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5 razones por las que un cambio manual es peor que un automático

Será más romántico, pero no es mejor en todo.

Toyota quiere salvar las cajas de cambio manual

¿Un cambio manual peor que un cambio automático? Pues depende del tipo de cambio y la tecnología que incorpora, está claro. No obstante, de manera general, se podría hablar de las cinco razones por las que un cambio manual es peor que un automático. Evidentemente, seguramente el cambio manual de un Porsche 911 R sea mejor que el cambio automático de un Toyota Prius, pero no estoy hablando de eso, hablo de esas cosas en las que un cambio manual puede sufrir respecto al de un automático: ¡en romanticismo y en placer de conducción a la antigua usanza, el automático no tiene nada que hacer!

 

Menos eficiente

Será la que actualmente y próximamente más pueda llegar a tus oídos: un cambio automático es más eficiente que un cambio manual. Eso es así, es inevitable que la electrónica, trabajando al unísono con el propulsor, pueden conseguir mejores cifras de consumo y emisiones que si eres tú el que decide cuándo y cómo cambiar de marcha. Un automático en modo eco es prácticamente infalible e invencible comparado con un cambio manual: quizás en cifras de homologación pueda no haber una gran distancia, pero seguro que en la práctica la cosa cambia…¡y mucho!

 

El embrague puede sufrir más

 

 

El embrague es un elemento cuyo desgaste acelerado puede suponer un dolor de cabeza y una buena suma de euros en su recambio. Es un elemento que hay que proteger al máximo y aquí, un cambio automático tratado con mimo, puede ser mejor para aumentar la duración del embrague. Un cambio manual bien usado puede ser más fiable que un automático, pero en la práctica, muchos son los que maltratan (incluso sin querer) este tipo de transmisiones: utilizar el pedal del embrague como apoya pies o no arrancar correctamente en pendientes pueden maltratar y desgastar prematuramente el embrague.

 

Menos cómodo en ciudad

Aquí no hay discusión posible: un cambio automático es más cómodo que uno manual en un entorno urbano. Es posiblemente la gran ventaja de este tipo de transmisión: un manual en un entorno urbano es más incómodo, ya que tienes que estar constantemente cambiando de marcha, mientras que en un automático solamente debes ocuparte de acelerar y frenar. Además, en este escenario, es dónde más puede salir a relucir la mayor eficiencia del cambio automático, ya que a apenas 50 km/h un cambio automático moderno puede estar circulando en quinta casi sin darnos cuenta y controlar mejor la necesidad de par en cada momento.

 

 

Menos eficaz en circuito

Un buen cambio manual puede ser tremendamente divertido en una conducción alegre, por ejemplo, subiendo un puerto de montaña. Pero cuando quieres quieres marcar un récord en Nürburgring, no hay duda: un buen cambio automático es más eficaz que un manual, al menos para el nivel medio de conducción en España. Un cambio automático con levas en el volante te permite bajar y subir de marchas manteniendo las dos manos en el volante y teniendo que jugar con menos variables: de esta manera, tienes más tiempo para concentrarte en seguir la trazada idónea o frenar lo más tarde posible para rascar alguna centésima al trono.

 

Mayor competencia

 

 

Hace unos años, un cambio automático era lento, poco fiable y provocaba mayores consumos. Eran ineficaces e ineficientes. Hoy la cosa es al revés y parece que el mundo camina irremediablemente hacia el cambio automático, en todos los segmentos. La llegada de los coches eléctricos y de los coches híbridos llevarán esta tecnología a un nuevo nivel y probablemente, en unos años, cada vez habrá menos coches nuevos con cambio manual. Así que si tienes miedo a los cambios y todavía te da pavor el cambio automático, te recomiendo que lo pruebes: por experiencia propia te puedo asegurar que quien se cambia no suele volver al cambio manual. Por algo será.

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