Toyota y Nakajima, los ‘pupas’ oficiales en Las 24 Horas de Le Mans 2016

Trata de arrancarlo...

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El equipo Toyota se ha visto apartado de su primera victoria en la 84ª edición de las 24 Horas de Le Mans a causa de una avería y a falta de cinco minutos para la finalización de la prueba. El TS050 se ha detenido en la línea de meta cuando le restaba una vuelta para alcanzar la gloria que ya rozaban con la punta de los dedos. De esa forma, los japos han cedido el título a Porsche, que revalida el de 2015 y ya suma 18 entorchados en la competición automovilística más famosa y exigente del mundo. Desde luego, que los japoneses deben reaccionar en el tema de los infortunios, convertidos en los pupas de la prueba. Audi ha ocupado el peldaño más bajo del podio de 2016.

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En principio, nada hacía sospechar que el destino tenía reservado una conclusión tan sádica para la formación japonesa en las 24 Horas de Le Mans. El Toyota TS050 Hybrid, que quiere ganar el WEC, había impuesto un fuerte ritmo desde que el famoso actor estadounidense Brat Pitt dio la salida a la prueba con la lluvia como invitada habitual. Sus rivales, primero Audi, con varios problemas mecánicos, y después Porsche, cedieron al empuje nipón. Ni la noche, en la que todos los gatos –automovilísticos- son pardos, pudo con la fuerza del coche nº 5.

Poco a poco, segundo a segundo, metro a metro, el Toyota nº 5 se aproximaba al cielo en el que ya despuntaba el sol. Todo iba sobre ruedas para los japoneses, ajenos a ese mal fario que se ha convertido en marca de la casa. Por fin su sueño tras 18 participaciones se iba a hacer realidad. O eso pensaban los componentes del Toyota Gazoo Racing. Porque en las carreras como en las corridas de toros y en otros órdenes de la vida, hasta el rabo -con perdón- todo es toro.

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De repente, y cuando el champán estaba a punto de descorcharse, se paró el tiempo en La Sarthe. Fue en el transcurso de la penúltima vuelta. El Kazuki Nakajima -y ahí está la clave oculta de la desgracia- advirtió por radio a sus ingenieros que sufría pérdida de potencia. Detrás del Toyota nº 5, como un lobo sediento de sangre, rodaba el Porsche 969 Hybrid –nº 2- del suizo Neel Jani a menos de 1 minuto.

El pánico, los nervios y un silencio eterno y sepulcral se apoderaron del garaje nipón. Todos eran conscientes de la hecatombe. Finalmente, Kazuki vio como su máquina se detenía en la línea de meta a falta de una vuelta. Las caras entre los componentes de la escudería asiática que estaban al otro lado del muro eran estremecedoras. Su estado de ánimo acabó con muchos de ellos en los baños del paddock. El sueño se había esfumado convertido en pesadilla.

24 horas de Le Mans 2016, Aston Martin

Y así, los dioses del motor, con alguna cuenta pendiente con el inefable Kazuki, le arrebataron la victoria a Toyota que se quedó compuesto y sin novia. Fue Porsche quien sumó su 18º título en la categoría reina -LMP1- de las míticas 24 Horas de Le Mans, récord absoluto en la historia de la legendaria prueba. Una combinación de incredulidad y alegría desbordante invadía a los miembros de Stuttgart. En segunda posición –ese lugar destinado al primero de los perdedores, Ayrton Senna dixit- llegó el Toyota nº 6. El podio lo completó el Audi R18 con el dorsal 8. De esta forma, la marca de los aros ha visitado el cajón en todas las ediciones en las que ha participado en las 24 Horas de Le Mans.

Toyota ha conseguido el segundo puesto como mejor resultado en los años 1992,1994,1999, 2013 y el reciente de 2016.

¿Y la reacción de los 265.000 espectadores ante esta debacle? Pues, algunos se frotaban los ojos, otros se pellizcaban y, la mayoría de ellos, creían que estaban alucinando después de tantas horas en las gradas. Pues no era muy real. Habían asistido a la conclusión de una prueba que pasará a los anales de la historia del motor.

24 horas de Le Mans 2016, parrilla

Las causas humanas del desastre: el efecto Nakajima.

El dramático desenlace de ayer tiene una explicación muy humana. Para conocerlo hay que remontarse a las 24 Horas de Le Mans de 2014. En aquella edición, el Toyota TS040 HYBRID nº 7 había partido desde la pole position y estaba brillando sobre el trazado de La Sarthe. Sin embargo cuando todo hacía suponer un final feliz, el coche nipón sufrió una extraña avería –problemas en el cableado eléctrico- que lo apartó del triunfo.

¿Sabéis cuál es el único piloto presente en la debacle de ese año y en la de ayer?

Seguro que lo habéis adivinado: Kazuki Nakajima. No cabe duda que con el mal fario del hijo de Satoru Nakajima Toyota lo tendrá muy crudo para apuntarse su primera victoria en Le Mans. Porque, este bravo samurái – y kamikaze en ocasiones- del volante es un aliado de la mala suerte.

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Ya se hizo famoso por los desafortunados incidentes –colisiones con otros bólidos, salidas de pista, problemas mecánicos inauditos- que protagonizó en su fugaz paso por la Fórmula 1. Tras un par de años corriendo para Williams, la escudería inglesa decidió devolverle al país del sol naciente, antes de que le buscara la ruina con sus accidentes o salidas de pista.

A partir de ahora, y vistos los resultados, el cenizo japonés, debería ser relegado al servicio de catering de Toyota. Y como medida cautelar, también tendrían que ser sustituidos esos colores rojiblancos del coche, puesto que atraen a los gatillazos deportivos.

Toyota no ha podido tomar el testigo del fabricante japonés Mazda, de cuya victoria en Las 24 Horas de Le Mans se cumplen 25 años estos días. Por cierto, así sonaba el Mazda 787b que ganó las 24 Horas de Le Mans

24 horas de Le Mans 2016, Corvette

Ford triunfa 50 años después en Le Mans

En el extremo opuesto al drama de Toyota, está el fabricante del óvalo. La marca estadounidense ha reverdecido los viejos laureles del triplete mítico de 1966, que ya estaban apolillados y amarillentos después de medio siglo. El Ford GT con el dorsal 68 ha conseguido la victoria final en la Categoría GTE Pro. Para ello, además de lograr la pole, tuvieron que librar una dura batalla con el flamante y recién estrenado Ferrari 488 GTE -nº 82- de Fisichella, Malucelli y Vilander. Precisamente, un trompo cometido por este último arruinó en las postrimerías de la prueba las opciones de victoria del Cavallino Rampante. El primer puesto cayó del lado del trío -sustantivo muy adjetivo en Le Mans- formado por Sebastien Bourdais, Dirk Muller y Joey Hand. En Michigan ya están celebrándolo.

Por cierto, para aquellos que os animéis, Ford ha presentado por sorpresa en Le Mans la versión de calle de la bestia musculosa del GT. Ya podéis ir escribiendo vuestras cartas a los Reyes Magos y/o a Papá Nöel. El objeto del deseo automovilístico bien merece esa antelación epistolar de seis meses.

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