llamar tanto la atención. Es más rápido y su interior es ejemplar, lujoso, tecnológico y con detalles deportivos. Es un deportivo para todo, para machacar a sus rivales en una drag race o para usar todos los días para ir al trabajo. Ese carácter versátil creo que es su mejor baza.

Así pues, ¿cuál elegir? Yo elegiría el Lamborghini por una simple razón: si me puedo gastar 300.000 euros en un superdeportivo, me puedo gastar algo más de dinero en comprar un coche de diario. Cuando quiero irme de curvas y quiero disfrutar de mi coche, quiero sensaciones, quiero emoción y quiero llegar a mi destino sudando y con una sonrisa de oreja a oreja. En eso, en emocionar al volante, creo que el Lamborghini lo hace mejor que el Porsche.

Ahora bien, si buscas discreción, calidad, tecnología o simplemente un coche más versátil, que te permite afrontar largos viajes sin morir en el intento, el aspecto GT del Porsche 911 Turbo S es muy atractivo y sus cifras de ventas globales así lo atestiguan. ¡Tú eliges que clase de superdeportivo quieres!