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Prueba Bugatti Divo: ¿qué se siente al volante de 5 millones de euros?

Imagen de perfil de Rebeca Álvarez
Galería: Prueba Bugatti Divo

Ingeniería, arte y pedigrí en un lugar mítico: la Targa Florio

Uno nunca está preparado para hacer la prueba del Bugatti Divo… Es tan alucinante que cuando llega el momento, necesitas que te pellizquen un par de veces para darte cuenta de que es verdad. Sí, nos han dejado echar el guante a este superdeportivo de 5 millones de euros, recorriendo una parte de las carreteras por las que actualmente transcurre la Targa Florio. Aunque no íbamos solos. 

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Coches deportivos

Los coches deportivos nos hacen soñar despiertos: grandes prestaciones, promesa de sensaciones al volante, de una conducción sin igual. Los hay grandes, pequeños, bonitos, feos, caros y baratos. Pero todos ellos tienen en común una cosa: si merecen la pena, están aquí. ¡Sigue el link!

En el asiento del copiloto, Andy Wallace -sí, el mismo hombre que alcanzó los 482 km/h con el Chiron Super Sport 300+ y que estableció el récord de velocidad de 386 km/h con el McLaren F1-, controlando; la presión está presente, desde luego, pero dado que resulta ser una de las personas más agradables del planeta, no es difícil lidiar con ella. 

Lo primero que pienso es en las similitudes y diferencias con el Bugatti Chiron. Y son muy distintos. Esta es, claramente, una versión mucho más agresiva de la silueta del Chiron -fíjate en ese alerón accionado hidráulicamente de doble piso y 1,83 metros de ancho-, pero también es una pieza de diseño poderosa: con una presencia descomunal, pero una gran delicadeza en los detalles. 

Un ejemplo son las luces traseras, con una instalación que es puro arte moderno pero perfectamente funcionales y también más ligeras que las que monta el Chiron. ¿Lo entiendes mejor ahora? A bordo, se parecen mucho, pero hay algunos cambios clave como el esquema de color asimétrico bitono, los asientos están ligeramente más esculpidos… pequeños detalles. 

 

Prueba Bugatti Divo

 

Llaman nuestra atención las pantallas integradas en la parte superior de la consola central, que registran la potencia máxima que has alcanzado recientemente: en nuestro caso conseguimos 1.296 CV en una recta muy corta y eso no está mal considerando el estado de las carreteras. 

 

Prueba Bugatti Divo: ¿el Chiron para las pistas?

No, el Bugatti Divo no es un Chiron orientado a los circuitos. Es simplemente un automóvil de carretera mejorado dinámicamente, con un poco más de apetito por las curvas que el Chiron estándar, pero no tan extremo como el Bugatti Chiron Pur Sport. A pesar de esto, es más que una carrocería de fibra de carbono colocada sobre el chasis del Chiron. 

Sus muelles y amortiguadores son más rígidos, es 35 kg más ligero (sobre todo gracias a las llantas, pero también a la aerodinámica activa en el parasoles delantero y al uso del carbono) y con una carga aerodinámica de 436 kg a 380 km/h -es decir, 90 kg más que el Chiron, al que ha superado marcando un tiempo ocho segundos más rápido en el circuito de Nardo-.

 

 

Pero Chiron y Bugatti Divo comparten motor, ¿no? Correcto. Que sea el doble de caro a pesar de llevar el mismo tren de propulsión no es muy justo, pero dado que eso es un W16 de 8.0 litros con cuatro turbos, 1.500 CV y un 0 a 100 km/h en 2,4 segundos, le daremos un pase. 

A pesar de haber conducido varios Bugatti Veyron, nunca antes había puesto las manos en el volante de un Chiron, por lo que la experiencia fue totalmente nueva. Te das cuenta de que las capacidades y la ingeniería de este coche deportivo están muy lejos de la normalidad y, sin embargo, se conduce tan normalmente como un Volkswagen Golf con cambio DSG.

Esperaba que el Bugatti Divo de esta prueba se sintiera pesado, incómodo y lleno de inercias, pero todo lo contrario… la dirección es liviana pero sincera y si pisas el acelerador, la respuesta es instantánea. Sí, hay que despertar 16 cilindros, pero el rendimiento comienza incluso a bajas velocidades. 

 

Prueba Bugatti Divo

 

Su funcionamiento viene en etapas: primero, la oleada de aspiración natural, después la patada de los dos primeros turbos -aquí está en la fase de superdeportivo normal-, pero si aguantas el acelerador, verás como llena sus pulmones y se produce el efecto catapulta. Vas a necesitar pantalones limpios… 

La forma en la que encuentra tracción es asombrosa y a pesar de los baches, encuentra la manera de mantener los cuatro neumáticos en contacto con el suelo. Es obvio que todo ese agarre, empuje y control de la carrocería lograrían un tiempo por vuelta increíble, pero no sientes que sea un coche creado para eso, sino como un “hiper-GT”. Y con un sonido único. 

 

Bugatti Divo, a prueba en un lugar mítico

En movimiento, sentirás como si la revolución industrial estuviera ocurriendo sobre tu hombro derecho: el rugido de admisión, el del escape, el turbo… todo se combina. ¿Cuál es la palabra italiana para decir “es básicamente un Chiron, pero un poco más loco, más rápido en las curvas y doblemente más caro”? Recordadme que me tatúe esto en la frente la próxima vez que conduzca esta cosa por Sicilia. 

Porque además, este lugar es especial. El Bugatti Divo lleva el nombre de Albert Divo, que ganó la Targa Florio dos veces, en 1928 y 1929, al volante de un Bugatti Type 35. Desafortunadamente, a pesar de haber traído consigo este coche de carreras, no me dejaron conducirlo.

 

Prueba Bugatti Divo

 

Pero después de ver a Andy Wallace arrancarlo -en 92 etapas- y de persuadirlo para salir a la carretera, estaba bastante contento de estar en el asiento del pasajero, ensordecido por el viento, con el escape debajo de mí. Fue un final glorioso para un día increíble. ¡Qué suerte la mía! 

Texto: Jack Rix 

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