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El misterioso influjo del Muro de los Campeones en el GP de Canadá F1

Una misteriosa atracción convertida en tradición automovilística.

Imagen de perfil de Javier Prieto
Actualizado
El Muro de los Campeones te da la bienvenida

Con motivo del GP de Canadá F1 2018, vamos a hablarte de la zona más temida y famosa de su Circuito, el Gilles Villeneuve. Nos referimos al Muro de los Campeones, uno de los sectores legendarios y enigmáticos del Mundial de Fórmula 1

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Desde finales del Siglo XX, una pléyade de estrellas del Gran Circo se han rendido a su embrujo. Nombres míticos como Michael Schumacher, Damon Hill, Sebastian Vettel o Jacques Villeneuve, piloto local, han sido atraídos por sus encantos.

 

 

Bueno, también  se ha dejado seducir por él otras estrellas con menos brillo (Alex Wurz, Rubens Barrichello, etc) que ayudaron a construir la leyenda de esta defensa de cemento. Antes de arrancar con la historia del Muro de los Campeones, te recordamos los horarios del GP Canadá F1 2018.

 

Orígenes de un 'influjo' de cemento

A lo largo de los tiempos, el hombre ha construido multitud de famosas fortificaciones. Ahí están sin ir más lejos el Muro de Berlín, el Muro de las Lamentaciones o la Muralla China. Pero a pesar de su trascendencia histórica, para el aficionado al automovilismo solo existe un Muro, el de los Campeones. Curiosamente, su leyenda arrancó en los últimos años del pasado milenio.

 

 

Un tal Alex Wurz estrenó en el GP de Canadá F1 1997 una tradición que con el paso del tiempo ganaría muchos adeptos. Sucedió durante los entrenamientos cuando el novato austriaco recién subido al Benetton-Renault por la enfermedad de Gerhard Berger, se estampó contra la 'pared' que tú y yo sabemos.

 

Estos son los datos más importantes del GP de Canadá F1

 

Fue su primera sesión de clasificación y toma de contacto con el citado obstáculo. "No sé qué ha pasado, pensaba que no había pisado la hierba", afirmó el sorprendido rookie. El Muro de los Campeones quiso explicarle así al debutante cómo se las gastaba con aquellos que le desafiaban.

Durante la carrera de ese año (1997), volvió a hacer de las suyas. En esta ocasión la nueva víctima fue el corredor nacional Jacques Villeneuve. El hijo de Gilles quería vencer ante su público con el Williams FW19, después de no lograrlo en su primera participación un año antes. 

Sin embargo, en la segunda vuelta de la carrera del GP de Canadá F1 1997 arruinó las posibilidades de éxito. "Cometí un error de principiante, difícil de tragar", explicó el frustrado piloto de Quebec. Pero, sin saberlo aquel día puso los cimientos para alzarse con el título de la especialidad a finales de esa misma temporada. 

 

Los Campeones del Muro

Harto de su anonimato, el Muro de los Campeones decidió en 1999 pasar a la acción de un modo intensivo. Quería convertirse en la protección de hormigón más famosa del Mundial de F1. Sabía que poseía cualidades (técnicas) para ello. De hecho, su localización jugaba a favor de esas pérfidas intenciones.

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Precedía a una complicada y traicionera chicane antes de la meta, la cual exigía precisión milimétrica y nervios de acero. Además, ocupaba la curva 13 del trazado norteamericano, un buen número para atraer la mala suerte de los competidores.

 

 

El plan estaba definido y ya solo le faltaba buscar a un corredor que lo cubriese de popularidad. Fue en la edición del GP de Canadá de 1999 puesto que se celebraba en día… 13 de junio. En la vuelta 14 vio aproximarse a su primera víctima. Se trataba de un bólido amarillo –color que atrae el mal fario en ciertos espectáculos públicos.

 

 

Sobre el corredor inglés, Damon Hill –campeón en 1996-, desplegó todas las armas de atracción. Y el británico cayó rendido bajo su influjo, besándole con su bólido de la escudería Jordan. Animado con la notoriedad adquirida, el Muro de los Campeones quiso repetir la jugada. Y así, tan solo quince giros más tarde puso el ojo en el monoplaza rojo de un tal Michael Schumacher -títulos de 1994 y 1995, por aquel entonces-.

 

 

El Káiser acabó a sus pies y le concedió a la barrera un protagonismo inesperado al manifestar tras la colisión: “Aquí he cometido el único error que me permito cada año”. Pero, como ya se sabe que en el traicionero mundo de los muros no hay dos sin tres, Jacques Villeneuve -título de 1997- emuló a sus rivales en la vuelta 34. Abandonó la prueba a lo campeón. La protección se había cobrado un tercer tributo ¡en una sola carrera!

 

 

En el GP de Canadá de 2001, Jenson Button, consciente de que se le alejaba la oportunidad de alzarse con la corona de la Categoría Reina, buscó una solución drástica. Impactó contra el Muro de los Campeones. Cuatro años después se llevó el Título de F1. Definitivamente, había nacido una estrella de... hormigón. 

 

 

En años posteriores, otros campeones como Sebastian Vettel siguieron la 'tradición' marcada por sus ilustres predecesores. Irónicamente, sobre el muro se instaló una pancarta en la que figuraba este mensaje escrito en francés: “Bienvenido a Quebec”. La hospitalidad canadiense tiene sus ironías.

 

 

Desde entonces, en la Isla de Notre Dame y a orillas del río San Lorenzo, habita un lugar mágico. El misterio de su magnetismo sería digno de atención y estudio por parte del mismísimo Iker Jiménez. Por cierto, en el GP de Canadá F1 2016 nuestro Carletes Sainz, tuvo un encontronazo con el Muro de los Campeones. Esperamos que sea una premonición...

 


Imagen portada: christianmadden 

vía https://www.flickr.com/photos/christianmadden/100345172/

 

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