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El BMW M8 Competition, a prueba: ¿domaremos el BMW más salvaje de la gama?

Es un lujo probar el coche más potente de la historia de una marca. Atento...
Con 625 CV y un V8 bajo el capó
8 10

Nuestro veredicto

No todos los días uno tiene la suerte de hacer la prueba del BMW M8 Competition, el modelo de BMW de producción más potente de la historia. Así que la responsabilidad que tengo sobre mis hombros es grande, sobre todo porque no es un coche precisamente barato y es mejor no tener ningún percance. Pero los precios te los cuento luego.

Antes de nada, deja que te diga que el M8 Competition está disponible tanto con carrocería coupé como cabrio. Y las diferencias entre ambos son mínimas, al margen del techo de lona que se retira de forma automática en tan sólo 15 segundos y hasta una velocidad de 50 km/h. Precisamente debido a este techo el descapotable pesa 125 kilos más (1.960 kg el coupé y 2.085 el cabrio) y es 9 mm más bajo que el coupé.

El origen del BMW M8 Competition

Visto esto, así, para empezar, aquí tienes uno de un par de datos que van a dejar a tu cuñao con la boca abierta: el M8 Competition es el único BMW, junto con el M3 E30, que ha debutado antes en competición que en los concesionarios. Lo que habla muy a su favor sobre el enfoque plenamente deportivo que tiene este modelo. Y el segundo, que también es para nota, es que ya existió anteriormente un M8. Y este es un dato que no todo el mundo conoce, porque en realidad no se comercializó. Se basó en el Serie 8 de primera generación y fue un prototipo que se fabricó como banco de pruebas para el desarrollo del motor que más tarde montaría el McLaren F1, que te recuerdo que era un V12 que entregaba una potencia de 627 CV (coincidencias de la vida, un dato muy similar al del modelo que estoy probando).

Te interesa: los BMW Serie 8 que nunca llegaron

El modelo del que parte es el BMW Serie 8, respecto al cual tiene elementos de diseño que lo distinguen claramente y lo posicionan como un coche deportivo en mayor medida. Me refiero, por ejemplo a la gran variedad de elementos de fibra de carbono que incorpora: alerón, retrovisores, tomas de aire... así como las molduras específicas y la carrocería ensanchada, que parece haber pasado una larga temporada en el gimnasio.

La clave del M8: el motor V8

Sin ningún género de dudas, el elemento más importante del BMW M8 Competition es su espectacular motor V8 biturbo de 625 CV. Es un verdadero portento y gracias a sus 750 Nm de par entre 1.800 y 5.800 rpm empuja de manera constante y salvaje todo el tiempo. Parece no importarle el peso del coche, gana velocidad de manera pasmosa. En las reviradas carreteras donde he tenido ocasión de probarlo, por mucho que era una zona más que conocida por mí y donde suelo probar la mayoría de coches que pasan por mis manos, no terminaba de creerme lo rápido que llegaba a las curvas. 

Y no es una cuestión de sensaciones, es algo que queda debidamente contrastado cuando acudo a la ficha técnica y veo que pasa de 0 a 100 km/h en sólo 3,2 segundos (3,3 en el caso del cabrio). Al comprobar este dato, no dudé en parar el coche de inmediato y hacer una arrancada con el pie derecho hundido hasta el fondo. ¡¡Ma-dre mí-a!! Imposible no evitar que la cabeza te golpee contra el asiento. ¡Qué patadón!

Y la velocidad máxima no se queda corta, porque si, como en el caso de la unidad que yo he probado, equipa el Driver's Package, alcanza los 305 km/h (250 km/h autolimitados en el modelo de serie). Aunque esto no he querido comprobarlo...

Con 625 CV y un V8 bajo el capó

También merece un aplauso la caja de cambios M Steptronic de 8 velocidades. Está desarrollada por ZF y se trata de una transmisión de convertidor de par. No, no es de doble embrague, porque no soportaría los 750 Nm de par, pero es bastante rápida y muy efectiva.

¿Todo me ha encantado? Casi. Quizás los frenos tienen un punto de mejora. Es lógico, porque no deja de ser una mole que ronda los 2.00 kilos y gana velocidad con suma facilidad, así que cuesta un poco detenerlo. Yo lo he probado con los frenos de serie y es la sensación que me ha transmitido. Pero creo que con los carbocerámicos opcionales (rondan los 10.000 euros), seguro que la respuesta mejora.

Respecto a los frenos hay que añadir un buen detalle: puedes dejarlos en posición Comfort o activar el modo Sport, en cuyo caso el recorrido se acorta. Te recomiendo que uses esta función sólo si vas a realizar una conducción más deportiva y apurar las frenadas al máximo, porque en caso contrario, al tener un recorrido más corto, no ayuda a dosificar la frenada y el tacto se hace un tanto extraño.

Botoncitos para jugar como un niño

Me ha encantado ponerme a toquetear todas las opciones de configuración que ofrece este M8. Ha sido como cuando te compras un móvil nuevo y empiezas a moverte por los menús como loco para ver todo lo que tiene...

En este caso, lo primero es presionar el botón 'Setup' situado a la izquierda del cambio. Ahí tienes la opción de configurar entre tres posiciones (Efficient, Efficient, Sport y Sport Plus) la respuesta de:

  • motor
  • suspensión
  • dirección
  • frenos

Por otro lado está el M Mode, que te permite elegir entre otro tres programas:

  • Road: para el día a día.
  • Sport: para zonas de curvas.
  • Track: únicamente para circuito.

Y no hay que olvidar que en el volante tienes los botones M1 y M2, en los que puedes preseleccionar las opciones que más te gusten y a través de ellos accedes de manera directa. Sí, esto es como la televisión de pago, hay tantos programas que ya no sabes ni cuál poner...

Así se las gasta en carretera el M8

Visto lo visto, es de suponer que cuando te pones en marcha debes encontrar un coche deportivo al máximo. ¿Es así? Sin duda. Como ya he ido apuntando, me ha sorprendido mucho cómo corre para el peso que tiene. Pero lo bueno es que también me ha dejado sin palabras por su buen dinamismo y eso no es fácil de conseguir con un coche de casi dos toneladas. Me parece que han hecho un gran trabajo en el apartado de suspensiones. Desde luego, estas se ha desarrollado de manera específica para este modelo y han logrado que el centro de gravedad se haya rebajado en 24 mm, lo cual se nota una barbaridad en la gran estabilidad que transmite a la hora de afrontar giros rápidos.

Eso sí, el peso no desaparece como por arte de magia y eso se nota en los giros más lentos, donde se siente bastante más incómodo. Eso sí, cuenta con una dirección rápida y muy directa, que te ayuda a colocarlo siempre en la trazada ideal y que le ayuda a moverse con más agilidad de la esperada.

Por cierto, no te he comentado todavía que viene de serie con tracción a las cuatro ruedas xDrive, pero esta cuenta con una configuración muy ///M, es decir, que está configurada para dar preferencia al eje trasero que, además, dispone de un diferencial activo. Así que el dinamismo está asegurado. Y eso no es todo, hay dos detalles más que debes conocer sobre este sistema de tracción: si la situación se complica o has cometido un error de conducción, puede transferir el 100% de la potencia a cualquiera de los ejes; y el detalle que enamorará a los más 'quemadillos' y a aquellos con suficientes manos para domar a esta bestia es que, si desconectas el control de estabilidad, puedes elegir en el menú de modo manual que la tracción se envíe únicamente a las ruedas traseras.

Precio del BMW M8 Competition

Claramente, el BMW más potente de todos los tiempo y, a la vez el modelo más exclusivo y deportivo de la marca no es un regalo. Quien lo quiera debe desembolsar 192.500 euros en el caso del M8 Competition Coupé y 200.500 euros si el que le gusta es el M8 Competition Cabrio.

 

 

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