Lo que fabrica Peugeot está en un museo. Y no (todo) son coches

Bicicletas, molinillos, máquinas de coser… Los coches son algo (casi) secundario en este museo de Peugeot.

Peugeot presume de creatividad en el museo de la Aventura, enclavado en sus instalaciones de Sochaux (Francia). Ha destinado 6.000 m2 a recordarnos que su laboratorio de diseño idea yates, tranvías, muebles, helicópteros, pianos… y están entre los más exclusivos del mundo. Pero su historia de creaciones se remonta a 1810, antes, mucho antes de ser fabricante de coches.

¿A qué se dedicaba la marca del león? Entre los productos que llevaban su logo había cosas tan dispares como cuchillas, herramientas, molinillos, máquinas de coser… y bicicletas, nada menos que la mítica Grand-Bi. Esas máquinas con pedales, con una rueda enorme delante y otra pequeña detrás, estaban en su catálogo. Bueno, si hubiera existido algo como un catálogo. Ya me entendéis.

En el museo de Peugeot puedes ver desde la bicicleta de 1882 hasta la que utilizó Bernard Thenevet para ganar el Tour de Francia de 1977. Ah, las motos también tienen cabida, claro: está la ST Scooter de 1987 y se exponen incluso modelos de competición, como la que posee el récord de 118 km/h en las 24 horas de Montlhery de 1915.

Siguiendo con los deportes de motor, en la muestra están presentes los coches ganadores de las 24 horas de Le Mans de 1992, 1993 y 2009 (los 905 y 908), así como el doble campeón del mundo de Rallys (1985 y 86), el Peugeot 205 Turbo 16.

Vale, hemos mentido un poco. Efectivamente, hay coches. Entiéndelo, los chicos se dedican a eso. Y lo hacen desde hace mucho tiempo: en el museo están algunos de los vehículos más antiguos del mundo, como el vis-a-vis de 1891, el primer coche motorizado de gasolina de la historia. También hay una de las 3.000 unidades producidas del ‘baby Peugeot’, uno de los modelos destacados del período que va de 1905 a 1918. Y puedes viajar a la época 1919-1935 en el Quadrilette 161, ejemplo de la fabricación en cadena de coches pequeños. Por supuesto, no faltan el blindado Landaulet 184 o los primeros representantes de la nomenclatura actual de la marca, con tres dígitos.

Los coupés y cabrios llegan en 1940 y los vehículos accesibles para todos, en 1950. Para que te hagas una idea, salieron 75.000 unidades del Peugeot 402 de las líneas de montaje. Del 403, 1,3 millones. La caja registradora no paraba de sonar…

¿Qué más podemos ver en el museo? Hay ejemplares del 203, el único modelo del fabricante hasta 1955; del 404, todo un símbolo en África y Sudamérica… e incluso existe una sección destinada a los vehículos comerciales. De 1984 a 1990, no puedes perderte las propuestas destinadas a transporte de bienes o personal, las de emergencias, ambulancias, bomberos… e incluso los vehículos militares. Hay de todo, oiga. Sochaux bien merece una excursión.

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