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Este es el OX. Su padre es Gordon Murray

Imagen de perfil de Redacción Top Gear

El camión pick up OX pertenece al hombre que reinventó el concepto de hiperdeportivo con el McLaren F1 GTR. Bueno, también con el normal. El caso es que, al menos, el concepto le pertenece. A él y a su estudio de ingeniería.

¿Qué demonios es el OX? La verdad es que es casi indescriptible. No lo verás en nuestra base de datos con fichas técnicas de todos los coches del mercado. No. Es un vehículo pensado para ofrecer transporte a los países en vías de desarrollo. Es mucho más barato, robusto, con más capacidad y menos problemas de mantenimiento que cualquier otra cosa disponible en esos mercados.

En lugar de inspirarse en un Toyota Hilux o en un Defender, Murray pensó en el Renault 4 y su suave suspensión, de largos recorridos y sorprendentemente apta para circular fuera del asfalto. El motor en el OX está debajo de los asientos delanteros. El eje posterior se coloca muy atrás y garantiza un reparto de pesos muy equilibrado cuando circula a plena carga.

El OX se monta casi a mano

La estructura se denomina iStream y está patentada por Murray. Se trata de paneles planos unidos a un chasis de acero soldado. Aquí los paneles son de contrachapado especial que es capaz de soportar golpes y humedad. El OX pesa 1.700 kilos, pero puede cargar con 1.800, mientras que los mejores pick-up se tienen que conformar con una tonelada.

Además, el OX de Gordon Murray utiliza muy pocas piezas. Los brazos de la suspensión izquierda y derecha son los iguales; los paneles de ambos lados, también. Si el cristal del conductor se rompe, el del acompañante sirve. Y también el del medio. Y todo el motor y transmisión provienen de la Ford Transit.

Otra genialidad: el camión OX es plegable y apilable. En fábrica se suelda el chasis y se añaden los elementos de seguridad como los frenos. Luego, todas las piezas se pueden meter en ese chasis junto al motor y queda tan plano que seis vehículos caben a la vez en un contenedor de transporte para abaratar costes. Y tres personas pueden montarlo en un día con unas cuantas herramientas.

Como no hay maquinaria avanzada en su construcción, Murray asegura que la fábrica iStream requiere un 20% del coste de una normal, mientras que el desarrollo del modelo ha costado unos 4 millones de euros.

¿Y qué tal la prueba del OX?

Bueno, el asiento es plano y no hay insonorización que valga; aunque el 2.2 de la Transit hace ruido no es ensordecedor. El rendimiento es más que limitado, pero lo cierto es que te lleva a los sitios. El puesto de conducción en el centro te permite controlar perfectamente la posición entre árboles o en cualquier camino.

En marcham el OX es toda una revelación. La suspensión se traga los baches allá donde otros pick-up se ponen a dar botes. Claro que puedes dejar a este 4x2 atascado, pero te tienes que poner muy cabezón.

“Estoy más orgulloso de este coche que de cualquier otro que haya hecho”, asegura Murray.

Echa un vistazo a vídeo de la BBC con el OX en acción

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