Rarezas chinas (de las que molan): el Arcfox 1 y el Arcfox 7

En el Salón de Pekín también hay fabricantes chinos que presentan sus creaciones, como los Arcfox 1 y 7. Y no, no son clones de modelos europeos…

¿Cuáles son las estrellas del Salón de Pekín? Los modelos con batalla larga. Lo están petando en China.

Salón de Pekín: copias de modelos europeos que se pasan saltan las leyes por el forro a la torera y extrañas versiones con batalla extendida de coches normales, como el Jaguar XF L. Pero… un momento. China nos sorprende en esta muestra con vehículos genuinos y originales, como el Arcfox 1 y el Arcfox 7.

Se trata de productos muy interesantes, a pesar de su nombre extraño, y van más allá del LeEco LeSEE (que apunta directamente a Tesla); estas creaciones de la compañía Beiqi New Energy también son completamente eléctricas, pero tienen un puntito diferente.

El Arcfox 7 es un supercoche con puertas de compás, un biplaza capaz de pasar de 0 a 100 km/h en 3 segundos, más o menos. Y su imagen mola, es como el hijo con conciencia ecológica de un Aston Martin Vulcan y un Ferrari LaFerrari.

El diseño se ha llevado a cabo en las instalaciones que Beiqi tiene en Barcelona; para su carrocería se ha empleado fibra de carbono y se ha dejado caer sobre un chasis basado en las bañeras que utilizan en los monoplazas de la Fórmula E.

Aún no se sabe nada sobre la, ejem, motivación… Pero sabiendo que la empresa está especializada en coches eléctricos, el anuncio de 260 km/h de velocidad máxima y de más de 290 km de autonomía (si conduces con cuidado) parece creíble.

El interior es acogedor y está formado por materiales reciclables, biodegradables y respetuosos con el medio ambiente. Muestra toda clase de tecnología futurista, incluyendo el reconocimiento mediante las huellas dactilares y el sistema de infoentretenimiento más pijo que imagines. Lo que está muy bien, aunque sea parecido a las chucherías que hay en un concept car al uso.

En el otro extremo de la gama se encuentra el Arcfox 1, bonito, pero se les ha ido un poco la olla, la verdad. Se trata de un SUV urbano diminuto, como hecho de un solo bloque, y descapotable. Es a la vez ligeramente horrible y profundamente brillante. Por supuesto, eléctrico. Cuenta con un arco antivuelco descrito en el dossier de prensa como “creativo” y ruedas “muy personales”. Aunque estas joyas pueden ser producto de nuestros escasos conocimientos de mandarín técnico, más que culpa de los diseñadores.

Lo que sí demuestra es que hay cosas bastante molonas viniendo de China; no todo son coches largos conducidos por un chófer. Más de lo primero, por favor.

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