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Este es Kazuhiko Nagata: el hombre que supero los 300 en una carretera abierta

Kazuhiko Nagata: superó los 300 en una carretera abierta... en 1998

Fue en 1998

Sobre las 4 de la mañana del 4 de noviembre de 1998, Kazuhiko Nagata, conocido como "Smokey", hizo una parada en la carretera A1 ante una señal de stop.

Con la lluvia cayendo y la temperatura justo por encima del punto de congelación, pisó a fondo el acelerador, soltó de golpe el embrague y salió disparado en su Skyline dorado de 1.003 CV, con un único objetivo: alcanzar las 200 mph (unos 322 km/h).

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Debido a algunas complicaciones mecánicas después de varios intentos, finalmente se quedó corto buscando esa cifra. Aunque estuvo cerca, pues alcanzó las 194 mph (312 km/h), lo que tampoco está mal del todo. Más que suficiente para reclamar el honor de tener el récord de velocidad conduciendo en una carretera pública de Reino Unido. 

Pero cuando todo parecía terminar sin mayor historia, la oscuridad de la noche se llenó de los reflejos azules de las luces de la Policía. Esto hizo que Smokey pasase una noche detenido antes de emprender la vuelta hacia su Japón natal. 

Kazuhiko Nagata: superó los 300 en una carretera abierta... en 1998

Pero él estaba más preocupado de lo que le pasaría a su Nissan. Sus escapadas al volante del Supra ocuparon titulares en medios de todo tipo, y las imágenes granuladas de su coche avanzando por las autopistas inglesas se hicieron virales en una época en la que eso era tremendamente complicado. 

20 años después, las redes sociales han traído esas imágenes a una nueva generación. Con el paso del tiempo, incluso, han pasado a ser incluso más impresionantes. O locas. Así que, dos décadas después, Top Gear viaja a Japón para aprender un poco más sobre el hombre, el mito y la leyenda de aquella noche tan fugaz.

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“¿Qué es lo que quieres saber?”, suelta Smokey, cruzando las piernas mientras exhala una espesa nube de humo frente a uno de sus icónicos coches. Estamos en su templo de las preparaciones en Chiba, cerca de Tokio, y no tengo reparo en admitirlo: estoy un poco sorprendido. Smokey es una celebridad entre los millennials; una superestrella viral que hace honor a su apodo. Es de la vieja escuela. Y es raro que a sus 56 años le pilles sin un cigarrillo colgando de sus labios. 

Por su aspecto no dirías que representa un peligro para la sociedad. Habla en voz baja y se le nota como nervioso en la conversación.

Kazuhiko Nagata: superó los 300 en una carretera abierta... en 1998

“Crecí en una granja en Hokkaido”, dice, mientras le da una calada a su cigarrillo. “Es la prefectura más al norte de Japón, por lo que tampoco hay mucho movimiento. Pero a mi padre le encantaba conducir rápido, así que me obsesioné con la velocidad, con esa sensación, y así es como empecé a jugar con los coches. Me compré el primero con 15 años. Un Mitsubishi Galant GTO. Alguien de Toyota me ayudó a ponerlo a punto. Y, de paso, iba a la escuela conduciendo. Pero era ilegal hasta los 16 años y cuando los profesores se enteraron, fui expulsado”.

Esta, como ahora verás, no fue la última lucha de Smokey con las autoridades. “El hombre de Toyota se sintió responsable, así que me ofreció un trabajo en la marca cuando cumplí los 16. Probablemente haya sido el empleado más joven que hayan tenido y además trabajé muy duro como mecánico durante cuatro años hasta que me despidieron. Fue por comprar un Celica y empezar a modificarlo en mi horario laboral”.

Kazuhiko Nagata: superó los 300 en una carretera abierta... en 1998

Fuera del trabajo, Smokey se pasaba todo su tiempo libre galopando por las montañas de Hokkaido con su Toyota Celica. Con las pocas competiciones que había por esos lares, hizo las maletas y se trasladó a la zona de Tokio. Recorrió casi 1.300 km. Pero era la única opción si de verdad quería convertirse en un piloto de carreras.

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“No tenía ni un duro, así que me uní a la empresa Trust, que era la matriz de GReddy. Empecé fabricando silenciadores y turbos, pero yo quería hacer algo más. Quería preparar los coches para que alcanzasen la máxima velocidad posible. Así que en mis horas extra trabajaba en mis propios proyectos. Mis jefes se enteraron y no les gustó mucho. Pero no querían perderme, así que se convirtió en nuestro secreto. Top secret”. De ahí salió el nombre de la compañía de preparaciones que creó a escondidas y que lleva activa casi tres décadas.

En los 90 los preparadores se convirtieron en los amos del lugar. Apretaban las tuercas a todo coche para ponerlo a su velocidad máxima. Había una obsesión con la velocidad. Se empezó por medir los tiempos de aceleración de 0 a 300 km/h y se acabó por frecuentar un túnel de 9,6 km bajo la bahía de Tokio que se convirtió en el circuito de pruebas nocturno de Smokey.

Su único objetivo era ser el más rápido y no se casaba con ninguna marca. Sus coches eran un cóctel de componentes que acababan pintados de oro si lo merecían. Ha pasado por todas las generaciones del GT-R, destacando entre todos su primer R32, que fue el primero de esos Top Secret, y su R33, con el que logró un 0-300 en apenas 17 segundos.

Kazuhiko Nagata: superó los 300 en una carretera abierta... en 1998

Una revista inglesa de tuning y muy centrada en preparaciones llamada Max Power le ofreció a Smokey pagarle para ir al más que multitudinario show Max Power Live. Y allí surgió la idea de llegar a las 200 mph. “También estuve haciendo vídeos con la revista japonesa Option”, me cuenta mientras enciende otro cigarrillo (van incontables) y mete su Zippo en el bolsillo. 

Un Toyota con motor de GT-R

“La idea de ir muy rápido fue de Max Power y el Supra que tenía podía hacerlo. Tenía un motor RB26DETT de un GT-R. El 2JZ de Toyota es excelente para cifras de par bajas, pero necesitábamos potencia en altas y con él podría trabajar mejor. Y la carrocería y aerodinámica del Supra eran excelentes para buscar la máxima velocidad. Era muy consciente de lo que estaba haciendo y quería toda la repercusión posible”.

Y eso que estaba haciendo estaba a punto de pasar a la historia en una época en la que películas como The Fast and the Furious con Paul Walker a la cabeza estaban a punto de marcar a toda una generación. La aventura comenzó en medio de la nada, luego voló (casi literalmente, a juzgar por la velocidad) al lado de un campo repleto de vacas (¿qué pensarían?) para pasar a una rotonda muy concurrida y, finalmente, a la A1 (M).

Kazuhiko Nagata: superó los 300 en una carretera abierta... en 1998

“Hice lo que hice y pasó lo que pasó. Sé que no es lo correcto y por eso fui a comisaría. Al no hablar inglés tuve que esperar en la celda hasta que llegasen un abogado y un traductor. Admití circular a 120 mph y me expulsaron de Reino Unido nada menos que por 10 años. También me quitaron el carné internacional durante un mes y tuve que pagar 190 libras (unos 205 euros) entre multas y costas derivadas del proceso. Tuve suerte, porque pensé que iría a la cárcel. Al llegar al hotel había prensa por todos lados. Salí por la puerta de atrás y al despegar hacia Japón pensé: ¡soy libre, banzai!”.

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Impresionado por lo ocurrido, un jeque de Dubai compró su Supra. Pero Smokey no se detuvo ahí y construyó su coche más ambicioso hasta el momento para intentar alcanzar los 400 km/h. De nuevo usó un Supra como base de todo y le instaló un V12 de cinco litros procedente de un Toyota Century, el Mercedes Clase S japonés que atesora apenas tres rediseños desde 1967. Y con dos turbos obtuvo 930 CV. Lo envió al circuito de Nardò para probar, pero solo llegó a los 358,22 km/h. Así que lo llevó a su túnel de Tokio y lo puso él mismo (sí, en plena calle) a 370 km/h. Pero no podía quedarse ahí. “Quiero llegar a los 400 km/h en mi GT-R R35”, dice con su tercer cigarrillo en la boca. ¿En la A1 (M)? “Jamás”. Puede que haya aprendido la lección... 

Esta historia de Rowan Horncastle apareció en el número 24 de Top Gear España

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