Clasificación GP de Austria: cómo Hamilton le robó la cartera a Rosberg

Hamilton ganó el GP de Austria 2016 al superar en la última y polémica vuelta a Rosberg. Sainz acaba octavo y Alonso, más de lo mismo... Aquí tienes todo lo que ocurrió y la clasificación del GP de Austria.

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Hamilton

Lewis Hamilton acabó primero en la clasificación del GP de Austria, pero de una forma muy diferente a la esperada... y también polémica. El inglés venció tras superar en la última vuelta con una maniobra al límite a Nico Rosberg. El rubito alemán, sorprendido, alargó la trazada para defender su posición, pero acabó chocando en la curva 2 con el coche del británico. El germano de las flechas de plata fue el gran derrotado de la jornada porque terminó cuarto sin el ala delantera de su bólido y viendo triunfar a su compañero. Tras la lucha fratricida, un sensacional Verstappen y el ind(s)olente Raikkonen completaron el podio. Los españoles, una de cal y otra de arena: Sainz firmó una gran remontada para terminar octavo, mientras que Alonso volvió a abandonar. Aquí tienes 9 frikadas del GP de Austria que debes conocer.

Hamilton GP Austria 2016

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En el mundo del deporte existe un reducido espacio reservado para los más osados y valientes. En él, unos pocos elegidos dominan sobre el resto de la especie. Su arma, un talento y una fe en sí mismos fuera del alcance de sus competidores que los convierte en dominadores. Aunque resulte un poco cursi, ese es el espíritu del campeón. Empujados por una extrema competitividad, son capaces de llegar donde los demás se rinden. Su obsesión es la victoria a la que acceden con una combinación de talento, temeridad y arrogancia. Saben moverse al límite y vencer donde el resto fracasa. Pues por mucho que me duela, y mira que me duele, Lewis Hamilton es uno de ellos. Así lo ha demostrado en el Ring de Red Bull, y digo Ring porque se ha vivido un auténtico combate entre los dos gladiadores que se disputan el Campeonato. El chico rebelde ha salido victorioso en la clasificación del GP de Austria de forma polémica y brillante, como corresponde a cualquier crack.

Mc Hammer y el Príncipe de Beukelaer

El rey de la noche decidió sumarse a la fiesta en el GP de Austria. Hamilton, en un circuito de cuento de hadas, no estaba dispuesto a ser la Cenicienta. Así, cuando restaban unas pocas, vueltas escuchó por radio las palabras mágicas: “Lewis, es hammertime”. El inglés, admirador del rapero Mc Hammer -suponemos que por sus excesos noctámbulos y por su hortera indumentaria-, entendió que era la hora del martillo y de la Carga del Séptimo de Caballería. Se había destapado la Caja de Pandora.

Solo un auténtico campeón, independientemente del resultado final de su acción, es capaz de ponerse en esa situación a tirar como un loco. Poco le importaba que su enemigo por la gloria le aventajara en 1,5 segundos a falta de unos pocos giros, una eternidad. Cualquier otro, habría tirado la toalla, pero el díscolo británico, no. Fue limando la desventaja décima a décima. Y Rosberg, más blandito que el Día de la Madre, comenzó a sentir la presión. Sabía que su vecino de box y de apartamento se acercaba. Temía el cuerpo a cuerpo donde el fan de Mohammed Alí siempre golpea con precisión y dureza. Y así sucedió. En la penúltima vuelta, el 44 de Mercedes estaba pegado a su presa -Caperucita-, que trataba de huir del Lobo Feroz. En el round final, el depredador eligió el segundo giro para situarse por el exterior en paralelo a Nico. Este alargó su frenada e impactó con el bólido de Hamilton. No está claro si con el fin de echarle de la pista o simplemente porque le sobrepasó la situación. Sea como fuere, el resultado ya se sabe...
El vigente campeón se llevó la victoria, la tercera de la temporada y recortó hasta los 11 puntos la diferencia con el hijo de Keke Rosberg. Parece que Nico tiembla cada vez que tiene que pelear en el mano a mano con Lewis. Quizá el Príncipe de Beukelaer, sobrenombre con el que se le conocía en su etapa de Williams por su aspecto aniñado y tierno, haya regresado.

Tras la polémica acción y la clasificación final del GP de Austria, estalló la guerra en Mercedes. Toto Wolff, habitualmente comedido, golpeó con su puño la mesa cuando vio como sus dos pupilos chocaban. Al finalizar la prueba, reunión en el Motorhome de Mercedes y reprimenda para los dos púgiles. A partir de ahora, no se descartan las órdenes de equipo.

Por detrás de la Guerra Civil hay que destacar la magnífica segunda plaza lograda por Max Verstappen. El lenguaraz holandés, que llegó a liderar la prueba durante varias vueltas, subió al cajón por segunda vez desde su llegada al equipo. Si su papi, Jos Verstappen, no le permite que se lo siga creyendo, aquí hay madera de campeón. El tercer peldaño del podio se lo quedó Kimi Raikkonen. El finlandés respondió de esa manera -él siempre tan peculiar- a la reprimenda de Sergio Marchionne y a las quinielas sobre su salida del equipo. También fue muy destacable El curioso caso de Benjamin Jenson Button. El chico de McLaren, a pesar de su MP4-31, llegó sexto y firmó un domingo sensacional. Algunos presentes en Estiria, cuando vieron al inglés rodar en segunda posición durante las seis primeras vueltas, pensaron que era efecto de la ingesta de cerveza. Pero no, era realidad.

Siguiendo con los triunfadores, Pascal Wehrlein sumó un fantástico punto para su equipo Manor al cruzar la meta en décimo lugar. Solo en Mónaco 2014 el malogrado Jules Bianchi había conseguido puntuar con esta modesta formación. El piloto teutón perteneciente a la firma de la estrella ha demostrado su calidad. También Haas tuvo un gran día, celebrando la Fiesta del 4 de julio por adelantado entre las montañas austriacas. Romain Grosjean y su escuadra, que no se comían un bretzel -un rosco austriaco- desde el GP de Rusia han regresado a la zona de puntos con un séptimo puesto que les sabe a victoria.

La cruz de la moneda viene de Sebastian Vettel. El eterno cabreado de Ferrari tuvo que abandonar cuando lideraba la prueba a causa del reventón de su rueda trasera derecha. ¡Menudo regalo el día que cumplía 29 castañas! No nos queremos imaginar la fiesta que tuvo en su casa.

Los españoles, Sainz Ok y Alonso, KO

Los nuestros tuvieron una participación dispar en el asfalto de Spielberg. Carlos Sainz ha firmado una extraordinaria actuación que le ha llevado a escalar desde la 15ª plaza hasta la 8ª de la clasificación del GP de Austria. Completó una carrera redonda de principio a fin. Esta remontada tiene un especial valor, ya que para lograrla tuvo que sobreponerse a dos paradas en boxes muy lentas que le mandaron al fondo del pelotón. Y todo ello con un monoplaza renqueante tras reemplazar el motor y en un circuito de mucha potencia, poco propicio para sus intereses. El madrileño pide a gritos un volante de calidad para poder demostrar el talento que posee.

La decepción de la jornada, una semana más, viene de la mano de Fernando Alonso: no cuenta con un coche mínimamente competitivo. El sábado, en la Q2, el equipo cometió un “error de EGB” -en palabras del propio Alonso-,cuando le montaron gomas usadas en vez de nuevas. Esta equivocación le impidió acceder a la Q3. Y, como todo lo que va mal puede empeorar, según manifiesta el cenizo de Murphy en sus leyes, así le sucedió. El domingo cuando el ovetense iba décimo tuvo que retirarse por su enésima avería, en este caso el propulsor. El MP4-31 no tiene ni fiabilidad, ni potencia. Así solo le queda rezar a San Cristóbal y que algún allegado le regale alguna pata de conejo, a ver si de una p..a vez cambia su suerte. El asturiano parece haberse convertido en el pupas oficial de la temporada.

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